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Martes, 23 de Octubre de 2018

La pederastia en la iglesia Católica es endémica (Recuento de casos recientes)

De Australia a Colombia y desde Irlanda hasta Chile se han destapado centenares de casos de abuso sexual por sacerdotes católicos, que muestran que estas historias de pederastia no son "casos aislados" como dice la Iglesia, sino que han sido tolerados y sistemáticamente escondidos. Sin embargo, el ocultamiento está llegando a su fin y con este también ha sufrido la imagen de esta institución amparadora de monstruos.

Otras religiones como los testigos de Jehová y los  adventistas también han saltado a los titulares de prensa por casos de abuso en las últimas semanas.

Chile

La Iglesia Católica chilena se encuentra con la menor credibilidad en su historia. La causa es la investigación de abusos desde los años 60 que involucra a 158 personas -obispos, sacerdotes o laicos ligados a la iglesia. Los abusos afectaron a menores y adultos, y fueron en la mayoría de los casos ocultados.

La justicia chilena, a diferencia de muchas otras en la región, está investigando a 73 personas de las 38 investigaciones que involucran un centenar de víctimas que fueron en su mayoría menores de edad.

El Papa encontró en su visita a Chile que la gente empezaba a pasar factura por su encubrimiento. Con escenarios con muy baja asistencia empezó defendiendo al obispo Juan Barros, acusado de encubrir al cura Fernando Karadima.  "El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar", dijo en Chile el Papa Francisco notablemente molesto.

Sin embargo, sus palabras solo lograron molestar mucho más a los ciudadanos. Tras ser hallado culpable Karadima, la Iglesia sentenció a este sacerdote a dedicar su vida a "la oración y a la penitencia". "No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia". Dijo Francisco en Chile.  Tras su error garrafal el pontífice en mayo invitó a Roma a cientos de víctimas y convocó a todos los obispos chilenos que presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco, que aceptó la dimisión de cinco, entre estas la de Juan Barros.

En el transcurso de las investigaciones se descubrió que el cardenal Francisco Javier Errázuriz envió una carta al nuncio apostólico Ivo Scapolo en febrero de 2009 en el que pide que “Por respeto a Karadima no le pedí al promotor que lo interrogara y sólo le pedí a Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, su parecer”, señala la misiva.

“Como se trata de hechos prescritos cerré la investigación. Así quise protegerlos, consciente de que mi manera de proceder, si los acusadores llevasen algún día el caso a la prensa, se volcaría en contra de mí”, dice el texto.

Para el abogado de una de las víctimas de Karadima este antecedente es una muestra de la actitud de encubrimiento que ha tenido la Iglesia Católica frente a las denuncias de abusos sexuales.


En las últimas horas se informó que un tribunal chileno resolvió que el Arzobispado de Santiago deberá pagar 450 millones de pesos chilenos (unos 670.000 dólares) a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, tres víctimas del párroco Fernando Karadima. Sin embargo, el juez aclaró que esta sentencia aún no ha sido dictada. 

Estos aberantes casos, que son la norma en esta nefasta institución, han tenido su impacto en la feligresía católica de Chile. La periodista y vaticanista argentina Elisabetta Piqué decía en la ruinosa visita de Papa a Chile que “estamos en un país católico que parece que ya no es tan católico”.


Australia

En el país de Oceanía el escándalo de abuso sexual tocó al número tres del Vaticano: el cardenal George Pell. Este cardenal, de 76 años, enfrenta a la justicia australiana por agresiones sexuales contra menores cometidas entre 1979 y 1990.

El cardenal reconoce haber "fallado" en la gestión de los curas pederastas en el estado de Victoria en los años 1970.  El abogado del cardenal dijo que los testimonio de las presuntas víctimas no eran creíbles. "son el fruto de problemas mentales, fantasías o son pura invención, con el objetivo de castigar al representante de la Iglesia católica en ese país por no haber impedido las agresiones pederastas cometidas por otros", declaró el abogado del ensotanado.

Las autoridades australianas indican que el proceso iniciado en este 2018 involucra a "múltiples denunciantes". Será enjuiciado por ello.

El 30 de julio, el papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Adelaida Philip Wilson, condenado a un año de detención por haber encubierto los crímenes cometidos por el cura Jim Fletcher en los años 1970 en el estado de Nueva Gales del Sur. 

A sus 67 años Wilson es uno de los eclesiásticos de mayor rango en ser condenado por el endémico encubrimiento de casos de abuso sexual.


