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Viernes, 13 de Mayo de 2022
Por Dan Barker (traducción de Iván Gonzales Mairena)
(Originalmente publicado en https://www.patheos.com/)
Es simple lógica. El dios cristiano promete responder a la oración. Las oraciones hacia este dios no son respondidas. Por lo tanto, el dios cristiano no existe.
En este momento, millones de cristianos le están pidiendo a su dios que derrote el coronavirus y sane a los enfermos. Esas oraciones no están teniendo efecto.
No es sólo el coronavirus, por supuesto. Podríamos tomar el ejemplo del terrible terremoto de Lisboa de 1755, que Voltaire llamó una “danza repelente de la muerte”, y sobre el cual el orador del siglo XIX Robert Ingersoll concluyó que “negó la existencia de Dios”. O la “gripe española” de 1918, que mató a mi bisabuelo. O los ataques terroristas de 2001, que llevaron a Richard Dawkins a decir: “Mi respeto por las religiones abrahámicas se fue con el humo y el polvo del 11 de septiembre”.
La historia está llena de ejemplos, pero sólo necesitamos uno. El SARS-CoV-2 es lo suficientemente virulento como para matar al dios cristiano sin ayuda.
¿Qué promete el dios cristiano?
El dios cristiano hace una promesa cristalina: “Contestaré tus oraciones”.
Jesús declaró audazmente: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21: 22) No hay ambigüedad aquí. “Todo” significa “todas las cosas”. Incluso aclaró: “si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.”
Jesús, quien dijo “Yo y el Padre uno somos” [Juan 10: 30], confirmó esto en muchos otros pasajes:
“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” – Marcos 11: 24
“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.” – Mateo 18: 19
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” – Mateo 7: 7-8
“Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” – Marcos 11: 22-23
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” – Juan 14: 12-14
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” – Juan 15: 7
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” – Juan 15: 16
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” – Mateo 7: 11
“De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. … pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” – Juan 16: 23-24..
Otros escritores del Nuevo Testamento estuvieron de acuerdo:
“y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” – 1 Juan 3: 22
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” – 1 Juan 5: 14-15
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él… Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.” – Santiago 5: 14-15
La misma promesa aparece en el Antiguo Testamento:
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37: 4)
El reclamo es indiscutible. El dios cristiano omnipotente y omnibenevolente promete responder “a todos los que pidan”, “a todas las cosas”, “lo que pidan en oración”. Si un cristiano creyente ora, “se hará por ti”, “recibirás”, “será tuyo”, “lo haré”.
No hay promesa más sólida en las Escrituras.
El dios cristiano promete responder la oración no con “Sí, No o Espera”, como afirman algunos apologistas. Él promete con un inequívoco “Sí”.
¿Responde Dios a la oración?
«¡Cuántas son las peticiones fervientes, presentadas en fe por los adoradores de Dios, que nunca se otorgan!»
–Emma Martin, 1840
«Nada falla tanto como la oración».
–Anne Gaylor, 1978
Multitudes de cristianos han estado orando fervientemente. Los jesuitas le pidieron a Jesús que “sane a los enfermos del virus”. La organización de ayuda cristiana World Vision está pidiendo a Dios Todopoderoso que “evite que este nuevo coronavirus continúe propagándose”. Los bautistas del sur están suplicando: “Señor, tú eres el gran médico, así que oramos por la curación de las víctimas de COVID-19”. La consejera espiritual del presidente Trump, Paula White, dijo: “Creo de la misma manera que si le pedimos a Dios todopoderoso que intervenga divinamente como lo hace tantas veces, que la epidemia puede ser detenida”.
Entonces, ¿por qué miles continúan sucumbiendo indiscriminadamente al coronavirus? Las muertes trágicas incluyen creyentes devotos, así como ministros, sacerdotes y obispos. Están suplicando a su Señor por protección, pero el virus insolente, que no hace excepción de personas, está retozando imprudentemente alrededor del planeta, ajeno a sus creencias.
A mediados de marzo, el presidente Trump finalmente se dio cuenta de que la pandemia era un problema. El número de muertes de COVID-19 en los Estados Unidos se acercaba a 100. Así que anunció (por tuit) un Día Nacional de Oración, “buscando la protección de Dios”.
«Es un gran honor declarar el domingo 15 de marzo como Día Nacional de Oración. Somos un país que, a lo largo de nuestra historia, ha buscado en Dios protección y fortaleza en momentos como estos… No importa dónde te encuentres, te aliento a que recurras a la oración en un acto de fe. ¡Juntos, PREVALECEREMOS fácilmente!»
En la proclamación de Trump oró «para que la mano sanadora de Dios se coloque sobre la gente de nuestra nación… Porque con Dios nada será imposible».
¿Es culpa nuestra?
El reverendo Ralph Drollinger, el pastor evangélico que lleva a cabo estudios bíblicos en la Casa Blanca para el gabinete del presidente Trump, culpa al pecado por el coronavirus: “Cada vez que un individuo o grupo corporativo de personas transgrede los preceptos inviolables de la Palabra de Dios, él, ella, ellos o la institución, sufrirán las consecuencias respectivas”, escribió. “Lo más seguro es que Estados Unidos enfrenta esta forma de juicio de Dios”.
Algunos cristianos predican que la oración es contingente. Los desastres naturales son en realidad castigos de Dios, proclaman. No responde la oración en este momento porque Estados Unidos le ha dado la espalda. Citan versículos que condicionan el favor de Dios sobre nuestra obediencia.
