Policía de Colombia deberá respetar la laicidad: Corte Constitucional

Misa con presencia de la Policía Nacional
Imagen Zona cero
Un importante fallo se dio en Colombia que permite el respeto por el carácter laico del Estado.

Todo inició con una acción de tutela interpuesta por el patrullero Johnny Esneider Quintero, miembro de la Policía Nacional y que se identifica como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Quintero se vio avocado a interponer la acción de tutela tras haber recibido una amonestación escrita por haberse negado a a leer en el púlpito de una Iglesia Católica una oración escrita por el director de la Policía Nacional para la llamada Semana Santa del 2016.


En una carta el Director General de la Policía terminaba la oración que debía leerse por los policías en la iglesia de la siguiente manera: “En este día santo les pedimos de corazón que recen por la armonía de su hogar, por la grandeza de su iglesia, por la tranquilidad de su vecindario, por la paz de su tierra y por su Policía Nacional. Que el Hijo del Todopoderoso, crucificado y resucitado por siempre, los proteja y los guíe por el sendero de la vida eterna. Dios y Patria”.

Quintero le explicó a sus superiores que como adventista no leería un mensaje en el que se hablara de la grandeza de la Iglesia Católica, religión que no profesaba. En lugar de excusarlo, lo hicieron una “Anotación Demeritoria” en su hoja de vida. Uno de sus superiores le dijo: “Esta orden se debe cumplir sin importar si (son) evangélicos, cristianos, musulmanes o de otras religiones (…) es una orden del Director General de la Policía”.

El patrullero Quintero terminó con depresión, certificada por la sanidad de la misma Policía Nacional, y elevó peticiones a sus superiores. En una de ellas, y muy acertadamente escribió: “la función de la Policía Nacional no es la de participar en las celebraciones religiosas, sino la de velar por la seguridad de las personas que celebren cualquier reunión de cualquier confesión religiosa, y no solamente de la católica, sino de todas”.

A los superiores no les importó sus reclamos y fue así como Johnny Esneider Quintero presentó la tutela el 13 de abril de 2016. En primera instancia, la tutela se perdió, pero luego fue seleccionada para su revisión por la Corte Constitucional, el máximo órgano que interpreta la Constitución, donde están plasmados los derechos fundamentales.

La Corte encontró que la Policía Nacional si violó derechos fundamentales. El magistrado ponente de este caso, Alejandro Linares, recordó en su ponencia que fue aprobada el pasado 8 de marzo, que con la Constitución de 1991 se adoptó un modelo de Estado laico que defiende la separación entre religión y Estado, respeta el pluralismo religioso e impone un deber de neutralidad en el que, entre otras cosas, está prohibido que un órgano estatal, como la Policía en este caso, se identifique formalmente y explícitamente con una iglesia o religión. 

“La Policía Nacional desconoció el principio constitucional de laicidad e incumplió con el deber de neutralidad en materia religiosa, al haber incorporado en el mensaje institucional unas consideraciones que no guardan relación con el ejercicio de sus funciones, sino que promueven la identificación y adhesión del Estado a una determinada religión”, se lee en el fallo

Autos de la Policía Nacional en procesión de la Virgen del Carmen.
Más importante aún, la Corte Constitucional le pide directamente a la Policía Nacional que abstenga de repetir actos “mediante los cuales se identifique o adhiera a una religión específica, de manera tal que, en el desarrollo de sus funciones siempre aplique el principio de laicidad y cumpla con el deber de neutralidad en materia religiosa, en los términos definidos por la jurisprudencia de esta Corte”.

Esto último es muy importante, ya que la Policía Nacional constantemente se vincula con la Iglesia Católica. El pasado noviembre de 2016 celebró sus 125 años con una misa en la catedral de Barranquilla y en años pasados ha hecho procesiones de la Virgen del Carmen con los autos patrullas de la Policía Nacional. Ni en la Policía Nacional, ni en escuelas públicas se deben realizar misas u actos de ninguna religión. 

También la construcción de un altar a la Virgen fue objeto de un reclamo por la ONG Bogotá Atea, (organización que trabaja en el laicismo) aunque curiosamente, el directivo policial, en lugar de respetar la laicidad estatal se defendió diciendo que la Virgen era una figura respetada por todos, "hasta por los musulmanes"



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