Scott Morrison, primer Ministro de Australia, ha pedido perdón por la omisión estatal en la ionvestigación de los casos de abuso sexual, que son más que los de George Pell y Jim Fletcher. Hubo abusos también en orfanatos y escuelas a cargo de la Iglesia Católica.

Una de las víctimas de más edad es Katie, quien fue puesta a los seis años al cuidado de las monjas de St Joseph, en un orfanato del norte de Sídney, en donde fue maltratada por las religiosas y violada por una de sus compañeras.

“Cuando se trata de abusos sexuales, no creo que muchas personas se den cuenta de que es una cadena perpetua”, comentó la anciana de 96 años en una entrevista emitida hoy por la cadena local ABC.


Francia

En el país galo la justicia anunció que en enero de 2019, el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, será juzgado por no haber denunciado el caso del padre Bernard Preynat, acusado de haber abusado de unos 70 niños scouts. En junio de 2017, el ex obispo de Orleáns, André Fort, fue acusado de no haber querido ver los abusos a varios menores.




Irlanda

Durante décadas el arzobispado de Dublín ocultó los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Cerca de 14.500 niños fueron víctimas de esos abusos. Cuatro obispos renunciaron en el marco de uno de los escándalos que enfrentó el papa Benedicto XVI (2005-2013).


Alemania

En el país teutón la Iglesia católica ha sido objeto desde 2010 de una serie de acusaciones, procedentes sobre todo de niños que estuvieron en escuelas e internados en los años 70 y 80. El número de Diócesis involucradas es de 19 de las 27 existentes.

Uno de los casos más sonoros es el del abuso a los niños del Coro de Ratisbona, dirigido de 1964 a 1994, nada más y nada menos por el hermano del papa Benedicto XVI, monseñor Georg Ratzinger.

El resultado de la investigación fue un sólido informe de 440 páginas, que fue presentado por el abogado Ulrich Weber. En este se establece que 547 niños sufrieron abusos y 67 de ellos sufrieron abusos sexuales. Los nombres de los responsables, algunos de los cuales ya han fallecido, eran bien conocidos.

En el informe se dice también que monseñor Georg habría podido impulsar una investigación y haber contribuido para que los culpables fueran identificados y entregados a la justicia hace muchos años. Se afirma (en la página 381 del informe) que Ratzinger cuando se enteró de los rumores de abuso sexual los menospreció. El hermano del Papa Ratzinger se habría enterado de algunas noticias desde 1969, después en 1978 y finalmente en 1989. Sin embargo, y de acuerdo a la usanza católica, no pidió que se adelantara ninguna investigación, a pesar de tener a su hermano en aquel entonces como obispo.

Vatican Insider afirma que en otra de las páginas del informe (380, nota 2495) se confirma que el hermano del Papa emérito ofreció su testimonio. Georg declaró en esa ocasión que se había enterado de abusos como “medios de corrección”, pero no de abusos sexuales: «No había comprendido que había abusos de carácter sexual». Y lo mismo indicó en algunas entrevistas públicamente en 2010.


México

La nación latinoamericana fue protagonista de uno de los casos más graves y significativos de este mal endémico de la iglesia católica.

El caso del padre Marcial Maciel, fundador de la influyente congregación ultra conservadora los Legionarios de Cristo, se conoció en el 2006, bajo el pontificado de Benedicto XVI. Este monstruo de Marcial Maciel abuso de menores y fue protegido por el papa Juan Pablo II, quien por años se negó a escuchar a las víctimas y lo defendió. Por estas razones muchos ateos denominan a Juan Pablo II "el santo patrono de los pederastas".

Una vez en el pontificado de Ratzinger el Vaticano decidió obligar a Maciel a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público". Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México).

El caso de Marcial Maciel abriría el capítulo de la pederastia en el seno de la Iglesia Católica.

Pero el caso de Marcial Maciel no es el único. Un arzobispo de San Luis Potosí, monseñor Luis Morales Reyes, actuó con displicencia ante el ahora prófugo sacerdote Eduardo Córdova Bautista. En lugar de reprenderlo, lo premió nombrándolo representante legal de la arquidiócesis.

Y sobresale también el caso del cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de la ciudad de México. Se le imputa haber protegido y apoyado a Marcial Maciel y a los Legionarios, así como al depravado sacerdote Nicolás Aguilar, acusado de haber abusado a más de 100 niños entre Tehuacán, ciudad de México y Los Ángeles.




