El Lenguaje de Dios

El libro "El Lenguaje de Dios" de Richard Collins, jefe del proyecto Genoma, est causando mucha complacencia en la iglesia debido a que aparentemente da un espaldarazo al viejo conflicto ciencia-religiòn.

Un an lisis de dicho libro, hecho por Sam Harris, el autor de "Carta a una Naciòn Cristiana"., pueden encontrarlo en:

http://www.truthdig.com/report/print/20060815_sam_harris_language_ignorance/

Quisiera resaltar algunos puntos que considero importantes en dicha crìtica:

(a) "Most reviewers of "The Language of God" seem quite overawed by its author's scientific credentials.". Es decir que "la mayorìa de los crìticos de El Lenguaje de Dios se ven abrumados por las credenciales cientìficas del autor", lo cual es comprensible siendo Collins quien es ¿verdad?. Sin embargo el libro, siempre segùn Harris, es una palmaria demostraciòn de que no siempre una carrera estelar en ciencias garantiza una estructura mental cientìfica. M s adelante veremos por què.

(b) Collins narra su conversiòn de esta manera:

"On a beautiful fall day, as I was hiking in the Cascade Mountains … the majesty and beauty of God's creation overwhelmed my resistance. As I rounded a corner and saw a beautiful and unexpected frozen waterfall, hundreds of feet high, I knew the search was over. The next morning, I knelt in the dewy grass as the sun rose and surrendered to Jesus Christ."


Lo que significa, m s o menos

"En un bello dìa primaveral, mientras hacia una caminata por las Cascade Mountains... la majestuosidad y belleza de la creaciòn de Dios superò mi resistencia. Cuando doblè un recodo y vi inesperadamente una cascada congelada de cientos de pies de altura, supe que la bùsqueda habìa terminado. La mañana siguiente me arrodillé en el pasto con rocío mientras el sol se levantaba y me rendì ante Jesucristo. "

¿Lindo no? ¡Una experiencia arrobadora! Muchos de nosotros nos debemos haber visto maravillados en algùn momento de nuestras vidas con la grandiosidad de la naturaleza: un cielo estrellado, una puesta de sol, un amanecer en el campo, un rio, un lago, la vista desde una montaña, un arcoiris.

La pregunta racional es ¿DEMUESTRA LA BELLEZA DE LA NATURALEZA QUE DIOS EXISTE?

No, no demuestra NADA. El cientìfico Collins dejò de lado la racionalidad y concluyò que esa grandiosidad era, es, el resultado de la omnipotencia de dios.

Obviamente es decepcionante para cualquier persona que sustente sus ideas sobre la base del racionalismo y no en la de las corazonadas, que cualquiera aduzca el "sentimiento de majestuosidad" como una prueba de la existencia de dios. M s decepcionante si es una persona que supuestamente utiliza el racionalismo a diario, un cientìfico como Collins.

Aquì tenemos un ejemplo claro de còmo el Argumento de la Autoridad puede utilizarse falazmente. El Dr. Collins puede ser una lumbrera en el campo de la genètica, su voz tener autoridad en ese campo y, aùn asì, lo que diga estar siempre sometido al escrutrinio de sus colegas, no ser considerado un dogma o verdad absoluta. Cuando el Dr. Collins sale del campo de la genètica y escribe un libro llamado "El Lenguaje de Dios", que NO es sobre genètica y en el que, para el común de la gente, sus credenciales cientìficas le dan una aparente autoridad para hacer creer que lo que dice tiene sentido, se est aceptando erròneamente - falazmente - su pretendida autoridad.

Una vez aceptada la existencia de dios, Collins ya se desbarr en los viejos argumentos tan manoseados (y refutados), extraigo sus argumentos de

http://www.sciam.com/article.cfm?chanID=sa006&articleID=0006559D-DF6D-150E-9D8283414B7F0000&pageNumber=1&catID=2

Argumento de la Moral:

"In my view," Collins goes on to say, "DNA sequence alone, even if accompanied by a vast trove of data on biological function, will never explain certain special human attributes, such as the knowledge of the Moral Law and the universal search for God."

