Celebra Roma dos mil 762 años de su fundación
Este martes fue abierta la muestra 'La historia relata el nacimiento de Roma', en el museo del Vittoriano, que consta de obras artÃÂsticas, restos arqueológicos, esculturas, documentos, fotografÃÂas y textos antiguos con los que se reconstruye la historia de la urbe.
Origen etimológico de Roma
Cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte y de Eneas un principe troyano que huyo del saqueo de su ciudad natal, fueron abandonados al nacer a orillas del rÃÂo TÃÂber. Afortunadamente, una loba llamada Luperca se encargó de amamantarlos y los bebés crecieron sanos. Sin embargo, siendo adultos, dice el mito que Rómulo mató a su hermano Remo y fundó Roma. Hoy en dÃÂa, el sÃÂmbolo de la ciudad imperial sigue siendo la loba y los dos niños.

Evidentemente el nombre de Rómulo es posterior al de Roma, creado por los hombres para explicar el nombre de la ciudad. Aun asÃÂ, este mito podrÃÂa tener algún sustento histórico, siendo Rómulo un personaje unificador de los pueblos que formaron Roma en su pasado más remoto. Sin embargo, al parecer, el origen del nombre de Roma estarÃÂa más bien relacionado con el antiguo nombre del rÃÂo Tiber.
Según la tradición, Roma se fundó el dÃÂa 11 antes de las calendas de mayo, serÃÂa el 21 de abril de 753 a. C. Fundada Roma, comenzó a pelear contra sus vecinos, esta vez por conseguir mujeres, a las que raptaron durante unos juegos en los que invitaron a todos los pueblos vecinos. Vencieron a todos menos a los sabinos, porque la lucha terminó en un tratado de paz conseguido por las mujeres, que no querÃÂan perder ni a sus padres ni sus esposos. De este tratado surgirÃÂa la unión de los dos pueblos. Rómulo, luego de guerrear contra varios vecinos, desapareció en medio de una tempestad. No obstante, en el foro romano, tienen localizado el lugar exacto donde, según la leyenda, fue, Rómulo, abatido por un rayo. Según otras versiones se lo llevaron los dioses, y según dice Tito Livio, algunos pensaron que los senadores, únicos testigos de la desaparición, descontentos con el gobierno de Rómulo, lo asesinaron. Asàsubió al trono, luego de un periodo de un año, Numa Pompilio, hombre insigne que habitaba entre los sabinos.
Los pueblos que habitaban en la penÃÂnsula itálica serán los siguientes: los latinos, que ocupaban la llanura entre el rÃÂo TÃÂber y los montes Albanos. Al norte del TÃÂber se encontraban los etruscos, más arriba del TÃÂber, este separaba a los umbros al sur y los etruscos al norte. Al este y sureste del Lacio se encontraba la cadena Apenina que serÃÂa el dominio de pastores nómadas emparentados entre sÃÂ, los sabinos, samnitas, marsos, volscos, campanos en Nápoles, ausones y oscos. TodavÃÂa más al sur los lucanos y bruttios.
El origen de los pueblos que a su vez originaron a Roma, se puede rastrear mediante la lingüÃÂstica. La cual divide a las lenguas indoeuropeas y las de otro origen.
Entre las primeras se encuentra el latÃÂn, el véneto, etc. Se comprobó que las lenguas europeas y asiáticas tenÃÂan un cierto parentesco, y se tuvo la convicción durante mucho tiempo, de que el parentesco delataba un origen étnico común, la existencia de un pueblo indoeuropeo y de una cuna común de su civilización. Se creÃÂa que la unidad original de este pueblo experimentó una dislocación y que los grupos integrantes se fueron separando del conjunto, llevando en su emigración el dialecto hablado en su patria. Pero ya esta teorÃÂa está desechada. Las divergencias e interferencias se descubren en Italia siempre, por muy remota que sea la génesis de los pueblos portadores del indoeuropeo; es decir, a través de una lenta elaboración étnica y cultural, durante la edad neolÃÂtica (4800-1800). Al parecer según P. Bosch, los movimientos convergieron a partir, al menos, de dos centros: la región del rÃÂo Danubio en el centro de Europa y la región del norte de Asia menor y parte del Cáucaso. Aproximadamente por entonces, según los lingüistas y los arqueólogos, el latÃÂn (introducido también por pueblos provenientes de la región danubiana) harÃÂa su aparición en Italia. Cada vez es mayor la resistencia frente a la hipótesis de una Italia pre y protohistórica que acogerÃÂa en su territorio a masivos grupos étnicos con su original unidad, mantenida a lo largo de la emigración. Más bien se insiste sobre las condiciones de infiltración, dispersión y cruzamiento en que se realizarÃÂa la intervención de elementos extranjeros.
El nombre del pueblo generalmente se considera referirse a Rómulo, pero hay otras hipótesis. Una de ellas se refiere a Roma, quien serÃÂa la hija de Aeneas o Evandrus. Estudios recientes parecen darle significado de 'rÃÂo'; Roma en ese caso significarÃÂa, según esta hipótesis, 'el pueblo sobre el rÃÂo'.