Estados Unidos

"La Iglesia permitió los abusos de un cura durante años". Este fue el demoledor titular con el que el equipo de investigación del diario The Boston Globe acusó en el año 2002 a la Arquidiócesis de Boston y a su máxima autoridad, el arzobispo Bernard Law, de encubrir los abusos sexuales a niños por parte de uno de sus curas.

Aunque en un principio el diario apuntaba a un solo responsable, la investigación culminó en una serie de historias que acusaban a la iglesia de Boston de encubrir los abusos de más de 250 sacerdotes pedófilos entre 1984 y 2002. Esta historia se presenta en la película ganadora del Oscar "Spotlight"

Ya en este año, una investigación del fiscal de Pennsylvania, publicada en agosto, destapó abusos sexuales perpetrados por más de 300 "curas depredadores" y su encubrimiento por parte de la Iglesia católica de ese estado, donde al menos 1.000 niños fueron víctimas de esos actos.

A finales de julio, el papa Francisco aceptó la dimisión del cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, de 88 años, acusado de haber abusado sexualmente de un adolescente.

Otros altos prelados se vieron obligados a dimitir por haber cerrado los ojos, como los cardenales Roger Mahony (Los Ángeles) y Bernard Law (Boston), fallecido a finales de 2017.

Entre 1950 y 2013, la iglesia estadounidense recibió denuncias de aproximadamente unas 17.000 víctimas de abusos cometidos por unos 6.400 miembros del clero.

El número de abusados alcanza la escalofriante cifra de 100.000 menores. Varios prelados importantes tuvieron que renunciar a inicios de los años 2000 por haber cerrado los ojos.



Colombia

El país cafetero y denominado "país del sagrado corazón de Jesús" tiene también casos horripilantes. Uno de sus cardenales más famosos, Darío Castrillón, encubrió al pederasta mexicano Marciel Maciel. “Un hombre escogido por Dios, como Marcial Maciel, que tomó la luz divina e hizo lo que Dios quería como gloria a la Legión aunque víctima de la debilidad humana, víctima de la fuerza del mal, un hombre escogido por Dios”.

Este encubridor también fue noticia al conocerse una carta que dirigió al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pierre Pican, en la que lo felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores.

En la ciudad de Medellín se tiene el caso de dos sacerdotes: Mario Castrillón y Juan Diego Rodas Rojo. El primero fue condenado por la Corte Suprema de Justicia, pero curiosamente absuelto por la justicia canónica. El segundo caso, el del Arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón, por no poner en conocimiento de las autoridades un depredador sexual.

Mario Castrillón abusó de dos menores de edad que, al momento de los hechos, tenían 9 y 11 años. Su pena fue de "casa cural por cárcel" Cabe señalar que la casa cural se encuentra con todos los lujos y servicios en un exclusivo sector de la capital paisa. Nunca pago los 8 años de pena que le fue impuesta.


Sin embargo, el Tribunal eclesiástico de Colombia no tiene ninguna credibilidad. De hecho en el 2007 dicha entidad declaró inocente al padre Efraín Rozo, quien en un vídeo confesó haber violado a niños y jóvenes, y tiene abierto un proceso por pederastia en una corte de California, Estados Unidos. 



Volviendo a Ricardo Tobón, Arzobispo de Medellín, su pecado fue hacerse el de la vista gorda con el sacerdote Roberto Cadavid. En 1998, Cadavid fue nombrado párroco de la iglesia Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bello, departamento de Antioquia. Allí abusó de un par de chicos. Salió custodiado por la Policía a un centro carcelario, pero rápidamente quedó en libertad luego de negociar una millonaria conciliación con uno de sus acusadores, según constató una investigación periodística.

El dinero pagado salió del presupuesto del colegio Pablo VI, donde Cadavid fue rector en la misma época de los criminales hechos. La institución recibe dineros públicos de la Alcaldía local por ser de cobertura estudiantil para niños de bajos recursos de la comuna 3 de Medellín. De ahí salieron los 30.481 dólares con los que el padre compró el silencio de uno de sus ex monaguillos.

Pese al escándalo, el entonces arzobispo Alberto Giraldo nombró al padre Cadavid, de 57 años, en la parroquia de Santa Ana y lo mantuvo como rector del colegio parroquial Pablo VI. En 2012 se repitió la historia y, nuevamente, no fue acusado por los abusos. Al contrario, siguió aumentando su experiencia parroquial -y la lista de víctimas- en otras iglesias codiciadas de Medellín.

