EL FASCISMO DE LA JERARQUÍA CATÓLICA

EL FASCISMO DE LA JERARQUÍA CATÓLICA



Antonio García Ninet,

Doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación.

Federación Internacional de Ateos (FIdA).



31.12.07



La libertad es el valor supremo en la convivencia entre las personas y
entre los pueblos. Ese valor es el que rige y debe regir cualquier
forma de convivencia democrática, mientras que al mismo tiempo es el
que queda drásticamente anulado en los regímenes totalitarios, como el
del franquismo anterior a nuestra democracia actual y las diversas
formas de fascismo, al estilo de la que alienta a las altas jerarquías
de la Iglesia católica, aunque no a sus fieles de buena fe.



A pesar de su alto valor, o precisamente por ello, la libertad debe
tener un límite, aunque dicho límite no sea otro precisamente que el
de la defensa de la libertad de todos sin que se pueda consentir que
la libertad de un grupo se convierta en un peligro para la libertad de
los demás. Y ese límite es el que han traspasado el arzobispo de
Madrid, el cardenal de Valencia y muchos otros obispos, así como el
mismo Joseph Alois Ratzinger, jefe del Estado vaticano, al atacar el
derecho del pueblo español a regirse según sus propias leyes,
democráticamente establecidas, en lugar de seguir las directrices de
un determinado grupo como el constituido por la jerarquía de la
Iglesia Católica. Y decimos "por la jerarquía", porque sabemos que son
muchos los cristianos que por suerte han abierto los ojos,
comprendiendo que el ejemplo de vida de tal jerarquía no tiene nada
que ver en absoluto con la defensa del oprimido y del pobre que, en
teoría, deberían practicar, en lugar de ser la eterna aliada del
capital y de las minorías poderosas, como sucedió en la España
franquista y en las dictaduras militares de Hispanoamérica.



Por todo ello, y en relación con la manifestación del día 30 en
Madrid, promovida por su arzobispo y por otros representantes de la
jerarquía católica, queremos manifestar nuestra repulsa más absoluta
por el ataque que supuso contra ese valor tan preciado de la libertad.
Y así, en relación con tal manifestación, debemos señalar que:



-Es del todo intolerable la intervención del Vaticano y de sus
"agentes dobles" -jerarquía episcopal y cardenalicia- al servicio de
ese Estado parásito, en los asuntos internos de nuestro país.



-Es intolerable que, con la excusa de la defensa de la "familia
cristiana", a la que nadie ha atacado, pretendan anular la libertad de
los demás agrediendo -mediante una nueva forma de inquisición todavía
no sangrienta- las diversas formas de relación familiar, como es la de
la unión entre personas del mismo sexo, la cual representa
indudablemente un avance enormemente positivo en el reconocimiento
jurídico y social de las diversas posibilidades de relación afectiva
entre los seres humanos y del derecho a vivir de acuerdo con las
diferentes maneras de sentir la propia sexualidad.



- Es intolerable el ataque de la jerarquía católica a la ley española
del divorcio, en cuanto implica el intento de anular la libertad de
las parejas para convivir o dejar de hacerlo según cual sea su libre
voluntad, libertad reconocida por la legislación española y que no
tiene por qué someterse a las presiones del Vaticano, del mismo modo
que el Vaticano no se sometería a las del pueblo español, y que no
implica obligación alguna sino exclusivamente el reconocimiento de un
derecho, pues a nadie se le obliga a divorciarse.



-Es intolerable su crítica a nuestras leyes sobre el derecho al aborto
según queda establecido en nuestra legislación democrática. Deben
aprender que, si aún quienes no creemos en su mitología respetamos sus
absurdas creencias en el infierno o en el nacimiento virginal de un
dios hecho hombre o en una multitud de doctrinas extrañas, por lo
mismo deben ellos respetar nuestro derecho a dotarnos de las leyes que
democráticamente establezcamos a través de nuestros parlamentos e
instituciones, en favor de cualquier derecho, y del derecho al aborto
en particular, en los supuestos fijados por la legislación vigente,
que no tiene por qué someterse en ningún caso a la ideología del
Estado del Vaticano.



