El ser humano prefiere la altanerÃÂa a la experiencia
Peter Aldhous
¿Algúna vez te has preguntado por qué a los inútiles que fueron incapaces de predecir la actual crisis económica se les sigue pagando por sus opiniones? Es una consecuencia de cómo la psicologÃÂa humana funciona en un mercado libre, de acuerdo con un estudio sobre cómo la confianza en sàmismos de la gente afecta a la forma en la que otros responden a sus consejos.
El estudio de Don Moore, de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, en Pennsylvania, Estados Unidos, muestra que preferimos en consejo de una fuente a la que consideramos fiable, hasta el punto de que perdonamos cualquiera de sus cagadas. Morre argumenta que en situaciones competitivas esto da ventaja a quienes dan consejos exagerando cada vez más cómo de seguros están, y que la peor parte se la llevan los cientÃÂficos que intentan ser honestos sobre las carencias en su conocimiento.
En el experimento de Moore, se les dio dinero a voluntarios por adivinar correctamente el peso de otros a partir de sus fotografÃÂas. En cada una de las ocho rondas del estudio, los adivinadores recibÃÂan consejos de uno de entre cuatro de otros voluntarios. Los adivinadores tenÃÂan una indicación sobre cómo de seguros estaban quienes les daban consejo, pero no los pesos por los que realmente habÃÂan votado.
Desde el comienzo, quienes daban el consejo con más confianza en sàmismos encontraban más compradores, y esto les forzaba a dar respuestas cada vez más precisas según progresaba el juego. Pero la mejora en precisión cesaba cuando a los adivinadores se les pedÃÂa escoger comprar o no un consejo, pero sólo de un vendedor. En las siguientes rondas, los adivinadores tendieron a evitar a los anunciantes que se habÃÂan equivocado en el pasado, pero este efecto se veÃÂa compensado por la polarización hacia la confianza previa.
El estudio le añade peso a la idea de que si dar una opinión experta es tu trabajo, más te vale parecer seguro de ti mismo. Describiendo su trabajo en la reunión de la Association for Psychological Science en San Francisco el pasado mes, Moore reconoció que seguir el consejo de la persona más segura de sàmisma a menudo tiene sentido, dada la evidencia de que experiencia y precisión suelen ir de la mano. Es curioso, pero la gente suele tener un rango más estrecho de respuestas cuanto más familiarizados están con el tema que se discute.
Hay veces, sin embargo, en las que esta ley se rompe. En temas complejos pero muy politizados como el calentamiento global, por ejemplo, insignes cientÃÂficos con incertidumbre en su opinión tienen las de perder contra activistas con un mensaje menos trabajado pero más empático.
A modo de ejemplo significativo; a la pregunda de qué tipo de respuesta debe dar un cientÃÂfico responsable cuando ignora el riesgo de equivocarse en su consejo, Moore responde «es una pregunta excelente, y me temo que no tengo una buena respuesta».
Visto en New Scientist.
humanismo ciencia america
¿Algúna vez te has preguntado por qué a los inútiles que fueron incapaces de predecir la actual crisis económica se les sigue pagando por sus opiniones? Es una consecuencia de cómo la psicologÃÂa humana funciona en un mercado libre, de acuerdo con un estudio sobre cómo la confianza en sàmismos de la gente afecta a la forma en la que otros responden a sus consejos.
El estudio de Don Moore, de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, en Pennsylvania, Estados Unidos, muestra que preferimos en consejo de una fuente a la que consideramos fiable, hasta el punto de que perdonamos cualquiera de sus cagadas. Morre argumenta que en situaciones competitivas esto da ventaja a quienes dan consejos exagerando cada vez más cómo de seguros están, y que la peor parte se la llevan los cientÃÂficos que intentan ser honestos sobre las carencias en su conocimiento.
En el experimento de Moore, se les dio dinero a voluntarios por adivinar correctamente el peso de otros a partir de sus fotografÃÂas. En cada una de las ocho rondas del estudio, los adivinadores recibÃÂan consejos de uno de entre cuatro de otros voluntarios. Los adivinadores tenÃÂan una indicación sobre cómo de seguros estaban quienes les daban consejo, pero no los pesos por los que realmente habÃÂan votado.
Desde el comienzo, quienes daban el consejo con más confianza en sàmismos encontraban más compradores, y esto les forzaba a dar respuestas cada vez más precisas según progresaba el juego. Pero la mejora en precisión cesaba cuando a los adivinadores se les pedÃÂa escoger comprar o no un consejo, pero sólo de un vendedor. En las siguientes rondas, los adivinadores tendieron a evitar a los anunciantes que se habÃÂan equivocado en el pasado, pero este efecto se veÃÂa compensado por la polarización hacia la confianza previa.
El estudio le añade peso a la idea de que si dar una opinión experta es tu trabajo, más te vale parecer seguro de ti mismo. Describiendo su trabajo en la reunión de la Association for Psychological Science en San Francisco el pasado mes, Moore reconoció que seguir el consejo de la persona más segura de sàmisma a menudo tiene sentido, dada la evidencia de que experiencia y precisión suelen ir de la mano. Es curioso, pero la gente suele tener un rango más estrecho de respuestas cuanto más familiarizados están con el tema que se discute.
Hay veces, sin embargo, en las que esta ley se rompe. En temas complejos pero muy politizados como el calentamiento global, por ejemplo, insignes cientÃÂficos con incertidumbre en su opinión tienen las de perder contra activistas con un mensaje menos trabajado pero más empático.
A modo de ejemplo significativo; a la pregunda de qué tipo de respuesta debe dar un cientÃÂfico responsable cuando ignora el riesgo de equivocarse en su consejo, Moore responde «es una pregunta excelente, y me temo que no tengo una buena respuesta».
Visto en New Scientist.
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