Archivos en la categoría historia
«Las conspiraciones a lo largo de la historia», con Antonia de Oñate
Extraterrestres, brujas, médiums y divulgación científica

¿Cuántos estáis convencidos de que el hombre pisó la Luna en 1969? Cada año hago esta pregunta a un grupo de graduados universitarios. ¿Convencidos?, ¿en 1969?, me suelen preguntar. Tras aclararles que quiero saber cuántos están convencidos de que Neil Armstrong y Buzz Aldrin se pasearon por el mar de la Tranquilidad el 21 de julio de 1969, entre un tercio y la mitad no levanta la mano. En alguna ocasión, los partidarios de la conspiración lunar son mayoría.
Mi experiencia, sin ningún valor científico y que repito desde hace veinticinco años, no cuadra con los resultados del Estudio de la Fundación BBVA sobre creencias y prácticas alternativas de 2025 (1) ni con los del Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España hecho público hace unos días (2). Según el primero, un 17 % de los españoles mayores de 18 años niega la realidad de los alunizajes. Según el segundo, lo hace el 22 %. Que uno de cada cinco ciudadanos niegue los alunizajes me parece preocupante, aunque sospecho que pueden ser más. Me explico.
Sospecho que el elevado negacionismo lunar entre mis graduados se debe a que les pido que estén convencidos y sitúo la hazaña en 1969, mientras que en el estudio sociológico de la Fundación BBVA preguntan si los humanos hemos llegado a la Luna. Así, sin ninguna fecha. Sé, por experiencia, que hay quienes niegan los alunizajes entre 1969 y 1972, pero no que haya habido misiones similares exitosas después, aunque no precisen cuándo ni sean capaces de presentar una prueba de lo que dicen. Mi sondeo informal entre graduados carece de valor científico. Sin embargo, creo que estaría bien que futuras encuestas de cultura científica plantearan la pregunta sobre la llegada del hombre a la Luna en términos parecidos a los que yo uso en clase.
Según el último estudio de la Fundación BBVA, uno de cada tres españoles (28 %) cree que nos han visitado extraterrestres. El sondeo de 2025 revelaba, además, que también uno de cada tres (30 %) cree que las estrellas y los planetas influyen en nuestra vida; uno de cada cuatro (24 %), que es posible comunicarse con los muertos; uno de cada cinco (18 %), en la magia; y uno de cada siete (14 %), en las brujas. Según ese mismo trabajo, casi la mitad de los españoles (48 %) cree en la existencia de un dios; uno de cada tres, en que un dios creó el universo (33 %), en la vida después de la muerte (35 %) y en el paraíso (30 %); y uno de cada cinco, en el demonio (21 %) y el infierno (19 %). No sabemos –no se han publicado datos al respecto– cómo se solapan entre sí las creencias pseudocientíficas ni cómo lo hacen con las religiosas.
La nota de prensa de la Fundación BBVA sobre el sondeo de 2025 destacaba que «la gran mayoría de los ciudadanos» rechaza la astrología, y que la creencia en la magia y las brujas tiene «una aceptación muy baja». Es cierto, pero que uno de cada tres españoles crea en la astrología y uno de cada siete, en las brujas es como para preocuparse. La nota de prensa de este año indica que «la creencia en teorías conspirativas contrarias a la evidencia científica es globalmente minoritaria, aunque se registran porcentajes significativos a propósito de algunas cuestiones específicas». Los autores ven la botella bastante llena; yo no puedo.

Si damos por buenos los datos de la Fundación BBVA -no hay razones para lo contrario-, más de 12 millones de adultos españoles creen en la influencia de los astros y en las visitas extraterrestres; casi 10 millones, en el espiritismo; más de 9 millones niegan los alunizajes; y más de 7 millones creen en la magia. Este año no se ha preguntado por ello, pero, según la encuesta de 2025, el 21 % de los españoles usa productos homeopáticos, y el 19 % confía poco o nada en las vacunas. Me pregunto cómo casan estos datos con que el 93 % los encuestados otorgue «mucha o bastante importancia a la comprobación experimental», y el 72 % comprenda «los mecanismos institucionales de aceptación del conocimiento científico como conocimiento público validado a través de su publicación en revistas científicas». ¿Que consideran comprobación experimental los creyentes en la astrología, las visitas extraterrestres, el espiritismo, la magia, las brujas y la homeopatía? ¿En qué revistas científicas han visto validadas esas ideas? ¿Se guían por criterios similares a la hora de votar?
