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La verdadera creación
CorrÃÂa el año 4004 adC, octubre 23, domingo, 9:00 am, quizás 9:05. No habÃÂa misa, ni perro trayendo el periódico, ni universo. Solo un dios omnipresente, omnipotente, y omnisabelotodo, decidido a romper con la monotonÃÂa de la soledad. Y si Dios decide crearse un universo, no hay nada ni nadie que pueda impedÃÂrselo (en realidad estrictamente no hay “nada” ni “nadie” para hacer nada).
Entonces, su capacidad creadora se puso de manifiesto, y de la nada materializó una esfera, llamada Tierra, flotando en un montón de espacio vacÃÂo. La Tierra estaba vacÃÂa y desordenada, lo que supone un problema. Frustrado por no poder culpar a nadie del desorden, puso manos a la obra y se dedicó a ordenar la nada, y para facilitar su tarea, tuvo una brillante idea. Literalmente brillante. Dijo “Sea la luz”, y por obra y gracia del reconocimiento de voz, la luz fue. Puso la luz de un lado, y la llamó dÃÂa, y a lo otro lo llamó noche, y vio que le habÃÂa quedado lindo, y se dijo “Me voy a dormir porque mañana es lunes y me espera una semana de locos”. Y fue la mañana y la tarde del 23 de octubre.
Y amaneció el lunes, y mientras desayunaba se cayó en la cuenta de que habÃÂa demasiada agua junta, y se dijo “Divide y reinarás”, y separó las aguas, un poco por arriba del firmamento, y otro poco por abajo. A las primeras les puso por nombre “Cielo” porque le parecÃÂa cariñoso. Y vio que le habÃÂa quedado lindo, y se dijo “Por ser lunes es suficiente. Si Dios quiere, mañana sigo”. Y fue la mañana y la tarde del 24 de octubre.
Y el martes madrugó, y vio que aún le habÃÂa quedado mucha agua y prefirió que no esté toda desparramada por ahÃÂ. Entonces separó las aguas para que se descubra lo seco, y bautizó a las aguas “mares” y a lo seco le puso “tierra”. Y avejentó la tierra para que en los estudios de datación geológicos arrojen millones de años de edad en lugar de unos pocos miles. Y el muy picarón vio que le habÃÂa quedado lindo, y entonces se puso contento. Pero la tierra tenÃÂa color a tierra, y ensuciaba. Entonces pensó que un toque de verde le vendrÃÂa bien, y ahàmismo empezó a dar trabajo a los demás, diciendo “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semillas, y bla bla bla”. Y la tierra ya lo miraba con mala cara, pero no le quedaba otra y produjo la tierra hierba tal como Dios le habÃÂa dicho. Y vio Dios que le habÃÂa quedado lindo, y decidió que ya era hora de dejar para ir a bañarse, asàno se perdÃÂa el capÃÂtulo del Dr. House de los martes. Y fue la mañana y la tarde del 25 de octubre.
Y el miércoles le pegó una repasada a todo en voz alta, y se dio cuenta que llevaba tres dÃÂas con la luz prendida, y que podrÃÂa ahorrar mucha electricidad si inventaba la energÃÂa solar. Entonces creó dos cuerpos celestes, uno amarillo y otro gris. Y los llamó sol y luna respectivamente. Y ya que la tierra orbitaba en elipses alrededor de nada, puso el sol en uno de sus focos a ver si Kepler se deba cuenta. Y la luna la puso girando al rededor de la tierra para que hagan eclipses y esas cosas. Y vio Dios que le habÃÂa quedado muy romático, y se fue a dormir pensando algún poema para Afrodita. Y fue la mañana y la tarde del miércoles 26 de octubre.
El jueves Dios empezó a notar que las hierbas eran un poco sedentarias, y prefirió ponerle un poco de vida al asunto. Y pidió a las aguas que hagan seres vivientes, y las aguas se pusieron las pilas e hicieron algunos bichos como el Nahuelito y otros asÃÂ. Y los cielos crearon pajarracos y otros insectos y vio Dios que casi todos eran lindos y que podÃÂa mostrarlos en Animal Planet. Y dijo “Fructificad y multiplicaos” y los bichos empezaron a tener sexo a lo loco y sin preservativo. Y desparramó algunos fósiles por ahÃÂ, en las capas inferiores los más simples y en las superiores los más complejos, para despistar a Darwin. Y se fue a dormir pronto porque lo deprimÃÂa pensar que al otro dÃÂa iba a tener que crear al hombre. Y fue la mañana y la tarde del jueves 27 de octubre.
Pero para el viernes, la hierba estaba creciendo mucho, y no habÃÂa quién corte el pasto, y ya habÃÂa cualquier cantidad de lechuga. Y dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes que se coman la lechuga y mantengan el pasto corto”. Y creó al ganado… y a los vegetarianos. Y creó también otras especies para que se coman al ganado, y otras para que coman a las que se comen el ganado, y asàsucesivamente. Y dijo Dios “hagamos al hombre a nuestra imagen”, y nadie entendÃÂa porqué hablaba en plural. Y agarró un poco de barro e hizo un muñequito a su semejanza, pero como no se movÃÂa le pegó un soplido en la nariz, hasta que estornudó y cobró vida. Y dijo Dios “Bastante bien me salió por no tener un espejo.” y le dio potestad por sobre los bichos y se preguntó cuando tardarÃÂa el hombre en arruinarlo todo. Y asàcreó Dios al hombre. Y luego Dios anestesia a Adán para operarlo y extraerle una costilla, y con ella se pone a hacer manualidades y le sale una mujer con tetas. Y la bautizó Eva. Y vio Dios que le habÃÂa quedado todo lindo, y se quedó mirandole a Eva las tetas aprovechando que al otro dÃÂa descansaba. Y fueron la mañana, la tarde y la noche del viernes 28 de octubre, y seguÃÂa ahàmirando las tetas de Eva.
Y vio que los sábados no daban ganas de nada y se tomó el dÃÂa, y lo bendijo. Y asàpasó la primer semanita del universo. Amén.
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