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Lunes, 26 de Diciembre de 2016

¿POR QUÉ HAY TANTOS DIOSES RELACIONADOS CON EL 25 DE DICIEMBRE?

Por Santiago Campillo


¿Qué tiene el 25 de diciembre que se rodea de tantas festividades y dioses? Estas fechas relacionadas con el solsticio de invierno han sido siempre objeto de adoración y celebración de un ciclo nuevo de la vida, que siempre continúa.

El 25 de diciembre es una fecha muy señalada. Para la religión cristiana coincide con la Navidad, una festividad en la que se celebra el nacimiento de Cristo. Pero esta religión no es la única que considera (o consideraba) sagrado dicho día. El 25 de diciembre y los días cercanos han sido importantes a lo largo de la historia en diversas culturas.
El panteón romano, por ejemplo, tenía su propia festividad. Apolo y Saturno eran venerados durante el solsticio y el apogeo de sus fiestas ocurría normalmente durante el 25 de diciembre. Huitzilopochtli, en México, también era venerado durante estas fechas. Celtas, persas, griegos, sajones, incas e incluso babilonios tenían su propia interpretación. ¿Por qué esta curiosa coincidencia? Probablemente nunca encontremos una respuesta que contente a todo el mundo pero puede que el culpable no sea otro que el solsticio de invierno.

25 de diciembre en otras culturas

Tanto el 25 de diciembre como fecha inmediatas a este día han sido consideradas sagradas o importantes en todo el mundo y a lo largo de la historia. Esto ha sido utilizado en muchas ocasiones para discutir todo tipo de temas religiosos y filosóficos. Más allá de la controversia hay que entender que es una fecha escogida, por una razón u otra. Por ejemplo, en el cristianismo no queda claro, aunque hay varias teorías, sobre por qué se eligió como fecha representativa. 
 Lo cierto es que probablemente esta fecha se asentara en el 350 gracias al papa Julio I aunque la natividad podría estar celebrándose desde tiempo atrás en este día.

Hay historiadores que ven en el 25 de diciembre una adaptación del Natalis Solis Invictis romano, una festividad que celebraba el renacimiento de la luz, personificada en el dios Apolo. Romana también es la Saturnalia, una fiesta en honor a Saturno y que duraba una semana, celebrándose el clímax durante el 25. Durante las saturnales había intercambio de regalos, se liberaban temporalmente a los esclavos y se detenían las guerras y otras obligaciones. Además se celebraban banquetes públicos y una especie de ambiente de carnaval rodeaba los foros romanos. Saturno, en su aspecto de dios de la agricultura era el verdadero protagonista por la renovación del ciclo.

Pero no solo los romanos veían en estas fechas algo especial. La poca (pre)historia que nos llega de Babilonia indica que en este país se celebraba también el solsticio de invierno probablemente entre nuestros 21 y 26 de diciembre. Los germanos y escandinavos también celebraban un día después, el 26, el nacimiento de Freyr, uno de los dioses asociados al sol más importante del panteón nórdico.

Varios historiadores también ven mucha casualidad en la costumbre de decorar un árbol perenne, como un abeto, en honor a Yggdrasil, el árbol del universo, y los actuales árboles de Navidad.

Para los germanos esta fiesta era un símbolo de la renovación y de la continuidad de la vida. También celebraban el Modresnach, la noche de los sueños, durante estas fechas.
Los celtas veían en el Grianstad un Gheimhridh, el solsticio de invierno, un momento de cambio, donde se renovaba el ciclo de la vida y era venerado ofreciendo varias vituallas a distintos dioses de la fertilidad.

En el imperio Azteca el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, llegaba durante el solsticio, durante el mes duraba entre el 7 y el 26 de diciembre. 
Los Incas también celebraban el renacimiento de Inti, el dios del sol. Este protagonizaba también un mes donde se celebraba el Cápac Raymi. En general casi todas las culturas tienen una referencia al solsticio, ocurrido en torno al 25 de diciembre.
Es fácil ver la relación con el sol, el cambio de ciclo y la implicación sobre los dioses.