A pesar de las dos denuncias el Arzobispo Tobón recomienda a Cadavid en la Diócesis de Brooklin a donde el sacerdote huyó.

Más recientemente se ha conocido el caso del rector del colegio San Viator, el sacerdote Albeyro Vanegas Bedoya, quien ha sido señalado de acoso sexual al estudiante Nicolás Machete Hernández, a su vez se ha llamado a responder, como cabeza de la institución, por el suicidio de un joven llamado Daniel Osorio.  Osorio, exalumno del San Viator, fue abusado mientras era estudiante de este colegio católico y dejó cartas que dice que sus victimarios habrían sido sacerdotes. 

Daniel Osorio narró que era abusado por muchos sacerdotes -"me querían prostituir", escribió. Estos abusos ocurrieron en la fincas de recreo de la institución. La madre señaló al sacerdote Carlos Luis Claro Arevalo, entonces rector del Colegio San Viator.

El caso es demasiado grave, como todos los anteriores. Pero causa asombro que hayan salido padres y estudiantes a defender el colegio  cuando hay dos casos relacionados con el actual rector el  tiene antecedentes de abuso del Gimasio Los Pinos. La Fiscalía pidió la captura inmediata del rector, pero “el juez 32 Penal del Circuito lo absolvió en 2007, al calificar como “inverosímil” la declaración del niño, cuya defensa no aportó pruebas suficientes de que el hecho había ocurrido”, dice el expediente del caso en la Corte Suprema de Justicia.

Mientras estos hechos son noticia se conoció que hubo condena en contra del padre Fausto Coronel Riveros y un sacristán conocido como Evelio Ortiz Macías, por abuso contra un menor de 14 años en la ciudad de Villavicencio, Meta

Los hechos ocurrieron en diciembre del año 2017. Presuntamente, el religioso habría tocado de manera abusiva a un menor de 13 años para esa fecha. Los delitos que se les imputaron al párroco y al sacristán fueron de acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo.

El padre fue condenado a 16 años y dos meses de prisión, mientras que el sacristán Evelio, habría sido condenado a 12 años y seis meses de cárcel. La denuncia fue puesta por el padre del menor.

Más casos hay en Colombia en otros países. Estaremos atentos para informarles.
Miercoles, 20 de Junio de 2018

Encubrimiento de pederastas en la Arquidiócesis de Medellín

El sacerdote acusado de pederastia Roberto Antonio Cadavid Arroyave
en Brooklin, Nueva York.
Fuente: Nuestra Voz
Mientras en Chile la Fiscalía ingresaba la semana pasada a varias sedes arzobispales en Colombia la impunidad reina en el escándalo de pederastia de la ciudad de medellín.

Horror en el Colegio Parroquial

La parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bello (municipio anexo a Medellín) tiene un colegio católico anexo que recibió en 1998 al sacerdote Roberto Antonio Cadavid Arroyave  

El padre Roberto Cadavid es un sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín. Fue el primer sacerdote ordenado en la Diócesis de Girardota, en Colombia. Nació en 1960. En la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá estuvo desde 1988 hasta el 2005, cuando la fuerza policial lo escoltó tras varias denuncias por pederastia.

Una de las víctimas del sacerdote Cadavid en Bello resultó tener a alguien cercano perteneciente a una banda delincuencial que entonces operaba en ese municipio. Eso llevo a que el sacerdote se resguardara en la casa cural. La policía y el ejercito lo trasladaron para su protección a los pocos días.

El portal católico AciPrensa narró este hecho diciendo que ocurrió en febrero de 2005. No menciona que la razón de las amenazas era por abuso de menores. Aunque afirmaron que la comunidad "no entienden por qué motivos su iglesia se encuentra sin sacerdote, y menos cuando éste se distinguía por su trabajo con los jóvenes".


Ahora en Manrique, Medellín

Las graves acusaciones contra Cadavid no generaron mayor sorpresa para el arzobispo Alberto Giraldo Jaramillo que lo nombró párroco en Santa Ana en Manrique Oriental, comuna 3 de Medellín. Y pues ¿qué hace la Iglesia católica colombiana cuando hay señalamientos de abuso de un sacerdote? Nombrarlo rector de un colegio. En esta ocasión fue encargado de dirigir el Colegio Pablo VI. Y como en los demás casos "aislados" que la iglesia ha encubierto, el pederasta volvió a atacar.

