El circo en San Lázaro
Político
“Anguila en el fango primigenio sobre el cual se eleva la superestructura de una sociedad organizada. Al agitar la cola acostumbra a confundirse y creer que tiembla el edificio. En comparación con un estadista, tiene la ventaja de estar vivo”.
Ambrose Bierce.
Cesar Nava del PAN, acepto que cometió un error, Oscar Servin del PRI pidió disculpas por ofender α los gays (comparándolos con políticos), Beatriz Paredes dio por terminado el episodio, Eduardo Robles del Pan pidió disculpas al Partido Verde, Pablo Escudero Morales del Verde, dice que mas desprestigiados no pueden estar (iluso,) María Elena Pérez del PAN dice que Peña Nieto mato α su esposa y tiene los recortes del periódico para probarlo, y Mario DI Constanso del PT dice que esto es solo violencia intrafamiliar, el marido alcohólico que golpea α la esposa que le pone los cuernos.
Yo de entrada, pediría una disculpa α Di Constanso en nombre de todas las familias disfuncionales, una cosa es que α uno le guste el chupe y que la esposa tenga corazón de hotel, pero compararnos con diputados, esas son chingaderas.
Yo no sé ustedes, pero yo prefiero α estos diputados así, sin mascaras, que α los que nos hablan de compromisos, de consensos, de pactos de civilidad.
La razón es simple, cuando se pelean entre sí nos muestran su verdadera cara, y más importante aún, que entre chismes y acusaciones sin fundamento de vez en cuanto salen α la luz algunas verdades de entre todas sus trapacerías.
Cuando dicen que hay que fomentar el diálogo constructivo y dejar de lado sus peleas que solo desprestigian la política, lo que en realidad están diciendo es que “la ropa sucia se lava en casa”.
No están diciendo que se pondrán α trabajar por el bien de México, están diciendo que no deben ventilar sus miserias y baja calidad moral ante sus electores porque la política es negocio exclusivo de los políticos.
Así como estoy α favor de la “transparencia por la puerta que sea”, así también estoy α favor de la libertad de expresión con todos sus excesos, tan solo es cuestión de que se hagan cumplir las leyes, si alguien acusa que lo pruebe o se atenga α las consecuencias.
Si los diputados se burlan de ellos mismos, los que les pagamos deberíamos tener la libertad de burlarnos también de ellos en forma de caricaturas, programas de comedia como la desaparecida “El Derecho de Mandar” o con simples desplegados en los diarios.
Α resultas de la serie de prohibiciones α la libertad de expresión ciudadana lo único que nos queda son los exabruptos, acusaciones y sinceridades involuntarias de los diputados.
Acéptemelo, si no son ciertas, al menos son divertidas.
Así como dicen que dijo Carlos Fuentes de Bush Jr.: “Es menos peligroso borracho en una cantina de Texas que gobernando”.
Así creo yo que nuestros diputados son más útiles o menos peligrosos peleándose entre ellos que legislando.
Y si no, al menos son más divertidos, ¿apoco no?
Juan Carlos Bujanda Benitez
Marzo12, 2010.





























