Testigos mudos, policías sordos.
Ayer en la mañana asesinaron α dos hombres frente al TEC de Monterrey, ante la presencia de numerosos testigos.
Los sicarios abandonaron la escena del crimen con toda la calma del mundo, como si estuvieran siendo custodiados.
Muy cerca del lugar, como α 200 metros hay un centro comercial, una gasolinera, un banco y un restaurante, en el banco había una patrulla con un policía y tres soldados.
Los testigos le gritaron α los tripulantes de la patrulla:
!Ahí van, son dos camionetas, allá se ven!
La patrulla arranca con los soldados, pero al lado contrario.
Enseguida llego otra patrulla con igual número de agentes y los testigos gritaban:
¡Por allá se fueron, son dos camionetas, se acaban de ir!
Pero los agentes no tienen prisa, ni reciben órdenes de testigos, además, la cinta amarilla y los conitos cuenta-balas no se ponen solos.
Como α los cuarenta minutos, ahora sí, las patrullas prenden sus sirenas, encienden sus torretas y salen α toda velocidad pasándose los altos…pero al otro lado.
Α perseguir algo, α perseguir alguien o quien sabe α que.
Ya no creo en mis autoridades y tengo testigos para probarlo.
Ya lo sabía pero es doloroso confirmarlo.
Juan Carlos Bujanda Benitez
Marzo 10, 2010.





























