La Virgen de Las Vacas desafió al agua para cumplir con la tradición
La Virgen de Las Vacas desafió al agua para cumplir con la tradición
C.T.I.
La Virgen de Las Vacas, llegando a la glorieta que lleva su nombre
Este año, el cielo no dejó de descargar agua, aunque prácticamente sin
intensidad, y tampoco había mozos casaderos para portar las andas de
la virgen. Sin embargo, los mozos del barrio de Las Vacas, en la
capital abulense, desafiaron a todo tipo de contratiempos y cumplieron
con la tradición. Y la Virgen de Las Vacas, un año más, bailó al son
de 'El Gato Montés' acompañada por miles de fieles.
Unos fieles que se dieron cita en la puerta de la ermita en la que
reposa esta imagen el resto del año a las ocho de la mañana, momento
en el que Nuestra Señora de Las Vacas fue recibida con vítores y
aplausos para iniciar el tradicional recorrido que la lleva por las
principales calles de la capital abulense, en un itinerario que pasa
por prácticamente todas las iglesias de Ávila, así como por otros
edificios "oficiales" en los que también entra.
De esta forma, el Hospital Provincial y la Subdelegación del Gobierno
contemplaron el paso de la Virgen de Las Vacas al son de la dulzaina,
pero también en el convento de La Encarnación, donde los mozos,
dispuestos a realizar el último tramo, el más rápido, repusieron
fuerzas.
San Andrés y San Martín también fueron testigos del paso de la virgen
y un numeroso público que, curioso, acudió a la llamada de los cohetes
y del tararear y vítores de los acompañantes no dudaron en bailar al
son del famoso pasodoble, sobre todo en el tramo de la Ronda Vieja,
donde "más baila" la virgen, hasta la glorieta del Puente Adaja, la
que, precisamente, en su honor, lleva el nombre de Glorieta de la
Virgen de Las Vacas.
Sin mozos casaderos
Hugo, Josito, Óscar y Álvaro fueron los encargados de portar a la
Virgen en andas. Finalizaron orgullosos y emocionados por el recorrido
realizado, aunque ninguno de ellos es casadero, como, según manda la
tradición, debe ser.
Y es que Nuestra Señora de Las Vacas ha de ser portada por aquellos
jóvenes que van a casarse en el año; en ningún caso, salvo
circunstancias excepcionales, puede llevarla alguien que ya esté
casado, aunque este año se ha hecho una pequeña excepción, teniendo en
cuenta que ninguno de los miembros de la hermandad tiene pensado
casarse, por lo menos, este año.
A la Virgen de Las Vacas pareció, sin embargo, no importarle tal
circunstancia y, aunque con menos asistencia, por las condiciones
meteorológicas, que otros años, estuvo acompañada en todo momento por
cientos de seguidores que realizaron a pie el recorrido completo y
bailaron con ella el pasodoble y vitorearon la imagen, vestida con un
manto azul y oro y con la tradicionales mariposas en su vestido,
aunque el tiempo ahora impida que, según la leyenda, vayan a posarse a
su manto.
C.T.I.
La Virgen de Las Vacas, llegando a la glorieta que lleva su nombre
Este año, el cielo no dejó de descargar agua, aunque prácticamente sin
intensidad, y tampoco había mozos casaderos para portar las andas de
la virgen. Sin embargo, los mozos del barrio de Las Vacas, en la
capital abulense, desafiaron a todo tipo de contratiempos y cumplieron
con la tradición. Y la Virgen de Las Vacas, un año más, bailó al son
de 'El Gato Montés' acompañada por miles de fieles.
Unos fieles que se dieron cita en la puerta de la ermita en la que
reposa esta imagen el resto del año a las ocho de la mañana, momento
en el que Nuestra Señora de Las Vacas fue recibida con vítores y
aplausos para iniciar el tradicional recorrido que la lleva por las
principales calles de la capital abulense, en un itinerario que pasa
por prácticamente todas las iglesias de Ávila, así como por otros
edificios "oficiales" en los que también entra.
De esta forma, el Hospital Provincial y la Subdelegación del Gobierno
contemplaron el paso de la Virgen de Las Vacas al son de la dulzaina,
pero también en el convento de La Encarnación, donde los mozos,
dispuestos a realizar el último tramo, el más rápido, repusieron
fuerzas.
San Andrés y San Martín también fueron testigos del paso de la virgen
y un numeroso público que, curioso, acudió a la llamada de los cohetes
y del tararear y vítores de los acompañantes no dudaron en bailar al
son del famoso pasodoble, sobre todo en el tramo de la Ronda Vieja,
donde "más baila" la virgen, hasta la glorieta del Puente Adaja, la
que, precisamente, en su honor, lleva el nombre de Glorieta de la
Virgen de Las Vacas.
Sin mozos casaderos
Hugo, Josito, Óscar y Álvaro fueron los encargados de portar a la
Virgen en andas. Finalizaron orgullosos y emocionados por el recorrido
realizado, aunque ninguno de ellos es casadero, como, según manda la
tradición, debe ser.
Y es que Nuestra Señora de Las Vacas ha de ser portada por aquellos
jóvenes que van a casarse en el año; en ningún caso, salvo
circunstancias excepcionales, puede llevarla alguien que ya esté
casado, aunque este año se ha hecho una pequeña excepción, teniendo en
cuenta que ninguno de los miembros de la hermandad tiene pensado
casarse, por lo menos, este año.
A la Virgen de Las Vacas pareció, sin embargo, no importarle tal
circunstancia y, aunque con menos asistencia, por las condiciones
meteorológicas, que otros años, estuvo acompañada en todo momento por
cientos de seguidores que realizaron a pie el recorrido completo y
bailaron con ella el pasodoble y vitorearon la imagen, vestida con un
manto azul y oro y con la tradicionales mariposas en su vestido,
aunque el tiempo ahora impida que, según la leyenda, vayan a posarse a
su manto.





