" En mi opiniòn, la secuencia del DNA, aùn cuando acompañada de una gran cantidad de informaciòn sobre la funciòn biològica, nunca explicar ciertos atributos humanos especiales, como el conocimiento de la Ley Moral y la bùsqueda universal de Dios "

Argumento del Diseño:

" a common ancestor for humans and mice is virtually inescapable" or that it may have been a mutation in the FOXP2 gene that led to the flowering of human language. The genetic code is, after all, "God's instruction book. "


"Inevitablemente hay un ancestro comùn para hombres y ratones o puede haber sido que una mutaciòn del gene FOXP2 haya conducido al florecimiento del lenguaje humano. El còdigo genètico es, despuès de todo, el Libro de Instrucciones de Dios"


No me detendrè en refutar estos argumentos porque existe amplísima informaciòn disponible a travès de internet, basta con tener la paciencia - o el valor - de buscarla. Me detengo m s bien en el punto central del libro de Collins, que es que " la fe y la razòn pueden convivir en paz"

Y yo digo que no.

Digo que no en la medida que "la fe" hace aseveraciones que entran en el terreno de lo comprobable cientìficamente (sino ahora, en un futuro quiz no tan lejano). Cosas como que "el còdigo genètico es el libro de instrucciones de dios" o como que "la biologìa nunca explicar el comportamiento moral del hombre " pertenecen al terreno en el que la fe invade el terreno de la ciencia.

¿Cu ntos de ustedes tomarìan en serio al Dr. Collins si hubiese afirmado que el còdigo genètico es el libro de instrucciones de las HADAS? ¿Cu ntos lo tomarìan en serio si hubiese dicho que la moral humana est allì porque EXTRATERRESTRES la inocularon geneticamente a nuestros ancestros en algùn punto de la cadena evolutiva? ¿Què hace que cuando se cambie "hadas" o "extraterrestres" por "dios" las afirmaciones inmediatamente tomen un viso de "seriedad"?

Las afirmaciones de Collins son absolutamente subjetivas y no est n basadas en ninguna evidencia, ni lògica, ni empírica, por tanto son afirmaciones gratuitas y como tales, no tienen el respaldo de la autoridad que Collins tiene en otros campos.

Sam Harris desagrega con m s precisiòn todas las falacias de Collins, a mi juicio de una manera brillante e implacable. Como colofón una entrevista que ha salido en el número de febrero de National Geographic y que acabo de digitalizar, porque la considero interesante.




Francis Collins, el científico como creyente

ENTREVISTA DE JOHN HORGAN

La relación entre la ciencia y la religión, a menudo tensa, se ha vuelto particularmente conflictiva en los últimos tiempos. En una esquina, científicos como Richard Dawkins y Steven Pinker consi­deran que la religión es el vestigio de un pasado precien tífico plagado de supersticiones, que la humanidad debe abandonar. En la otra, los creyentes religiosos afirman que la ciencia es moralmente nihilista e inadecuada para entender las maravillas de la existen­cia. Y entre ambas posiciones, Francis Collins se ofrece como testi­monio de que la ciencia y la religión pueden conciliarse. Collins, el líder del Proyecto Genoma Humano, es uno de los científicos más importantes del mundo, y director de un programa de inves­tigación de varios miles de millones de dólares, cuyo objetivo es dar sentido a la naturaleza humana y remediar nuestras enfermeda­des congénitas. Sin embargo, en su famoso libro The Language of God, relata cómo, en 1978, reconoció en Cristo a su salvador; desde entonces, profesa la fe cristiana con gran devoción. "El Dios de la Biblia es también el Dios del genoma -escribe-. Pode­mos venerarlo en la catedral o en el laboratorio." Recientemente, Collins charló acerca de su fe con John Horgan, autor especializa­do en temas científicos, quien en El fin de la ciencia y Rational Mysticism explora los límites entre la ciencia y la espiritualidad. Horgan, autodescrito como "un agnóstico preocupado por la in­fluencia de la religión en los asuntos humanos", dirige el Centro para Escritos Científicos del Instituto Stevens de Tecnología, en Hoboken, Nueva Jersey.