En las elecciones generales de julio de 2023, el PP obtuvo 8.160.837 votos y el PSOE, 7.821.718. Así que respaldaron a cada partido menos votantes que los españoles que niegan los alunizajes y menos también que los que creen en la astrología, en que nos visitan extraterrestres y en el espiritismo. Hay una España sobrenatural, convencida de la realidad de cosas increíbles, y pocas veces se habla en los medios de comunicación de ello con la seriedad que el asunto merece. Es más, lo habitual es que, a la menor oportunidad, algunos grandes medios alimenten creencias disparatadas en pos de la audiencia.
¿Qué futuro nos espera si los ciudadanos se tragan cualquier cosa? Me temo que el del Brexit y el del trumpismo. El de la vuelta del sarampión –y quién sabe si la polio– y el del negacionismo del cambio climático, en nuestro país con un fuerte componente político, según el Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España. Porque, lo mismo que hay una izquierda que, frente a los antibióticos y la quimioterapia, prefiere la lejía y el reiki, hay una derecha para la cual el cambio climático es un invento de los científicos. En España, con una media de negacionistas del calentamiento global del 15 %, «el 29 % de las personas que se ubican ideológicamente en la derecha da por verdadera la tesis de que el cambio climático no existe, mientras que solo el 6 % de quienes se sitúan en la izquierda lo hace». Hay una derecha, que ya gobierna en muchas comunidades autónomas y ciudades, que se opone al descenso del uso de combustibles fósiles, a recuperar las calles para los peatones y a que el aire sea respirable y no masticable.
Estos estudios son siempre interesantes y pintan un paisaje social que no debemos ignorar, aunque no descubran nada sustancialmente nuevo. No creemos hoy en más cosas raras que ayer, aunque haya algunas que antes no existían, como el negacionismo climático, y otras que se ignoraban por su escasa implantación, como el terraplanismo. A finales de la década de 1980, uno de cada tres españoles creía en la astrología. A mediados de la década de 1990, un tercio de la población creía en los espíritus, y la mitad de los jóvenes, en que los ovnis eran naves extraterrestres. En 2005, uno de cada cinco jóvenes confiaba en poder comunicarse con los muertos y en el horóscopo, y, para uno de cada cuatro, los ovnis eran ingenios alienígenas. En los países de nuestro entorno, pasaba y pasa lo mismo.

Tampoco hay que considerar a quienes profesan esas creencias unos ignorantes, gente sin formación que se traga cualquier bobada. Nadie es inmune a creer cosas infundadas, incluidos los genios de la ciencia; incluido usted, incluido yo. A ninguno nos han enseñado a pensar críticamente ni a ser conscientes de nuestros sesgos. Kary Mullis, nobel de química por el invento de la PCR, negaba el cambio climático y que el VIH cause el sida, y aseguraba que una noche se había encontrado con un mapache extraterrestre brillante y parlanchín en un bosque californiano. El naturalista Alfred Russel Wallace, codescubridor de la teoría de la evolución, era espiritista y antivacunas. Arthur Conan Doyle creía en el espiritismo y las hadas. Steve Jobs y Peter Sellers murieron prematuramente por ponerse en manos de terapeutas alternativos. Y el economista Eduard Punset estaba convencido de que Uri Geller tenía poderes paranormales, creía en la acupuntura y dio bola en Redes -su programa de divulgación científica en TVE- a Deepak Chopra, Rupert Sheldrake, Masaru Emoto y el propio Geller.