Uno de los jóvenes afectados que por entonces tenía 14 años (hoy tiene 27) narró a El Tiempo lo ocurrido:

“Yo era el monaguillo de la parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bello, Antioquia, y el padre Roberto Cadavid era el rector del colegio y párroco de la iglesia. Él sabía de la mala situación de mi familia y me dijo que sirviera de mesero en la celebración del día del profesor. Se terminó muy tarde y me dijo que me quedara: esa noche abusó de mí”.

Para callar a las víctimas, hubo pagos según el monaguillo. La fuente de El Tiempo dice que le pagaron 88 millones de pesos por su silencio, de los cuales la copia de un cheque por seis millones fue aportado al diario.
Presunto pago para silenciar a abusado sexual en Medellín. Fuente El Tiempo.
Aún nadie sabe si el padre echaba mano de los fondos de la Iglesia para estos giros.
“A través de un profesor de confianza, me entregó ese cheque y otro por 2 millones de pesos”, dije el exmonaguillo a El Tiempo.

La fuente principal de la investigación, cuyo nombre El Tiempo y La W mantienen reservado, indicó que la familia de uno de los menores denunció al sacerdote ante la curia arzobispal. El menor, víctima de los abusos, señaló que otro compañero también habría sido abusado por el sacerdote. Y como ocurre siempre en estos "casos aislados", la curia no lo denunció ante la Fiscalía General de la Nación, como es su deber legal, sino que trató de callar las familias. La fuente comenta que a la primera familia le pagó una suma superior a los 100 millones de pesos que habrían salido del bolsillo del sacerdote y pagados supuestamente en efectivo. En el caso de la segunda familia, la Arquidiócesis de Medellín tomó la iniciativa de buscar a la familia de la otra supuesta víctima. 

Las gestiones, sin ningún éxito, las habría realizado el entonces vicario general de la Arquidiócesis, monseñor Alfonso Vásquez Benjumea. Dice la fuente al tratarse de una familia muy católica, ellos manifestaron querer tan solo "querer olvidar el incidente". Razón por la que la Iglesia ya podía quedar tranquila por ese lado. No obstante, el arzobispo de Medellín, en entrevista del primero de marzo con la W, niega la existencia de tales conciliaciones.


Con vuelo a Brooklin, Nueva York

Tras el nuevo escándalo en el Colegio Pablo VI la iglesia decidió dejar pasar unos meses para que el tema se olvidara. Y es aquí donde entra el actual Arzobispo de Medellín Monseñor Ricardo Tobón.

Tobón afirma que el sacerdote fue suspendido y que a ellos no le correpondía denunciarlo ante las autoridades. He aquí parte de la entrevista hecha por el periodista Juan Pablo Barrientos de La W.

JPB: El padre Roberto Cadavid, ¿qué pasó con él? Quien después de denuncias de pederastia en la parroquia de Chiquinquirá, pasa a Santa Ana, donde también hay denuncias por pederastia, termina en Estados Unidos. ¿Qué pasó con este sacerdote?

ART: Es un caso que se presentó a la Santa Sede y se le dio la dimisión del Estado Clerical, por lo cual él ya no es sacerdote ni tiene ninguna vinculación con la Arquidiócesis.

JPB: ¿Pero por qué después de que sale por denuncias en Chiquinquirá, lo nombran en Santa Ana y en Manrique?

ART: Bueno, eso no me correspondió a mí, sino al Arzobispo anterior. Yo cuando llegué lo encontré en Santa Ana y me vinieron con alguna información e inmediatamente puso el caso ante la Santa Sede y concluyó como le acabo de decir.

JPB: ¿Pero no lo retiró de la parroquia sabiendo que era una parroquia con colegio y con niños expuestos?

ART: Sí, lo retiré de la parroquia y lo suspendí a cautela, cuando me llegó la información. Presenté la situación ante la Santa Sede y terminó en esto.

JPB: ¿O sea que este es un caso comprobado? Desde que ya lo redujeron al estado laical.

ART: Es un caso que se concluyó de esta manera.

JPB: ¿Y por qué no lo presentaron ante la Fiscalía teniendo las pruebas para decir que el padre era culpable de haber abusado de niños?

ART: Eso no le toca a la Arquidiócesis. Son las personas afectadas las que deben acudir a poner una demanda de este tipo.

JPB: ¿Cómo terminó en Estados Unidos?

ART: No sé, porque él está desvinculado de la Arquidiócesis.