El solsticio de invierno

El solsticio de invierno coincide con la noche más larga del año.
Es el momento en el que el sol se encuentra en una posición característica en la que comienza a acercarse en su distancia angular del ecuador celeste. Esto quiere decir que a partir de este momento los días comienzan de nuevo a alargarse hasta el solsticio de verano.
Pero hay un pequeño problema. El solsticio de invierno en realidad ocurre entre los días 20 y 23 de nuestro calendario. ¿Por qué entonces esas referencias al 25 de diciembre o incluso al 26 del mes? La culpa la tiene nuestro calendario gregoriano.
En el 45 a.C. el calendario juliano especificaba la celebración del solsticio durante el 25 de diciembre en Europa. La diferencia (mínima) entre el calendario civil y tropical provocaba que el solsticio no coincidiera siempre con el 25.
Así cada cuatrocientos años el solsticio se adelantaba unos 3 días, aproximadamente. En 1582, el papa Gregorio XIII decretó el cambio obligatorio de calendario, cerrándose la fecha, gracias a los ajustes, en torno al 21 de diciembre con una variación de solo un día cada 3000 años.
Otras culturas celebran el solsticio, bien en 25 de diciembre o en su más ajustada fecha entre el 21 o 23, y casi todas asociadas a una divinidad, como veíamos antes.
Desde el resurgimiento de Amaterasu, la diosa Sol de Japón, pasando por el Chaomos pakistaní donde se ofrecen oraciones a Dezao; el Khore ruz o día del Sol del mazdeísmo, el Goru de Mali; el Junkanoo jamaicano o el Hogmanay escocés, en todo el mundo el solsticio de invierno es una fecha señalada y muy importante, indicativa de un cambio profundo en el ciclo de la vida. Algo que hoy día todavía celebramos bien sea mediante la navidad o alguna celebración similar. Lo importante es que todas estas fiestas y dioses parecen compartir algo enterrado en lo más profundo de la naturaleza humana.

Miercoles, 4 de Septiembre de 2013

LA CREENCIA EN DIOS DISMINUYE GRADUALMENTE EN EL MUNDO

 Por guerreropirata*


Según un informe financiado por la Universidad de Chicago, la creencia en Dios continúa disminuyendo modesta pero progresivamente. Los resultados son consistentes con las teorías standard de la secularización, aunque el cuadro resultante sobre las creencias mundiales es heterogéneo y las predicciones generales para el futuro son difíciles.

Esta gran heterogeneidad en el grado de las creencias y su distribución por países abarca desde el 52% de ateos en Alemania del este (España es el país 16 del mundo en porcentaje de ateos), hasta menos del 1% en Filipinas. Por otra parte, un bajo porcentaje de creyentes fuertes no siempre se asocia con muchos ateos, como muestra el caso de Japón, país con un exiguo porcentaje tanto de creyentes "fuertes"como de ateos.

Según el informe, los países ex socialistas y de Europa occidental tienden a ser los más ateos (de hecho los 10 países más ateos del mundo siguen siendo europeos), mientras que los niveles más bajos de ateísmo, y más altos en cuanto a fuertes creencias, se encuentran en las sociedades católicas del mundo en vías de desarrollo, y en los Estados Unidos (aunque la religiosidad también ha disminuido ahí ligeramente desde 1950). Israel es el segundo país del mundo en creyentes fuertes (un 38%), aunque probablemente el aumento de su religiosidad se debe a los conflictos típicos de la zona.

Otra asociación consistente es entre mayor edad y mayor religiosidad: la creencia en Dios tiene más posibilidades de aparecer en casi todo el mundo entre las personas de más edad.

Un dato particularmente interesante es que los estados del bloque soviético no han visto un incremento substancial de las creencias religiosas, con la excepción de Rusia y Eslovenia. Para ser la religión un fenómeno "natural" en un sentido casi nativo, como a veces se insinúa, los porcentajes de irreligiosidad en estos países, tras más de dos décadas libres de comunismo, son realmente altísimos.


Países ordenados según ateísmo y creencias fuertes     
Miercoles, 3 de Julio de 2013

SEMEJANZAS ENTRE BUDISMO Y CRISTIANISMO

Por guerreropirata


Estas son algunas semejanzas entre la doctrina de Buda y la de Jesucristo, que ciertos historiadores emplean para defender la tesis de que ambas estuvieron conectadas.
Las citas atribuidas a Jesús proceden de los evangelios, y las de Buda corresponden a distintos libros sagrados de su religión.


Juzguen ustedes amigos lectores; las dos doctrinas son semejantes?.....