¿Vamos a hacer algo contra la pseudociencia y la superstición a escala nacional? ¿Se puede hacer algo? ¿Merece la pena?
No creo que con más divulgación científica vayamos a conseguir nada que no hayamos conseguido ya. Nunca ha habido en España tanta divulgación tan buena como ahora, y eso no ha supuesto en los últimos años un retroceso del anticonocimiento. La divulgación científica es una cosa y fomentar el espíritu crítico, otra. Un movimiento escéptico fuerte, bien organizado y con medios, podría plantar cara a la pseudociencia, el pensamiento mágico y la superstición, explicando a nuestros conciudadanos la realidad, las tergiversaciones, las mentiras y los intereses comerciales que les sirven de combustible, como hicimos en el caso de la homeopatía. No creo que sea fácil ni que pueda conseguirse sin un fuerte apoyo institucional en el que confío casi tan poco como en el horóscopo. (Ahí está el plan gubernamental contra las pseudoterapias, cuyo único fruto en ocho años han sido unos anuncios en televisión). Pero quiero creer –como Fox Mulder– que la exposición a la crítica racional puede, entre los creyentes no fanáticos, afectar al virus del anticonocimiento lo mismo que la luz solar a Drácula.
Volviendo al ejemplo de mis graduados universitarios, su respuesta a la pregunta sobre los alunizajes me lleva a darles una larga charla sobre la conspiración lunar. Es larga porque hay muchas cosas que contar y, además, el guion ha crecido año a año. Al final, vuelvo a hacerles la pregunta de marras: ¿cuántos estáis convencidos de que el hombre pisó la Luna en 1969? Se levantan más manos que la primera vez, y siento cada una de las nuevas como una pequeña victoria. No sé si algo así es el camino, pero por ahora es mi camino.
[1] Fundación BBVA [2025]: «Frente al ruido de la posverdad, el relativismo y negacionismo científico de algunas élites políticas y culturales, en la gran mayoría de la sociedad española está vigente una apreciación cultural y práctica de la ciencia y la racionalidad». 4 de febrero.
[2] Fundación BBVA [2026]: «La mayoría de los ciudadanos españoles tiene un nivel alto de interés por la ciencia y un nivel medio de conocimiento científico». 27 de enero.
Artículo publicado en Magonia el 2 de febrero de 2026.
Muere a los 90 años Erich von Däniken, el autor que llenó el pasado de extraterrestres

El escritor suizo Erich von Däniken, para quien los extraterrestres ayudaron al ser humano a construir los grandes monumentos del pasado, murió el sábado a los 90 años en un hospital de su país por causas derivadas de su avanzada edad, según su hija Cornelia. Von Däniken saltó a la fama en 1968 con Recuerdos del futuro, libro al que siguieron Regreso a las estrellas (1969), El oro de los dioses (1972) y El mensaje de los dioses (1973), entre otros. Se calcula que ha vendido más 70 millones de ejemplares de sus obras, traducidas a más de 30 idiomas.
Comienzo del obituario publicado en el diario El Correo el 11 de enero de 2026.
Sigue en «Muere a los 90 años Erich von Däniken, el autor que llenó el pasado de extraterrestres».
Reseña de "La gran aventura de los griegos"

El Evangelio y el Corán: entre el mito y el documento histórico
Ése es el tÃtulo de la charla que daré el próximo sábado 8 de marzo en el ciclo de "Escépticos en el Pub" de Madrid.
.
Prometo hablar sólo un poquito sobre Regalo de Reyes (que se lanza en Ediciones Click -y con ello en Amazon y todas las plataforams- sólo 3 dÃas después; aprovechad para comprarla en Ediciones Tagus ahora que todavÃa cuesta un euro menos).
.


Espero poder colgar dentro de unos dÃas el vÃdeo de la charla. De momento, os dejo las diapositivas y alguna foto.
El Evangelio y el Corán: entre el mito y el documento histórico
Ése es el tÃtulo de la charla que daré el próximo sábado 8 de marzo en el ciclo de "Escépticos en el Pub" de Madrid.
