Iglesia Católica culpa a madres por abusos de sus sacerdotes e intenta sobornar a abogados de las víctimas

Niños de barrios humildes de la ciudad de Cali, en el suroccidente de Colombia, fueron objeto de abuso sexual por un sacerdote católico. Ahora que el caso se ha conocido la Iglesia culpó a los familiares de "fungir de víctimas" e intentó sobornar al abogado de la contraparte.


El horror

Los menores de edad abusados vivían en el barrio Alfonso Bonilla Aragón, al oriente del Cali, en el que viven familias humildes en el que las madres trabajan en trabajos domésticos en casas de familia. Las madres confiaron en el sacerdote William Mazo, quien dijo que prepararía a los niños en la fe católica y como monaguillos. Dos de sus víctimas tenían 9 y 12 años de edad hace 8 años.

Mazo ejercía como clérigo del catolicismo en la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria del barrio Alfonso Bonilla Aragón fue denunciado por los padres por abusar de los menores y pedirles su silencio a cambio de dinero y regalos.

La madre de dos de las víctimas le dijo a El Espectador que “recordar esto es muy horrible. El cura empezó con que él ayudaba a los niños para que fueran monaguillos y se los llevaba para que lo ayudaran en la eucaristía, formó una banda marcial para que no estuvieran en la calle, porque por acá se ve mucho niño en la calle mientras los padres trabajan”.


El descaro

Gran consternación causó la respuesta de la Iglesia Católica por la respuesta de su abogado en el caso de abuso sexual cometido por el clérigo William Mazo a cuatro menores de edad.

“(L)a conducta del señor Mazo Pérez no puede mirarse de manera aislada”, le dijo al juez 22 penal la Arquidiócesis de Cali “Hoy su despacho debe mirar si la participación de las hoy llamadas víctimas indirectas (padres, abuelas y tío) fue la más coherente al sentido común (…) y el juicio de reproche sobre si se hizo como familia lo que se tenía que hacer. ¿Se actuó con el sumo cuidado preventivo? O, por el contrario,“¿se fue laxo, permisivo, omisivo, abandonado y desinteresado y hoy concurren ante un juez para aprovechar un hecho dañino de un tercero y fungir como víctimas indirectas?”.

La Arquidiócesis de Cali repite así la fórmula que la Iglesia Católica ha repetido alrededor del mundo de acusar a los padres de querer lucrarse con las demandas y revictimizar a las víctimas.


Monseñor ofreció dinero a abogado de las víctimas

Según informó el abogado de las víctimas, José Elmer Montaña, el arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, le ofreció pagarle sus honorarios con tal que abandonara el caso. Estas declaraciones fueron dadas a Blu Radio

“La segunda o tercera vez que hablé con él en la Arquidiócesis de Cali, Darío de Jesús Monsalve me propuso que la Iglesia me pagaba a mí los honorarios profesionales si yo renunciaba al caso. Cosa que no acepté”, denunció.

Agregó que el prelado le dijo que hacía la propuesta porque quería asumir directamente el hecho.

“Dígame cuáles son sus honorarios. Renuncie al tema y nosotros nos encargamos de las víctimas. Eso para mí fue irrespetuoso y le puso en manifiesto que eso era grosero y que era una falta gravísima a la ética”, enfatizó.

Dijo que, en ese sentido, Monsalve tiene un “doble discurso”.

“De dientes para fuera es una persona que envía un mensaje que lo posiciona como un pastor destacado en la Iglesia y en privado asume posiciones como estas: tratar de corromper el abogado de la contraparte”, indicó.

Precedentes

En otro triste caso colombiano, esta vez en el departamento del Tolima, la Corte Suprema de Justicia condenó a la Iglesia Católica a pagar una indemnización a las víctimas. En el caso del sacerdote Luis Enrique Duque Valencia la Corte declaró que:

“En los eventos de acceso carnal violento o acto sexual abusivo cometidos por sacerdotes, no hay duda de que el autor del delito es responsable penal y civilmente por su acción autónoma; pero puede suceder –y de hecho ocurrió en el caso que se analiza- que el clérigo haya actuado con ocasión de su ministerio, prevalido de su posición de figura pública y respetable, y aprovechando la confianza que los feligreses depositan en la reputación espiritual y moral de su pastor religioso, lo que hace a la diócesis incardinante directamente responsable por las consecuencias civiles de la conducta punible ejecutada por el sacerdote a ella incardinado”

Esperamos que en este caso la Iglesia logre indemnizar a las víctimas. Cabe recordar que el sacerdote William Mazo cumple una condena de 33 años de prisión en una cárcel de Jamundí, Valle del Cauca.


Plantón en apoyo a las víctimas

Según información de El Espectador, los familiares harán un plantón el próximo miércoles 1 de marzo para denunciar que quienes han sido laxa. permisiva y omisiva es la Iglesia Católica y no los padres como ha acusado la Arquidiócesis. el plantón también busca pedir que la Iglesia pague las respectivas indemnizaciones y cesen los abusos y su encubrimiento.

Los comentarios han sido cerrados para esta nota