HORGAN: En su papel de científico, usted busca la explicación na­tural de las cosas y las evidencias. ¿Cómo es posible que también crea en milagros, como el de la Resurrección?

COLLINS: No niego la posibilidad de que ocurran milagros en momentos significativos, en donde se manifiesta un mensaje que nos transmite Dios Todopoderoso. Sin embargo, como científico, mis parámetros para definir los milagros son muy estrictos.


HORGAN: Mi problema con los milagros es que no sólo transgre­den lo que la ciencia nos dice sobre el funcionamiento del mundo, sino que hacen que Dios parezca excesivamente caprichoso. Por ejemplo, muchos creen que, si rezan con suficiente fervor. Dios intercederá para curar a sus seres queridos o a ellos mismos. ¿Eso significa que quienes no mejoran no merecen su ayuda?

COLLINS: En mi carrera como médico, nunca he presenciado una curación milagrosa, y tampoco espero verla. Considero, así ! mismo, que la oración no es un medio para controlar a Dios y lograr que haga lo que queremos. Para mí, orar es comulgar con Dios. Rezo para tratar de entender lo que debo hacer, en vez de decirle a Dios Todopoderoso lo que Él debe hacer. El "Padre Nuestro" es el mejor ejemplo: dice "hágase tu voluntad" y no "Padre nuestro, que estás en el Cielo, por favor, consigúeme un ' lugar dónde estacionarme"


HORGAN: Debo reconocer que me preocupan más los efectos perniciosos de la religión, a causa de los acontecimientos recien­tes, como el terrorismo religioso del 11 de septiembre de 2001 y el creciente poder de la derecha religiosa en Estados Unidos.

COLLINS: ¿Existe alguna fe que los demagogos no hayan utiliza­do como arma, ya sea la Inquisición y las Cruzadas, por un lado, o los ataques al Worid Trade Center, por el otro? No podemos juzgar la verdad pura de la fe por la forma en que se profesa, así como tampoco podemos juzgar la verdad pura del amor con la única referencia de un matrimonio en el que existe el maltrato. Al ser hijos de Dios hemos recibido de Él este conocimiento del bien y del mal, esta doctrina moral que considero un indicio re­velador de su existencia. No obstante, también poseemos el libre albedrío y lo ejercemos continuamente para violar esa doctrina. No debemos culpar a la fe por la forma en que la gente la distor­siona y abusa de ella.

HORGAN: El físico estadunidense Steven Weinberg, quien es ateo, se pregunta por qué seis millones de judíos, - entre los cuales esta­ban incluidos sus familiares -, tuvieron que morir en el Holocausto para que los nazis ejercieran su libre albedrío.

COLLINS: Si Dios interviniera milagrosamente cada vez que uno de nosotros decide hacer algo malo, el mundo sería un lugar del todo extraño, caótico e imprevisible. El libre albedrio nos lleva a hacer cosas terribles y, en consecuencia, mueren muchos inocen­tes. Sin embargo, los únicos culpables son los malhechores, no Dios. Lo que resulta difícil de explicar es por qué hay sufrimiento sin una mala acción humana de por medio: un niño con cáncer, un desastre natural, un tornado o un tsunami. ¿Por qué Dios no impide que ocurran esas cosas?

HORGAN: Algunos filósofos, como Charles Hartshorne, sugieren que quizá Dios no controla plenamente su creación. Annie Dillard, poeta, expresa esta idea en su frase: "Dios, el capaz a medias."