-Es intolerable su crítica contra el uso del preservativo cuando, con
esa actitud tan irresponsable, han contribuido a un aumento muy
considerable de la epidemia del VIH/SIDA en África y en todos los
lugares por donde intentan imponer su ideología manipulando mentes y
cuerpos.



-Es intolerable que pretendan levantar a sus fieles en contra de la
legislación española democráticamente establecida con manifestaciones
irracionales y con engaños, por cuanto sabemos que muchos de los
asistentes a la manifestación del día 30 en Madrid lo hicieron en
defensa de "la familia cristiana", pero no en contra de la libertad de
los no cristianos a vivir de acuerdo con sus propias ideas y su forma
de entender la vida.



-Es igualmente intolerable su pretensión, conscientemente mendaz, de
que con leyes democráticas la propia democracia se tenga que ir a
pique, aunque eso es lo que ellos quisieran para establecer un régimen
fascista clerical fundamentalista.



-Es intolerable, de manera muy especial, que a estas alturas todavía
se les permita impartir su dogmático adoctrinamiento religioso en los
centros escolares, públicos o privados, con el que fomentan y
consiguen en muchos casos la atrofia mental de nuestros hijos para
dirigirlos como robots hacia donde ellos quieran, como ya sucedió con
las "juventudes hitlerianas".



-Es intolerable la hipocresía tan absoluta que practican teniendo en
cuenta su actitud tan bien predispuesta con el régimen franquista, que
representó la negación de las libertades más elementales.



-Es también igualmente intolerable que, a estas alturas, todavía el
Estado español ceda a las extorsiones económicas de las jerarquías de
la Iglesia católica, por las que año tras año esa corporación se lleva
de España un sin fin de millones de euros, lo cual no sacia su hambre
de poder y de riquezas, que no son para los pobres ni para quienes
mueren de hambre cada día, sino para seguir engrosando las arcas y
palacios vaticanos y episcopales.



-Es intolerable que el estado deba continuar pagando ese impuesto del
0'7 por cien a la Iglesia católica a partir de los impuestos generales
del Estado, por cuanto que tal impuesto religioso procedente de los
creyentes en esa iglesia implica que tales personas ingresan al Estado
un 0'7 menos que el resto de los ciudadanos, para que se lo lleven los
obispos y el aparato funcionarial vaticano, que no es precisamente
pobre y al que no tenemos obligación alguna de mantener.



-Es intolerable que la Administración de Hacienda del Estado español
deba convertirse en sierva del Estado del Vaticano, siendo la
recaudadora de los impuestos de sus fieles, en lugar de comunicar a
los representantes de tal organización que deben ser ellos quienes se
encarguen de esa tarea.



-Es intolerable que no se denuncie, se juzgue y, en su caso, se
encarcele a todos los obispos y cardenales que hacen una constante
apología contra nuestro sistema político, contra nuestras leyes y
contra nuestras libertades, lo cual es una forma de terrorismo
ideológico que fomenta el fascismo y obstaculiza el funcionamiento
normal de nuestra democracia.



Por si alguien no es consciente todavía de la finalidad de la
hipócrita manifestación de ayer, conviene dejar claro que ese acto
antidemocrático no representó sino el intento de la Iglesia católica
de apoyar al Partido Popular en las próximas elecciones, tratando de
desprestigiar al Partido Socialista para conseguir sus objetivos de
mantener a España como una simple sucursal del Vaticano y de
conservarla igualmente y de manera eufemística como "la reserva
espiritual del Occidente".



Por nuestra democracia, por nuestra soberanía y por nuestra libertad,



¡¡¡BASTA YA DE TOLERAR TANTOS PRIVILEGIOS

Y TANTAS INTROMISIONES DE LA JERARQUÍA CATÓLICA !!!
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