.
Prometo hablar sólo un poquito sobre Regalo de Reyes (que se lanza en Ediciones Click -y con ello en Amazon y todas las plataforams- sólo 3 dÃas después; aprovechad para comprarla en Ediciones Tagus ahora que todavÃa cuesta un euro menos).
.


Espero poder colgar dentro de unos dÃas el vÃdeo de la charla. De momento, os dejo las diapositivas y alguna foto.
El Evangelio y el Corán: entre el mito y el documento histórico
Ése es el título de la charla que daré el próximo sábado 8 de marzo en el ciclo de "Escépticos en el Pub" de Madrid.
.
Prometo hablar sólo un poquito sobre Regalo de Reyes (que se lanza en Ediciones Click -y con ello en Amazon y todas las plataforams- sólo 3 días después; aprovechad para comprarla en Ediciones Tagus ahora que todavía cuesta un euro menos).
.


Espero poder colgar dentro de unos días el vídeo de la charla. De momento, os dejo las diapositivas y alguna foto.
La década que nos dejo sin aliento
Historia y leyenda en los orÃgenes del islam (y 4)
Esta es la última entrada de mi serie sobre los orÃgenes del islam, en Mapping Ignorance:http://mappingignorance.org/2013/06/20/history-and-legend-in-the-origins-of-islam-and-iv/
4) En la época de Mahoma, el alfabeto árabe no contenÃa aún marcas para las vocales; es más, algunos grupos de consontantes se escribÃan exactamente de la misma forma (p.ej., los sÃmbolos para los sonidos b, t, th y n). Un siglo después, más o menos, este problema empezó a resolverse gracias al uso de puntos diacrÃticos, pero entretanto debió de implicar que las primeras copias escritas de las suras serÃan relativamente difÃciles de interpretar por sus lectores. Esos documentos debieron de servir más bien como ayuda para recordar un texto aprendido de memoria, que como un documento útil para quienes no se lo supieran ya. A medida que el conocimiento del texto del Corán empezó a expandirse en el espacio y en el tiempo, más y más gente tuvo que basarse en el formato escrito, tal y como demuestra la preocupación sobre una edición "correcta" del Corán por parte de las autoridades musulmanas a partir de mediados del siglo VII. Esto significa que debió de haber abundantes ocasiones para la confusión en la interpretación de los textos, durante al menos un siglo. La tradición islámica reconoce esta situación a través de múltiples historias, tal vez legendarias pero con algún fundamento histórico. Por ejempo, bajo el reinado de Uthman, el tercer califa (644-656 DC, 22-35 AH), la tradición afirma que se formó un comité para establecer una versión autoritativa del Corán; varias copias de esa versión se enviaron a los rincones del nuevo imperio árabe, y todas las demás copias escritas que existÃan de las recitaciones de Mahoma se mandaron destruir. Esto significa, obviamente, que algunas versiones divergentes de las suras debÃan ya de existir en una época tan temprana, aunque la tradición afirma que sus diferencias con la edición ortodoxa se limitaban a asuntos de pronunciación o diferencias dialectales (en la edición ortodoxa, el dialecto quraishÃ, de la región de la Meca, fue privilegiado, al asumirse que era aquel en el que el propio Mahoma habÃa hecho las recitaciones originales). Lo cierto es que la ortodoxia islámica acepta aún hoy en dÃa lo que llama "las Siete Lecturas", es decir, siete formas posibles de pronunciar el texto del Corán según divergencias dialectales, lo que hace sospechar que las versiones supuestamente destruidas por Uthman debÃan de ser diferentes en aspectos algo más que puramente dialectales). Se conservan al menos dos copias antiquÃsimas del Corán que la tradición afirma que corresponden a aquella edición uthmaniana: el manuscrito de Topkapi (Estambúl) y el de Samarcanda (Tashkent, Uzbekistan), aunque su estudio califráfico sugiere que no pueden proceder de antes del final del siglo VII, es decir, medio siglo después de la supuesta fecha. Sea como sea, la verdad es que no hay ninguna prueba documental (sólo ta tradición) de que el Corán haya sido codificado en tiempos de Uthman en su versión actual, pues los únicos manuscritos conocidos (con la posible excepción de algunos pergaminos descubiertos en la mezquita yemenà de Saná hace unos cuarenta años, que aún requieren un comprehensivo estudio filológico y paleográfico) datan de entre medio siglo y un siglo después de la muerte de Uthman, y lo que es tal vez más importante, las primeras referencias históricas al Corán entendido como una colección completa y definitiva de suras, también datan de esa misma época. Recuérdese, como vimos en la primera entrada, que incluso hacia 730 CE los contemporáneos se referÃan a los textos sagrados musulmanes como suras individuales, no como formando un único libro.
