Otros mundos XXXVII
Hace casi un año que uno de los parroquianos hizo alusión al «aplanador», criatura postulada por Jakob Lorber: yo le prometàque en unos meses aparecerÃÂa una criatura similar en esta colección; se trataba del Esquimo espinoso, que conoceremos hoy por fin. Lorber produjo escritos muy variados, todos ellos dictados por una voz interior que se ha identificado con el Señor Cristo, aunque a veces intervenÃÂa algún ángel u otros espÃÂritus bajo sus órdenes. Algunos tÃÂtulos de su ingente obra son: Saturno, El sol espiritual, El gran relojero, El gran evangelio de san Juan (lamentablemente sólo transcribió los primeros diez tomos). Dios aprovechó para rerevelar algunos escritos que ya habÃÂa revelado a los profetas antiguos, pero que los avatares de la historia han perdido, como La infancia de Jesús o La epÃÂstola de san Pablo a los Laodiceos. Volviendo al Aplanador, Borges rescata su descripción en el Manual de zoologÃÂa fantástica:Entre los años de 1840 y de 1864, el Padre de la Luz (que también se llama la Palabra Interior) deparó al músico y pedagogo Jakob Lorber una serie de prolijas revelaciones sobre la humanidad, la fauna y la flora de los cuerpos celestes que constituyen el sistema solar. Uno de los animales domésticos cuyo conocimiento debemos a esa revelación es el Aplanador o Apisonador (Bodendrucker) que presta incalculables servicios en el planeta Mirón, que el editor actual de la obra de Lorber identifica con Neptuno.

El Behemoth, otra criatura elefantesca, en un grabado de William Blake, otro contertulio de los ángeles, que ilustra el libro de Job. Borges también nos habla de él en su Manual de zoologÃÂa fantástica.
El Aplanador tiene diez veces el tamaño del elefante, al que se parece muchÃÂsimo. Está provisto de una trompa algo corta y de colmillos largos y rectos; la piel es de un color verde pálido. Las patas son cónicas y muy anchas; las puntas de los conos parecen encajarse en el cuerpo. Este plantÃÂgrado va aplanando la tierra y precede a los albañiles y constructores. Lo llevan a un terreno quebrado y lo nivela con las patas, con la trompa y con los colmillos.
Se alimenta de hierbas y de raÃÂces y no tiene enemigos, fuera de algunas variedades de insectos.
Se alimenta de hierbas y de raÃÂces y no tiene enemigos, fuera de algunas variedades de insectos.
67. Esquimo espinoso.
Prodede de las zonas polares de Clematione; necesita anchos pies para no resbalar. Con sus pinzas abre agujeros en la grosÃÂsima capa dehielo y atrapa «a mano» animales marinos comestibles. Sus espinas son venenosas.
68. Varanino erguido.
Comedor de toda clase de vegetales, este habitante de Krismerión con demasiada frecuencia saqueaba los campos cultivados por los placodermos, los cuales al final pidieron ayuda a los cinocéfalos para poblar sus campos de espanta-varaninos.
Prodede de las zonas polares de Clematione; necesita anchos pies para no resbalar. Con sus pinzas abre agujeros en la grosÃÂsima capa dehielo y atrapa «a mano» animales marinos comestibles. Sus espinas son venenosas.
68. Varanino erguido.
Comedor de toda clase de vegetales, este habitante de Krismerión con demasiada frecuencia saqueaba los campos cultivados por los placodermos, los cuales al final pidieron ayuda a los cinocéfalos para poblar sus campos de espanta-varaninos.
Capitular montada sobre una fotografÃÂa de Neptuno tomada por el Voyager 2.































