Prom@teo Registrado: 05 Feb 2007 Cantidad Total de mensajes: 4 Gender: Unknown |
Publicado: Sab 10 Feb, 2007 1:39 am Título del mensaje: El peor mundo de tinieblas es el que ciega con su luz
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Gracias ante todo por vuestras respuestas y ánimos.
He nacido y vivido en Madrid casi toda la vida. Cada vez que hago público mi ateísmo en dicho lugar provoco reacciones agresivas hacia mi persona.
He intentado varias veces crear foros y grupos de ateos en la red. Aparte de que no se apunta "ni dios..." (este tiene excusa porque no da trazas de existir...), han llegado incluso a eliminar mis grupos, marginarme, acosarme, etc...
Por mis ideas he sido un auténtico martir del ateísmo, llegando incluso a perjudicarme becas en la universidad donde me licencié en filosofía (la autónoma de Madrid) e impedir así que cursara el doctorado... Este año, por supuesto. Ahora debo trabajar como auxiliar de servicios los fines de semana, hasta poder opositar a profesor de secundaria. En cambio, a gente de mi promoción se le ofrece trabajo como redactor en la susodicha universidad por defender retóricamente la "inmortalidad del alma" y temas semejantes, totalmente fuera de lugar en la sociedad de los avances neurólogicos, entre otras muchas disciplinas que demuestran, una y otra vez, lo absurdo de sostener la existencia de dioses, daimones y demás criaturas fantásticas.
Respecto a las relaciones sociales y afectivas, mi declarado ateísmo me ha supuesto la marginación casi absoluta.
En Madrid hay mucho ateo de boquilla. A la hora de la verdad, lo que prima es verse libre de autoridades morales con objeto de dar rienda suelta al libertinaje. En cambio, cuando lo que se propone es fomentar el espíritu de autocrítica, lucha y libertad de la conciencia... La gente huye despavorida ante la urgencia de levantarse del sofá y verse en la obligación de tomar conciencia de las propias responsabilidades y actuar.
Aunque fuese el único ateo activista declarado en mi región, seguiría exponiéndome por defender mis convicciones. La religión, en especial las monoteístas, son fruto de la ignorancia, la vanagloria humana, la crueldad y el miedo. Esas cucarachas de cuello blanco porfían en clavar sus atrofiados aguijones en estos puntos característicos de la debilidad humana. Bien saben que procurar respuestas fáciles, particularmente a una edad temprana, merma la curiosidad humana, y con ella, la capacidad de autocrítica, de comprensión del mundo y de intervención exitosa en el mismo. Procuran ofrecer respuestas fáciles, inmediatas y adecuadas a los deseos inmediatos del ser humano, de la manera más agradable posible. Ese es su brebaje alienante, acompañado de cánticos sedantes, olores, incienso y narcotizantes palabras. Con ello, pretenden evitar el reconocimiento de los que contribuyen verdaderamente al progreso y mejora de nuestro mundo. Y es que, si los ciegos comenzasen a ver, los tuertos se verían en la obligación de abandonar sus poltronas y renunciar a sus inmerecidos cetros de poder.
Sin embargo, el ser humano también es fuerte. La curiosidad, el valor, la constancia y el amor a la verdad puede conseguir desenmasacarar a esos desvergonzados cuentacuentos y pederastas de la conciencia. La honestidad infatigable para consigo mismo puede lograr que el mundo gire en torno a la brillante verdad, en lugar de alrededor de quienes quisieran ser ombilicus mundi, siendo en realidad el rugir mortecino de los bajos vientres de la humanidad.
Salud tengáis. |
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