5) La dificultad de comprender muchas partes del Corán en una lectura directa (es decir, sin la ayuda del trabajo de los exégetas), y la posibilidad de que algunas letras, palabras o frases hayan sido confundidas por los primeros musulmanes, ha estimulado un puñado de teorÃas "alternativas" o "revisionistas" sobre el origen y la compilación del libro sagrado. La más famosa de esas teorÃas ha sido la propuesta por el autor alemán Christoph Luxenberg (de nuevo, se trata de un seudónimo). Su revolucionario método consiste en intentar, primero, de dar sentido a los textos oscuros cambiando los puntos diacrÃticos (lo que transforma una palabra en otra, en general cambiando las vocales pero dejando las mismas consonantes, salvo cuando éstas se escribÃan igual). Si todas las combinaciones admisibles de modificación conducen también a un sinsentido, Luxenberg considera la posibilidad de que la palabra no sea árabe, sino siro-aramea (una lengua que era, después de todo, la koiné utilizada en oriente medio en la época). Sorprendentemente, algunos de los pasajes oscuros parecen tener mucho más sentido gracias a esta hipótesis. De hecho, la misma palabra "corán" viene del arameo "queryana" ("leccionario" o "misal", es decir, un libro cristiano de oraciones), y es más apropiada originalmente para una colección de textos preparados para ser leÃdos en voz alta ("recitados") en ceremonias religiosas, que para una colección de discursos orales (aunque, por supuesto, la palabra terminarÃa tomando este último significado en árabe clásico). Luxenberg intenta mostrar que muchas de las suras, o algunas de sus partes, son probablemente traducciones modificadas de textos religiosos cristianos (seguramente no ortodoxos, tal vez monofisitas) que serÃan usados en algunas de las numerosas comunidades cristianas que existÃan en los siglos VI y VII en lo que hoy son Palestina, Israel, Jordania, Siria y Arabia. Por ejemplo, Luxenberg argumenta que la sura 97 ("El Destino" o "La Noche de Poder") serÃa realmente la traducción de un texto que aludÃa a la fiesta de Navidad. Pero lo más famoso, debido a su recepción en los medios de comunicación, ha sido la hipótesis de que las hurÃes-de-ojos-grandes mencionadas varias veces en el Corán como las jóvenes doncellas que esperan en el paraÃso a los mártires de la jihad, serÃan en realidad la transliteración de la palabra aramea para "racimos de uvas blancas", que es una interpretación que encaja mejor con el resto del texto en el que aparece la expresión. Las tesis de Luxenberg han sido recibidas, por supuesto, con gran escepcicismo, incluso por muchos estudiosos occidentales, sobre todo por carecer de referencias históricas al contexto cultural y polÃtico, y por falta de sistematicidad filológica (p.ej., no discute otros posibles dialectos arameos). Estas tesis, de todas formas, deben ser examinadas una por una en función de la evidencia disponible.No serÃa una sorpresa para los expertos en historia de la cultura, que algunos o muchos de los contenidos textuales del Corán derivasen de manera directa o indirecta del medio judio o cristiano que preexistÃa en muchas de las comunidades de los siglos VI y VII en Arabia y sus alrededores, de la misma manera que gran parte del contenido narrativo de muchas suras trata precisamente sobre personajes bÃblicos. Por desgracia, sólo el descubrimiento de más manuscritos procedentes de aquella época podrÃa servir para decidir de manera cientÃfica esta fundamental cuestión.
