Niños y mujeres, los inmolados

Niños y mujeres, los inmolados
Musulmanes llaman "mártires" a los que pusieron los explosivos
PRENSA ASOCIADA
31 de octubre, 2009
El ataque con bombas en Peshawar ha sido el más mortífero en una intensificación de la violencia este mes.
La poderosa explosión destruyó gran parte del Bazar Mina, localizado en una maraña de callejuelas bordeadas de tenderetes donde se venden vestidos, juguetes y joyas baratas, generalmente concurridas por mujeres y niños.
El saldo preliminar hasta el cierre de esta edición superaba los 100 muertos y numerosos heridos, en su mayoría mujeres y niños.
El gobierno lo atribuyó a milicianos que procuran vengarse de una ofensiva del ejército lanzada este mes contra al-Qaida y el Talibán en su bastión cerca de la frontera afgana.
El coche bomba con que se perpetró el atentado, explotó mientras la secretaria de estado norteamericana, Hillary Rodham Clinton, visitaba Pakistán para manifestar apoyo a la ofensiva paquistaní contra milicianos islamistas.
Varios edificios se desplomaron, incluyendo una mezquita, y otros comercios quedaron envueltos en llamas.
Algunos heridos estaban sentados aturdidos y se veían restos humanos dispersos, mientras una enorme columna de humo gris se elevaba al cielo.
En Bagdad
Entretanto, otro grupo ligado a al-Qaida se atribuyó el doble ataque suicida perpetrado a principios de semana en Bagdad que mató a 155 personas, mientras los líderes políticos preparaban nuevas directrices electorales en relación con los comicios de enero.
El Estado Islámico de Irak dijo en una declaración puesta el lunes por la noche en Internet que sus "mártires ... atacaron las guaridas de la infidelidad".
Los ataques suicidas y los atentados dinamiteros han sido la señal de al-Qaida.
Y los insurgentes sunitas han utilizado medios similares y el mismo tipo de ataques para derrocar al gobierno dominado por los chiítas en Bagdad.
El ataque en el corazón de la capital iraquí causó importantes daños en el Ministerio de Justicia y la Administración Provincial de Bagdad.
Fueron los atentados insurgentes más mortíferos en dos años y plantearon temores sobre la capacidad del gobierno para proteger a la ciudadanía ante los comicios parlamentarios de enero y la retirada de las fuerzas estadounidenses.
Entre los muertos figuraron 24 niños que viajaban en un autobús cerca del Ministerio de Justicia en el momento de las explosiones, dijo un funcionario del hospital a donde fueron llevados los cadáveres.





























