Las piezas lego de la naturaleza. La historia más extraña jamás contada. Parte 2.

La historia del átomo
El primer gran éxito de la teorÃÂa atómica viene con John Dalton. Este hijo de un cuáquero, a comienzos del siglo 19, experimentó con varias sustancias, principalmente gases. Trabajó con agua, dióxido de carbono, amonÃÂaco,… y se dio cuenta de que eran combinaciones varias de hidrógeno, nitrógeno, oxÃÂgeno, sulfuro, carbono,… Estos últimos serÃÂan los elementos, con los que propuso su teorÃÂa atómica:
1. Cada elemento está compuesto de átomos iguales.
2. Los átomos de un elemento se distinguen de los de otro elemento por su peso.
3. Los átomos de un elemento se pueden combinar con los de otros elementos para formar compuestos. Cada compuesto tiene siempre el mismo número relativo de átomos de cada elemento.
4. Los átomos no se crean ni se destruyen. Las reacciones quÃÂmicas simplemente agrupan los átomos de otra manera.ÂÂ
No está nada mal para ser el primer paso serio tras los primeros atomistas. Tuvo varios errores, como el suponer que las proporciones serÃÂan las más sencillas posibles. Asàpensó que el agua era HO (un átomo de Hidrógeno y otro de OxÃÂgeno) en lugar de H20 (dos de H y uno de O).
Casi un siglo tuvo que pasar hasta el siguiente descubrimiento importante. J.J. Thomson, experimentando con rayos catódicos, descubrió el electrón. Los rayos catódicos se consiguen poniendo dos electrodos (dos piezas de metal, una con carga negativa, el cátodo y la otra positiva, el ánodo –la carga se consigue uniendo cada electrodo a uno de los bornes de una baterÃÂa o pila–) dentro de un tubo en el que se ha hecho el vacÃÂo. Al calentar el cátodo se produce el rayo catódico. Thomson se dio cuenta de que este rayo estaba cargado negativamente, que esta carga no se podÃÂa separar del rayo (lo intentó con un campo magnético, es decir, con un imán) y, finalmente, que tenÃÂa que provenir de los átomos del cátodo. Asàpues, los átomos contenÃÂan cosas que se llamaron electrones. Su modelo del átomo, en sus palabras, era el de un pudin con pasas (los electrones). Si el electrón tenÃÂa carga negativa y el átomo carga neutra, el pudin debÃÂa tener carga positiva.

De momento esto no es tan extraño. ¿Que nuestras piezas de lego tienen unas pequeñas piezas incrustadas? No pasa nada. Lo que resultó bien extraño fue el siguiente descubrimiento. Trece años después (estamos ya en 1911) a Rutherford le dio por bombardear una plancha de oro con partÃÂculas alfa a ver qué pasaba. Las partÃÂculas alfa (ahora lo sabemos) no son más que núcleos de Helio. Es decir, átomos de Helio sin sus electrones, y se producen en el proceso de desintegración natural de elementos radiactivos, como el Radio. En tiempos de Rutherford sólo se sabÃÂa que tenÃÂan carga eléctrica positiva. Asàque puso una masa de Radio frente a una plancha de oro y observó que la mayorÃÂa de las partÃÂculas atravesaban la plancha y que las pocas que no lo hacÃÂan salÃÂan despedidas en cualquier dirección, incluso rebotadas. La única explicación que se le ocurrÃÂa para el fenómeno era que casi toda la materia del átomo estaba concentrada en una parte muy pequeña de su volumen, y que esto debÃÂa ser el núcleo cargado positivamente, por la forma en que repelÃÂa las partÃÂculas alfa, también positivas. Asàque el sitio que le quedaba a los electrones era estar alrededor del núcleo. Además, esto confirmaba que los electrones debÃÂan de tener muy poca masa y, a su vez, ocupar muy poco espacio. Conclusión: Los cuerpos que nos parecen sólidos están compuestos de unas piezas de lego que son, en su mayor parte, vacÃÂas. Si el átomo tuviera el tamaño de la tierra, el núcleo serÃÂa como un estadio de fútbol.

Ahora sàestamos ante algo muy extraño. Y sin embargo, esto no ha hecho más que empezar.
Mis venidas:
1. Encontrar que nuestra intuición de que todo lo que nos parece sólido y macizo es, en su mayor parte, nada, vacÃÂo, es el primer aviso de lo distinta que es la naturaleza respecto a nuestras intuiciones. A partir de aquàse producirá una lÃÂnea de descubrimientos para las que, cada vez más, tendremos que apoyarnos más en las matemáticas (incluidas intuiciones dentro de ellas) y menos en las intuiciones que podamos formular directamente sobre el mundo fÃÂsico.
2. Es interesante reseñar cómo el modelo de átomo formulado por Dalton podÃÂa ser reconocible por los atomistas griegos si levantaran la cabeza. En otras palabras, el modelo de Dalton, desarrollado a partir de la evidencia experimental, es muy similar al de los atomistas, que fue desarrollado a partir de reflexiones filosóficas. Creo que no hay otro ejemplo en la ciencia de una idea tan antigua y tan acertada.





