JPB: Pero estuvo hasta el verano (junio) del año pasado en Estados Unidos. Uno se imaginaría que tendría que haber tenido permiso de la Arquidiócesis de Medellín o la de Brooklyn. ¿Cómo es el proceso de un sacerdote que se va? Me imagino que usted lo tiene que autorizar…

ART: No, una persona que está desvinculada de la arquidiócesis o suspendida, como fue la primera etapa de él, procede en libertad como un ciudadano que actúa según lo que mejor le conviene.

JPB: ¿Ustedes nunca se enteraron de que él estaba en Brooklyn ejerciendo en una parroquia?

ART: No supe eso.

JPB: Y si hubiera sabido, ¿cuál habría sido su actuar?

ART: Avisaría al obispo que él estaba suspendido, que estaba en un proceso.

Pero al parecer el Arzobispo Ricardo Tobón está mientiendo. El mismo Arzobispo Tobón le dio permiso y recomendó al pederasta para trabajar en la Diócesis de Brooklyn. El sacerdote aterrizó en noviembre de 2012 en Nueva York.

El periodista decidió poner a prueba las palabras de Monseñor Ricardo Tobón y consultó con la Diócesis de Brooklin. Para su sorpresa el obispo de Brooklyn, monseñor Nicholas Anthony DiMarzio, le envió a La W el contenido de las dos cartas, una de 2012 y otra de 2015, en las que monseñor Tobón recomendó y autorizó al padre Roberto Cadavid, para trabajar en esa diócesis. Hay que señalar que para esa época Ricardo Tobón sabía  que Cadavid había sido suspendido por acusaciones de pederastia en dos parroquias de Medellín.


Impunidad total

Contra Roberto Antonio Cadavid Arroyave existió un proceso en la Fiscalía que fue archivado. La dificultad de las victimas para pagar un abogado, el poder del clero y las presiones hicieron que los casos no llegaran ante un juez. Durante la actual investigación el periodista Juan Pablo Barrientos menciona que hubo presiones para que la investigación no continuara.

La Iglesia por su parte ha apelado al Concordato de 1973 y a la fidelidad de sus feligreses, que hasta plantones de apoyo a un sacerdote sindicado de pederastia han hecho, para evadir la justicia colombiana y seguir ejerciendo como clérigos con el silencio cómplice de los arzobispos colombianos.


Preguntas con respuestas pendientes

¿Por qué dijo el arzobispo Tobón en entrevista con La W dijo que no sabía que Cadavid estaba en Estados Unidos, cuando en verdad lo recomendó y lo autorizó para trabajar en ese país?

¿Por qué el único sacerdote de Medellín condenado por la justicia por acceso carnal y abuso a menores de 14 años, el padre Mario Castrillón, fue encontrado inocente por el derecho canónico y después de pagar su condena fue enviado a una cómoda parroquia y a un lujoso hospital de El Poblado, en Medellín?

¿Puede creerse en la palabra de Monseñor Tobón de que no hubo acuerdo económico para silenciar a las víctimas cuando ya quedó demostrado que mintió en la recomendación de Cadavid a Nueva York?

¿Renunciará el arzobispo de Medellín, tras encubrir y proteger al sacerdote pederasta Roberto Cadavid como lo hicieron los obispos chilenos?


Otros casos

Según se ha desprendido del trabajo investigativo de Juan Pablo Barrientos el caso de Roberto Cadavid no es el único. También se señala el caso del padre Álvaro Pimienta que termino pagando una fiducia a la familia de la menor abusada, quien no lleva el caso a la justicia colombiana; el del joven sacerdote Juan Diego Rodas quien trabajaba como capellán del colegio parroquial de Envigado (municipio aledaño a Medellín) quien se vio involucrado con un menor de edad y se encontraron mensajes comprometedores en su WhatsApp.También se encuentra el caso de Carlos Yepes quien fue denunciado por un joven que afirma haber sido abusado por Yepes cuando era menor de edad. 

El único caso en el que un sacerdote fue condenado por abuso sexual de menores fue el el de Mario castrillón. Castrillón fue condenado a cien meses de prisión por acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo, y actos sexuales abusivos con menor de 14 años. Castrillón pagó su condena en casa cural por cárcel y luego fue enviado a la cárcel de Bellavista, en Medellín. A pesar de ser acusado y juzgado como pederasta, ejerce su sacerdocio en la pomposa clínica de El Rosario, en el barrio El Poblado, y colabora en la parroquia San Juan Apóstol, ubicada frente al centro comercial más imponente de Medellín: El Tesoro.

¿Habrá alguna vez justicia para los menores víctimas de esta serie de abusadores y obispos cómplices en Colombia?