El caso Mortara
Allá por el año 1858, una sirvienta cristiana de catorce años en casa de una familia judÃÂa moja con agua a uno de los hijos de la familia, Edgardo Mortara, de ochos años. Considerando que esa acción hace del niño un cristiano, el papa PÃÂo XI, en cuyos estados papales se desarrolló la historia, decide que debe ser apartado de su familia, ya que un cristiano no puede ser criado por judÃÂos.
Aquàse puede leer la historia completa y aquàunas disparatadas argumentaciones que todavÃÂa hoy hacen algunos católicos.
De esta historia resaltan tres hechos. Los dos primeros son obvios. Quisiera hacer hincapié en el tercero:
1. La crueldad de la religión católica, que veÃÂa como natural este tipo de acciones. Eso por no hablar de lo absurdo de las creencias que llevaron a esa situación.
2. El fanatismo, también religioso, de los padres de Edgardo, que podÃÂan haber recuperado al hijo simplemente declarándose católicos.
3. La respuesta que uno invariablemente obtiene cuando presenta esta historia ante algún católico, y es que, dado el punto 2., no era para tanto el punto 1.






























