ArgAtea Registrado: 27 Oct 2006 Cantidad Total de mensajes: 20 Gender: Unknown |
Publicado: Mie 29 Nov, 2006 5:54 am Título del mensaje: Texto elaborado en como delegación FIdA y ArgAtea,
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TEXTO:
Los ateos que se convocan en la Delegación Atea de Argentina en FIdA,
queremos denunciar que desde el "Episcopado de la Iglesia Católica" se
pretende llevar el conflicto entre la Sociedad Argentina y la Iglesia
Católica, a una "guerra santa" típica de la edad media, estrategia
esta que practica ya de forma histórica y no solo en America Latina.
Al parecer "Las autoridades de la Iglesia Católica" pretenden sacar
rédito del desorden democrático, aprovechando lo que llaman: "sociedad
fragmentada y debilitada" y así justificar su intromisión política. Se
muestran como católicos y ubican en segundo plano el lugar de
ciudadano. Muestran y aprovechan el mérito, cuando de lo único que se
trata es falta de propuestas partidarias que den respuesta a las
necesidades ciudadanas y representen a la población en su totalidad de
manera no excluyente.
No es ningún mérito conseguir popularidad de orden público, cuando la
participación en política requiere de influencia de lo religioso como
garantía de buenas intenciones, es tan falso como continuar con
políticas nefastas para la democracia, ya que ambas formas recurren al
engaño.
Una constante contradicción acompaña los discursos religiosos
oficiales, por un lado se adjudican el mérito de frenar "Intentos de
corrupción política, supuestamente sostenida desde gobiernos civiles o
intentos de abuso frente a derechos religiosos", cuando por otro lado
está "el engaño como iglesia" de pretender perpetuarse en única
influencia religiosa de Estado, no permitiendo innovación en materia
de derechos civiles o modificación a la Constitución vigente, única
herramienta en lo que a laicicidad se refiere.
Abundan discursos religiosos viciados de expresiones que no llevan a
buscar consensos, ni pedidos de amistad social, se explayan sobre
temas que provocan controversia en lo ético pero desprecian o
pretenden ignorar que esos temas tienen respuesta en lo científico y
en la pluralidad de ideas: el aborto, el divorcio, legislación en
materia reproductiva, la conducta de los homosexuales y sus
matrimonios civiles, cuestiones en materia de educación, etc. Es ahí
en donde expresamente "Las autoridades de la iglesia Católica" afectan
desde lo institucional a los gobiernos, se atribuyen una autoridad
moral incuestionable y no como la de cualquier ciudadano dentro de una
sociedad civil pluralista. Lo que sucede es que existe un gran
porcentaje de ciudadanos que no son practicantes de ninguna religión,
aducen creer, sin embargo les es lícito ignorar leyes y derechos
universales y humanos. Esas leyes "Las Universales" nos afectan a
todos los individuos del mundo y como tal deben ser planteadas.
Somos testigos con cierto horror de como afirmar los principios
universales de derechos humanos como es el caso del proyecto CEDAW
sobre discriminación hacia la mujer, provoca y genera reacciones
desde el Episcopado de la Iglesia Católica. Vemos con espanto como un
integrante del Opus Dei prohíbe la distribución de los dispositivos
intrauterinos en los hospitales así como traba la atención en salud
sexual, por el solo hecho de que rige la visión de la Iglesia en
materia de género. Presenciamos como hombres comunes son capaces de
ser pederastas y al mismo tiempo funcionarios de una iglesia
suponiendo que por pertenecer a ella pueden lograr ser ignorados por
una sociedad que está atenta y en despierta.
El esfuerzo por disminuir los niveles de pobreza, exclusión social e
inequidad son todavía altos, nunca es suficiente, nada se puede lograr
sin tener en cuenta que nuestros gobiernos deben gozar de estabilidad
y continuidad para poder generar políticas desde lo civil, que
atiendan esas fallas. Es por eso que el "Episcopado de la iglesia
católica" y más directamente el estado del Vaticano, su gobierno real,
debiera entender, que no es desestabilizando las instituciones y
desconcertando a la ciudadanía con cierto tipo de complots, como debe
luchar por la inequidad social.
Una sociedad que no es laica no es democrática, una sociedad laica es
en donde todos puedan tener una creencia, permitiendo la libertad de
expresión en lo público sin temor a la intolerancia y suspicacia por
parte de una comunidad religiosa cualquiera esta sea. Una sociedad
laica es una sociedad pluralista desde lo moral, en donde todos pueden
tener su sistema de valores morales que aunque no coincidan, se
encuentran incluidos.
Una sociedad sin consenso no es tal, un pueblo que no está tan
fragmentado y debilitado como se pretende hacer suponer, posibilita
que participemos todos, no solo los que creen que creen y tapan sus
agujeros morales con ignorancia.
Existe el hecho evidente de que es la misma sociedad la que
promueve la separación de la iglesia católica del Estado, es lo que la
gente pide desde sus distintos actores y a esta sociedad no se la
puede volver a ignorar pues avanza dentro de las leyes sociales que
atienden la necesidades de nuestro pueblo.
Delegación en Buenos Aires de FIdA |
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