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BIOLOGÍA DE LA RELIGIÓN 2 - El «punto Dios» en el cerebro

 
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AntonioOffline
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MensajePublicado: Mie 14 Feb, 2007 2:46 pm    Título del mensaje: BIOLOGÍA DE LA RELIGIÓN 2 - El «punto Dios» en el cerebro Responder citando

BIOLOGÍA DE LA RELIGIÓN 2 - El «punto Dios» en el cerebro

Por Leonardo Boff (*) 2003-11-05

Un frente avanzado de las ciencias está constituido hoy por el estudio del cerebro y de sus múltiples inteligencias. Se ha llegado a resultados significativos, también para la religión y la espiritualidad. Se destacan tres tipos de inteligencia. La primera es la inteligencia intelectual, el famoso CI (cociente de inteligencia), al que se dio tanta importancia durante todo el siglo XX. Es la inteligencia analítica, por la que elaboramos conceptos y hacemos ciencia. Con ella organizamos el mundo y solucionamos poroblemas objetivos.

La segunda es la inteligencia emocional, popularizada por el psicólogo y neurocienftífico de Harvard, David Goleman, con su conocido libro La inteligencia emocional (CE = cociente emocional). Él ha mostrado empíricamente lo que ya era una convicción de toda la tradición de pensadores, desde Paltón, pasando por San Agustín, hasta culminar en Freud: la estructura de base del ser humano no es razón (logos) sino emoción (pathos). Somos, primariamente, seres de pasión, de empatía, de compasión, y sólo después, seres de razón. Cuando combinamos CI con CE conseguimos movilizarnos a nosotros mismos y a los demás.

La tercera es la inteligencia espiritual. La prueba empírica de su existencia deriva de investigaciones muy recientes, de los últimos diez años, realizadas por neurólogos, neuropsicólogos, neurolingüístas y técnicos en magnotoencefalografía (que estudian los campos magnéticos y eléctricos del cerebro). Según estos científicos, hay en nosotros otro tipo de inteligencia, científicamente verificable, por la cual no captamos datos, ideas o emociones, sino que percibimos los contextos mayores de nuestra vida, totalidades significativas, y que nos hace sentir nuestra vinculación al Todo. Nos hace sensibles a los valores, a cuestiones relacionadas con Dios, y a la trascendencia. Es la llamada inteligencia espiritual (CEs = cociente espiritual), porque es propio de la espiritualidad captar totalidades y orientarse por visiones transcendentales.

Su base empírica reside en la biología de las neuronas. Se ha comprobado científicamente que la experiencia unificadora se origina en las oscilaciones neurales a 40 herzios, especialmente localizada en los lóbulos temporales. Se desencadena entonces una experiencia de exaltación y de intensa alegría como si estuviésemos ante una Presencia viva.

Inversamente, siempre que se abordan temas religiosos, como Dios, o valores que conciernen al sentido profundo de las cosas, no de una manera superficial sino con un involucramiento sincero ante ellos, se produce la misma excitación de 40 herzios.

Por esta razón, neurobiólogos como Persinger, Ramachandran y la física cuántica Danah Zohar han llamado a esa región de los lóbulos temporales como el «punto Dios».

Si esto es así, podemos decir en términos de proceso evolutivo: el universo ha evolucionado, durante miles de millones de años, hasta producir en el cerebro el instrumento que capacita al ser humano para percibir la Presencia de Dios, que siempre estaba allí, aunque de un modo no perceptible conscientemente. La existencia de este «punto Dios» representa una ventaja evolutiva de nuestra especie homo. Es una referencia de sentido para nuestra vida. La espiritualidad pertenece a lo humano y no es monopolio de las religiones. Antes bien, las religiones son una de las expresiones de ese «punto Dios».

(*) Leonardo Boff es un ex teólogo brasileño. http://leonardoboff.com/site-esp/lboff.htm

Fuente: http://servicioskoinonia.org/b.....63;num=042

***

OBSERVACIONES:

Interesante la polarización ideológica ante los avances en neurociencias. Esta interpretación conceptual de los neurocircuitos que producen la religiosidad como «punto [D]ios» me parece que es una nueva intromisión metafísica en lo observado y experimentado. Es permanente la insistencia en la idea, incluso entre algunos científicos, que [D]ios está detrás de estos neurocircuitos o que por lo menos, él los ha puesto allí para que nosotros accedamos a su conocimiento (pero los científicos citados aquí o en otro post mío nunca han afirmado tal cosa como conclusión de sus descubrimientos).

Hay que aclarar que existen sólidas teorías sobre inteligencias múltiples (aunque creo que no se habla concretamente de una Inteligencia Espiritual o de la religiosidad):

Robert J. Sternberg (expresidente de la American Psychological Association) dice sobre la inteligencia: “actividad mental dirigida con el propósito de adaptación a, selección de o conformación de, entornos del mundo real relevantes en la vida de uno mismo” (me parece que en este sentido la religiosidad es una clara forma de inteligencia) y es creador de la Teoría triárquica de la inteligencia. (Ver aquí)

Howard Gardner, creador de la Teoría de las inteligencias múltiples. (Ver aquí)

En este interesante texto se teoriza sobre la organización cerebro-mental en niveles evolutivos. La Inteligencia Espiritual se desarrolla en el nivel más evolucionado de la hominización cerebro-mental, vinculada a la aparición de la moral y la estética en la civilización.


CONCLUSIÓN:

Si como se define, la inteligencia es una capacidad de adaptarse y relacionarse con el mundo exterior, muy compleja y múltiple en el hombre, la religiosidad, en el sentido estricto de su significado (creencia concerniente a lo sobrenatural/divino y no refiriéndose solo a la religión cristiana), y como función evolutiva de defensa-adaptación-relación, es una clara forma de inteligencia.

La controversia social, radica en que se asume que por Inteligencia Espiritual, debemos entender que tal o cual religión poderosa es “inteligente” o que la naturaleza inteligente de la religiosidad sea una prueba de la existencia de [D]ios” (y no me refiero sólo a las afirmaciones de teólogos cristianos, sino a expresiones populares de tal concepto, como aquí o aquí) o que signifique un “verdadero camino de salvación”, como aquí.

La inevitable y legalizada D mayúscula en el lenguaje usado en estos temas científicos, para adoptar tal o cual postura ante ellos, nos remite al concepto de «dios oficial» o «verdadero»: el de las religiones monoteístas, en especial el dios Yahvé; con esto, cualquier descubrimiento en “neuroteología” ya está inscrito en la teología cristiana como beneficioso para mantener sus doctrinas.

Y así es como persiste el error teológico-metafísico y en consecuencia social: se afirma que [D]ios (= dios judeocristiano) está detrás de los neurocircuitos.

Pero una vez más, nada “inexplicable” se ha encontrado. El «punto Dios» se rige bajo las leyes naturales y es explicable naturalmente. Lo que se dice por sobre esto, es cuestión de fe.

Antonio
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