El Vaticano reitera que las ordenaciones de lefebvrianos son ilegítimas
El Vaticano reitera que las ordenaciones de lefebvrianos son ilegítimas
* EFE
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* Ciudad del Vaticano | hace 3 minutos | comentarios | Votar
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El Vaticano reiteró hoy que las ordenaciones sacerdotales realizadas en esta jornada por la tradicionalista Fraternidad de San Pío X ("lefebvrianos") en Econe (Suiza) son "ilegítimas".
"Las ordenaciones, como ya se explicó recientemente, son ilegítimas", se limitó a decir a la prensa el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
Los "lefebvrianos" ordenaron hoy a ocho nuevos sacerdotes y nueve diáconos en una ceremonia oficiada por el obispo Bernard Fellay, superior de la Fraternidad fundada por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebvre, uno de los cuatro prelados a los que Benedicto XVI levantó a principios de año la excomunión que pesaba sobre ellos desde 1988.
Fellay y los otros cuatros fueron excomulgados por Juan Pablo II, al ser ordenados sin la autorización del Pontífice.
El levantamiento de las excomuniones desató una fuerte polémica, ya que uno de esos obispos, el británcio William Richardson, negó el Holocausto, lo que generó numerosas protestas que obligaron a Benedicto XVI a reiterar la condena de la Iglesia de la Shoah.
El levantamiento de la excomunión supuso un primer paso para facilitar el regreso a la Iglesia de los lefebvrianos, pero el anuncio de las ordenaciones sacerdotales ha supuesto, según fuentes vaticanas, un nuevo jarro de agua fría.
El pasado 17 de junio, al conocerse las intenciones de los "lefebvrianos", el Vaticano les advirtió que si llevaban a cabo las ordenaciones serían "ilegítimas", porque la Fraternidad San Pío X no tiene una posición canónica en la Iglesia.
La negativa a reconocer el Concilio Vaticano II y la defensa a ultranza del rito preconciliar fueron las razones que llevaron al cisma a Marcel Lefebvre (1905-1991), que calificó de "destructivas" las reformas surgidas de ese concilio.
En 1976 fue suspendido "a divinis" por sus ordenaciones sacerdotales irregulares, pero a pesar de las amonestaciones de los papas Pablo VI y Juan Pablo II siguió ordenando.
La gota que colmó el vaso se produjo el 30 de junio de 1988, cuando ordenó a los cuatro obispos, uno de ello español, sin el permiso del Papa Wojtyla.
El cisma causó pesar a Juan Pablo II, deseoso de cerrar esa "herida", así como a Benedicto XVI, por lo que en estos veinte años el Vaticano dio numerosos pasos para que los "lefebvrianos" volvieran al redil, entre ellos, en 2007, la recuperación de la misa en latín.
Fellay rechazó en ese momento volver a la Iglesia Católica, pues antes exigió que se levantaran las excomuniones.
La Fraternidad de San Pío X cuenta con cuatro obispos y cerca de medio millar de sacerdotes y más de 200.000 fieles repartidos por todo el mundo, especialmente en Suiza, Francia, Argentina, EEUU, Alemania, Chile y Colombia.
* EFE
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El Vaticano reiteró hoy que las ordenaciones sacerdotales realizadas en esta jornada por la tradicionalista Fraternidad de San Pío X ("lefebvrianos") en Econe (Suiza) son "ilegítimas".
"Las ordenaciones, como ya se explicó recientemente, son ilegítimas", se limitó a decir a la prensa el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
Los "lefebvrianos" ordenaron hoy a ocho nuevos sacerdotes y nueve diáconos en una ceremonia oficiada por el obispo Bernard Fellay, superior de la Fraternidad fundada por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebvre, uno de los cuatro prelados a los que Benedicto XVI levantó a principios de año la excomunión que pesaba sobre ellos desde 1988.
Fellay y los otros cuatros fueron excomulgados por Juan Pablo II, al ser ordenados sin la autorización del Pontífice.
El levantamiento de las excomuniones desató una fuerte polémica, ya que uno de esos obispos, el británcio William Richardson, negó el Holocausto, lo que generó numerosas protestas que obligaron a Benedicto XVI a reiterar la condena de la Iglesia de la Shoah.
El levantamiento de la excomunión supuso un primer paso para facilitar el regreso a la Iglesia de los lefebvrianos, pero el anuncio de las ordenaciones sacerdotales ha supuesto, según fuentes vaticanas, un nuevo jarro de agua fría.
El pasado 17 de junio, al conocerse las intenciones de los "lefebvrianos", el Vaticano les advirtió que si llevaban a cabo las ordenaciones serían "ilegítimas", porque la Fraternidad San Pío X no tiene una posición canónica en la Iglesia.
La negativa a reconocer el Concilio Vaticano II y la defensa a ultranza del rito preconciliar fueron las razones que llevaron al cisma a Marcel Lefebvre (1905-1991), que calificó de "destructivas" las reformas surgidas de ese concilio.
En 1976 fue suspendido "a divinis" por sus ordenaciones sacerdotales irregulares, pero a pesar de las amonestaciones de los papas Pablo VI y Juan Pablo II siguió ordenando.
La gota que colmó el vaso se produjo el 30 de junio de 1988, cuando ordenó a los cuatro obispos, uno de ello español, sin el permiso del Papa Wojtyla.
El cisma causó pesar a Juan Pablo II, deseoso de cerrar esa "herida", así como a Benedicto XVI, por lo que en estos veinte años el Vaticano dio numerosos pasos para que los "lefebvrianos" volvieran al redil, entre ellos, en 2007, la recuperación de la misa en latín.
Fellay rechazó en ese momento volver a la Iglesia Católica, pues antes exigió que se levantaran las excomuniones.
La Fraternidad de San Pío X cuenta con cuatro obispos y cerca de medio millar de sacerdotes y más de 200.000 fieles repartidos por todo el mundo, especialmente en Suiza, Francia, Argentina, EEUU, Alemania, Chile y Colombia.





