COLLINS: ¡Esa frase es encantadora... y blasfema, sin duda! La otra idea es que la perspectiva de Dios respecto de nuestra fugaz existencia, ajena a la naturaleza y el tiempo humanos, abarca tanto el pasado como el futuro. En un sentido metafísico, esto me per­mite afirmar que el significado del sufrimiento está más allá del entendimiento humano: acaso existan razones que desconocemos para las cosas terribles que suceden.

HORGAN: Soy agnóstico, por lo que me incomodó que en su libro usted afirmara que el agnosticismo es un "escapismo". Ser agnósti­co no significa que uno sea perezoso o indiferente, sino que no le satisface una respuesta cualquiera para cosas que, después de todo, son grandes misterios.

COLLINS: El comentario no estaba dirigido a los agnósticos fer­vorosos, que han analizado las pruebas y todavía no encuentran una respuesta. Sólo respondía yo al agnosticismo que veo en la comunidad científica, al cual no se llegó mediante un cuidadoso análisis de las pruebas. Pasé por una etapa así cuando era un ag­nóstico por accidente, y tal vez me he precipitado al suponer que otros no han alcanzado mayor profundidad en su búsqueda que yo en ese momento.

HORGAN: El libre albedrio es un concepto tan importante para mi como para usted. Es el fundamento de nuestra moralidad y de nuestra busca de sentido. ¿No le preocupa que la ciencia y la gené­tica -sobre todo su trabajo como director del proyecto genómico-socaven la creencia en el libre albedrio?

COLLINS: Usted habla del detenninismo genético, el cual implica que somos marionetas indefensas, controladas mediante cuerdas compuestas de hélices dobles. ¡Nada más alejado del conocimiento científico! La herencia ciertamente influye, no sólo en los riesgos médicos, sino también en ciertas conductas y rasgos de personali­dad. Pero vea lo que sucede, por ejemplo, en el caso de los gemelos idénticos, quienes pese a tener el mismo ADN no se comportan ni piensan de la misma forma. Ellos demuestran la importancia que tiene el aprendizaje, la experiencia y el libre albedrío. Creo que todos, seamos religiosos o no, reconocemos que el libre albedrío es una realidad.

HORGAN: ¿Qué opina del campo de la neuroteología, que trata de identificar las bases neurológicas de las experiencias religiosas?

COLLINS: Me parece fascinante, pero no me sorprende. Los huma­nos somos de carne y hueso, de modo que si tuviera una experien­cia mística personal no me extrañaría descubrir que en mi lóbulo temporal hubo un estímulo. Eso no implica que la vivencia no haya tenido un significado espiritual genuino. Quienes abordan este asunto con el supuesto de que nada es ajeno al mundo natu­ral, con esa información dirán: "¿Ya vieron?", mientras que aque­llos que enfocan el tema con la hipótesis de que somos criaturas espirituales exclamarán: "¡Fantástico! ¡Existe una correlación na­tural con esta experiencia mística! ¿Qué te parece?"

HORGAN: Lo que quiero preguntarle es si usted cree que la religión necesita del sufrimiento. ¿No podríamos reducirlo al extremo de no necesitar de la religión?

COLLINS: A pesar de los maravillosos adelantos médicos, que nos han permitido vivir más y erradicar enfermedades, seguramente seguiremos buscando la manera de pelear, e incluso de matarnos unos a otros, movidos por la arrogancia y la ambición. De modo que la tasa de mortalidad, no importa cuál sea el medio, seguirá siendo 50%. Quizá sepamos mucho de biología o de prevención de enfermedades y posiblemente podamos prolongar la expectati­va de vida, pero dudo que alguna vez hallemos la forma de evitar que los humanos se dañen mutuamente. Esa será siempre nuestra mayor y más angustiosa experiencia en este planeta; por ello, siem­pre tendremos una razón para anhelar algo más.

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