Roma es también llamada la urbe, y este nombre (que en latÃÂn significarÃÂa cualquier otro pueblo) viene de urvus, la ranura cortada por un arado, aquÃÂ, por el de Rómulo.
La leyenda del origen de Roma
Los orÃÂgenes remotos de la ciudad de Roma, se pierden en la leyenda; siendo seguramente anteriores al año (753 a.C) en que ulteriormente las autoridades romanas fecharon su fundación. Del mismo modo, siendo improbable que su fundación haya surgido de una acción explÃÂcita y deliberada, las tradiciones romanas posteriores adornaron su surgimiento con diversas leyendas, recogidas especialmente por el historiador romano Tito Livio, que vinculan el origen de Roma a un linaje de dioses y héroes. La mayorÃÂa se inclina a pensar que en una de las fuertes discusiones mantenidas por los dos hermanos, Rómulo mató a Remo en un acceso de ira y arrepintiéndose en el acto, decidió llamar a la ciudad Roma. Según la tradición, Roma se fundó el dÃÂa 11 antes de las calendas de mayo, serÃÂa el 21 de abril de 753 a. C, correspondiente al año tercero de la sexta OlimpÃÂada.
Finalmente, Rómulo construyó refugios en el monte Capitolino para esclavos y criminales fugados y llevó a cabo el rapto de las Sabinas, mujeres de otra tribu del TÃÂber, para que los hombres que se le habÃÂan unido tuvieran sus esposas. Después de algunas guerras entre ellos, las Sabinas le declararon su rey. Rómulo fue el primer Rey de Roma y dice la leyenda que fue llevado a los cielos por su padre Marte, y que fue venerado como el dios Quirino.
Según la leyenda de los orÃÂgenes de Roma, un hijo del héroe troyano Eneas, (hijo de Venus, la diosa de la atracción y de Anquises, un pastor.), Ascanio, habÃÂa fundado sobre la orilla derecha del rÃÂo TÃÂber la ciudad de Alba Longa; ciudad latina sobre la cual reinaron numerosos de sus descendientes, hasta llegar a Numitor y su hermano Amulio. Este último destronó a Numitor; y para evitar que tuviera descendencia que pudiera disputarle el trono, condenó a su hija Rea Silvia a permanecer virgen como vestal, sacerdotisa de la diosa Vesta.
Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Remo y Rómulo. Por ese motivo, al nacer los mellizos fueron arrojados al TÃÂber dentro de una canasta, la cual encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca de la desembocadura del TÃÂber en el mar; siendo recogidos por una loba llamada Luperca que se acercó a beber, y que los amamantó en su guarida del Monte Palatino, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor cuya mujer los crió. Cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono de Alba Longa, y decidieron fundar, como colonia de Alba Longa, una ciudad en la ribera derecha del TÃÂber, en donde habÃÂan sido amamantados por la loba; y ser sus Reyes.

Cerca de la desembocadura del TÃÂber existÃÂan las siete colinas: los montes Capitolio, Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar donde fundar la ciudad; y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza etrusca. Mientras sobre el Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de las colinas sólo vio seis. Entonces, Rómulo, con un arado trazó un recuadro en lo alto del monte Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que matarÃÂa a quien lo traspasara. Despechado, su hermano Remo no obedeció y cruzó despectivamente la lÃÂnea, ante lo cual su hermano le dio muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma. Según la versión de la historia oficial de Roma antigua, eso habÃÂa ocurrido en el año 754 a. C. o más bien antes de nuestra era.
Roma comenzó su historia como una aldea más entre las otras muchas de pastores y campesinos que se repartÃÂan las colinas y minúsculos valles de la zona.
Si hemos de creer a Livio, ya entonces era muy especial, pues sus mÃÂticos fundadores tenÃÂan algo de divino; pero el propio escritor también confiesa que le parece lógico que los pueblos rodeen sus orÃÂgenes con leyendas y patrañas.
Los primeros habitantes fueron posiblemente un conglomerado de gentes de distinta procedencia que vivÃÂan al margen del desarrollo económico y cultural de sus prósperos vecinos, es decir, los etruscos al Norte y los sabinos y los latinos al Sur.
Los arqueólogos descubrieron los restos de un primitivo poblado del siglo VIII a. C. en el Palatino y enterramientos a sus pies. A partir del núcleo original, la población debió de irse extendiendo por las laderas de las colinas próximas y, un siglo después, por el valle que habÃÂa entre ellas.
Como dato curioso y para las mentes más pÃÂcaras, se dice que la loba que amamantó a los hermanos Rómulo y Remo fue su madre adoptiva humana. La leyenda nos narra que fueron amamantados por una loba, en latÃÂn lupa, cuyo término también era utilizado, en el sentido despectivo de la palabra, para las prostitutas de la época.
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