Historia y leyenda en los orígenes del islam (y 4)
Esta es la última entrada de mi serie sobre los orígenes del islam, en Mapping Ignorance:http://mappingignorance.org/2013/06/20/history-and-legend-in-the-origins-of-islam-and-iv/
4) En la época de Mahoma, el alfabeto árabe no contenía aún marcas para las vocales; es más, algunos grupos de consontantes se escribían exactamente de la misma forma (p.ej., los símbolos para los sonidos b, t, th y n). Un siglo después, más o menos, este problema empezó a resolverse gracias al uso de puntos diacríticos, pero entretanto debió de implicar que las primeras copias escritas de las suras serían relativamente difíciles de interpretar por sus lectores. Esos documentos debieron de servir más bien como ayuda para recordar un texto aprendido de memoria, que como un documento útil para quienes no se lo supieran ya. A medida que el conocimiento del texto del Corán empezó a expandirse en el espacio y en el tiempo, más y más gente tuvo que basarse en el formato escrito, tal y como demuestra la preocupación sobre una edición "correcta" del Corán por parte de las autoridades musulmanas a partir de mediados del siglo VII. Esto significa que debió de haber abundantes ocasiones para la confusión en la interpretación de los textos, durante al menos un siglo. La tradición islámica reconoce esta situación a través de múltiples historias, tal vez legendarias pero con algún fundamento histórico. Por ejempo, bajo el reinado de Uthman, el tercer califa (644-656 DC, 22-35 AH), la tradición afirma que se formó un comité para establecer una versión autoritativa del Corán; varias copias de esa versión se enviaron a los rincones del nuevo imperio árabe, y todas las demás copias escritas que existían de las recitaciones de Mahoma se mandaron destruir. Esto significa, obviamente, que algunas versiones divergentes de las suras debían ya de existir en una época tan temprana, aunque la tradición afirma que sus diferencias con la edición ortodoxa se limitaban a asuntos de pronunciación o diferencias dialectales (en la edición ortodoxa, el dialecto quraishí, de la región de la Meca, fue privilegiado, al asumirse que era aquel en el que el propio Mahoma había hecho las recitaciones originales). Lo cierto es que la ortodoxia islámica acepta aún hoy en día lo que llama "las Siete Lecturas", es decir, siete formas posibles de pronunciar el texto del Corán según divergencias dialectales, lo que hace sospechar que las versiones supuestamente destruidas por Uthman debían de ser diferentes en aspectos algo más que puramente dialectales). Se conservan al menos dos copias antiquísimas del Corán que la tradición afirma que corresponden a aquella edición uthmaniana: el manuscrito de Topkapi (Estambúl) y el de Samarcanda (Tashkent, Uzbekistan), aunque su estudio califráfico sugiere que no pueden proceder de antes del final del siglo VII, es decir, medio siglo después de la supuesta fecha. Sea como sea, la verdad es que no hay ninguna prueba documental (sólo ta tradición) de que el Corán haya sido codificado en tiempos de Uthman en su versión actual, pues los únicos manuscritos conocidos (con la posible excepción de algunos pergaminos descubiertos en la mezquita yemení de Saná hace unos cuarenta años, que aún requieren un comprehensivo estudio filológico y paleográfico) datan de entre medio siglo y un siglo después de la muerte de Uthman, y lo que es tal vez más importante, las primeras referencias históricas al Corán entendido como una colección completa y definitiva de suras, también datan de esa misma época. Recuérdese, como vimos en la primera entrada, que incluso hacia 730 CE los contemporáneos se referían a los textos sagrados musulmanes como suras individuales, no como formando un único libro.
5) La dificultad de comprender muchas partes del Corán en una lectura directa (es decir, sin la ayuda del trabajo de los exégetas), y la posibilidad de que algunas letras, palabras o frases hayan sido confundidas por los primeros musulmanes, ha estimulado un puñado de teorías "alternativas" o "revisionistas" sobre el origen y la compilación del libro sagrado. La más famosa de esas teorías ha sido la propuesta por el autor alemán Christoph Luxenberg (de nuevo, se trata de un seudónimo). Su revolucionario método consiste en intentar, primero, de dar sentido a los textos oscuros cambiando los puntos diacríticos (lo que transforma una palabra en otra, en general cambiando las vocales pero dejando las mismas consonantes, salvo cuando éstas se escribían igual). Si todas las combinaciones admisibles de modificación conducen también a un sinsentido, Luxenberg considera la posibilidad de que la palabra no sea árabe, sino siro-aramea (una lengua que era, después de todo, la koiné utilizada en oriente medio en la época). Sorprendentemente, algunos de los pasajes oscuros parecen tener mucho más sentido gracias a esta hipótesis. De hecho, la misma palabra "corán" viene del arameo "queryana" ("leccionario" o "misal", es decir, un libro cristiano de oraciones), y es más apropiada originalmente para una colección de textos preparados para ser leídos en voz alta ("recitados") en ceremonias religiosas, que para una colección de discursos orales (aunque, por supuesto, la palabra terminaría tomando este último significado en árabe clásico). Luxenberg intenta mostrar que muchas de las suras, o algunas de sus partes, son probablemente traducciones modificadas de textos religiosos cristianos (seguramente no ortodoxos, tal vez monofisitas) que serían usados en algunas de las numerosas comunidades cristianas que existían en los siglos VI y VII en lo que hoy son Palestina, Israel, Jordania, Siria y Arabia. Por ejemplo, Luxenberg argumenta que la sura 97 ("El Destino" o "La Noche de Poder") sería realmente la traducción de un texto que aludía a la fiesta de Navidad. Pero lo más famoso, debido a su recepción en los medios de comunicación, ha sido la hipótesis de que las huríes-de-ojos-grandes mencionadas varias veces en el Corán como las jóvenes doncellas que esperan en el paraíso a los mártires de la jihad, serían en realidad la transliteración de la palabra aramea para "racimos de uvas blancas", que es una interpretación que encaja mejor con el resto del texto en el que aparece la expresión. Las tesis de Luxenberg han sido recibidas, por supuesto, con gran escepcicismo, incluso por muchos estudiosos occidentales, sobre todo por carecer de referencias históricas al contexto cultural y político, y por falta de sistematicidad filológica (p.ej., no discute otros posibles dialectos arameos). Estas tesis, de todas formas, deben ser examinadas una por una en función de la evidencia disponible.No sería una sorpresa para los expertos en historia de la cultura, que algunos o muchos de los contenidos textuales del Corán derivasen de manera directa o indirecta del medio judio o cristiano que preexistía en muchas de las comunidades de los siglos VI y VII en Arabia y sus alrededores, de la misma manera que gran parte del contenido narrativo de muchas suras trata precisamente sobre personajes bíblicos. Por desgracia, sólo el descubrimiento de más manuscritos procedentes de aquella época podría servir para decidir de manera científica esta fundamental cuestión.
Historia y leyenda en los orígenes del islam (3)
Historia y leyenda en los orÃgenes del islam (3)
Historia y leyenda en los orÃgenes del islam (3)
Historia y leyenda en los orígenes del Islam (2)
.
.
Más:
.
Historia y leyenda en los orígenes del Islam (1).
Historia y leyenda en los orígenes del Islam (3)
Historia y leyenda en los orÃgenes del Islam (2)
.
.
Más:
.
Historia y leyenda en los orÃgenes del Islam (1).
Historia y leyenda en los orÃgenes del Islam (3)












Enlázanos!! :)