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” – 2 Crónicas 7: 14
Así que la plaga es culpa nuestra.
En realidad, no lo es. Tengan en cuenta que ese versículo es sólo la segunda mitad de una oración. La primera mitad dice:
“Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;” – 2 Crónicas 7: 13
Ponga esos versículos en el orden correcto, y veremos de qué es que promete Dios “curar la tierra”: ¡de él mismo!
En mi libro, “DIOS: El personaje más desagradable de toda ficción” [GOD: The Most Unpleasant Character in All Fiction], cito más de 50 pasajes que muestran que el Dios bíblico y celoso usa la peste y las plagas para castigar a su pueblo por adorar a alguien que no sea él mismo. Aquí hay algunos:
“Yo amontonaré males sobre ellos… Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga;” – Deuteronomio 32: 23-24
“Y Jehová envió la peste sobre Israel… y murieron del pueblo… setenta mil hombres.” – 2 Samuel 24: 15
“Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres.” – 1 Crónicas 21: 14
“Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.” – Jeremías 21: 6
En lugar de un Día Nacional de Oración, aquellos que obstinadamente continúan creyendo en la deidad bíblica deberían proclamar un Día Nacional de Maldecir a Dios. Su dios causó el virus y no hará nada para detenerlo.
“Dios no paró el virus”
«Nos arrastramos y adoramos y le pedimos a Dios que haga lo que nosotros mismos deberíamos haber hecho hace mil años, y podemos hacerlo ahora, tan pronto como lo elijamos.»
–Charlotte Perkins Gilman, 1923.
«Buenas obras en lugar de largas oraciones.»
–Anne Royall, activista feminista del siglo XIX.
El 14 de abril, el gobernador Cuomo de Nueva York, expresó un optimismo cauteloso de que la curva comenzaba a aplanarse en su estado. “Nuestro comportamiento ha detenido la propagación del virus”, dijo. “Dios no detuvo la propagación del virus. Y lo que hacemos, cómo actuamos, determinará cómo se propague ese virus.”
Exactamente. Lo que hacemos. Debería ser obvio, incluso para aquellos que creen en la oración (incluido Cuomo, que es católico), que los remedios efectivos no provienen de rogar a Dios. La oración puede ofrecer esperanza y consuelo a algunos, pero la ciencia hace el trabajo pesado de resolver problemas a través del esfuerzo humano. Los valientes trabajadores de la salud (incluidos los creyentes y no creyentes) y las políticas gubernamentales impuestas, como refugiarse en casa, son lo que marca la diferencia.
No hay buena evidencia para ningún dios. ¿Pero no es un alivio saber que el dios cristiano no existe? En lugar de distraernos y decepcionarnos al suplicar a una antigua deidad llena de amenazas vacías y promesas más vacías, abramos los ojos, levantémonos de nuestras rodillas, remanguémonos y trabajemos con la ciencia y la medicina para combatir esta pandemia.
Robert Ingersoll lo dijo mejor: “Las manos que ayudan son mucho mejores que los labios que oran”.
---SIN COMENTARIOS----
EL CORONAVIRUS DEMUESTRA QUE EL DIOS CRISTIANO NO EXISTE…
Por Dan Barker (traducción de Iván Gonzales Mairena)
(Originalmente publicado en https://www.patheos.com/)
Es simple lógica. El dios cristiano promete responder a la oración. Las oraciones hacia este dios no son respondidas. Por lo tanto, el dios cristiano no existe.
En este momento, millones de cristianos le están pidiendo a su dios que derrote el coronavirus y sane a los enfermos. Esas oraciones no están teniendo efecto.
No es sólo el coronavirus, por supuesto. Podríamos tomar el ejemplo del terrible terremoto de Lisboa de 1755, que Voltaire llamó una “danza repelente de la muerte”, y sobre el cual el orador del siglo XIX Robert Ingersoll concluyó que “negó la existencia de Dios”. O la “gripe española” de 1918, que mató a mi bisabuelo. O los ataques terroristas de 2001, que llevaron a Richard Dawkins a decir: “Mi respeto por las religiones abrahámicas se fue con el humo y el polvo del 11 de septiembre”.
La historia está llena de ejemplos, pero sólo necesitamos uno. El SARS-CoV-2 es lo suficientemente virulento como para matar al dios cristiano sin ayuda.
¿Qué promete el dios cristiano?
El dios cristiano hace una promesa cristalina: “Contestaré tus oraciones”.
Jesús declaró audazmente: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21: 22) No hay ambigüedad aquí. “Todo” significa “todas las cosas”. Incluso aclaró: “si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.”
Jesús, quien dijo “Yo y el Padre uno somos” [Juan 10: 30], confirmó esto en muchos otros pasajes:
“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” – Marcos 11: 24
“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.” – Mateo 18: 19
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” – Mateo 7: 7-8
“Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” – Marcos 11: 22-23
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” – Juan 14: 12-14
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” – Juan 15: 7
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” – Juan 15: 16
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” – Mateo 7: 11
“De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. … pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” – Juan 16: 23-24..
Otros escritores del Nuevo Testamento estuvieron de acuerdo:
“y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” – 1 Juan 3: 22
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” – 1 Juan 5: 14-15
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él… Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.” – Santiago 5: 14-15
La misma promesa aparece en el Antiguo Testamento:
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37: 4)
El reclamo es indiscutible. El dios cristiano omnipotente y omnibenevolente promete responder “a todos los que pidan”, “a todas las cosas”, “lo que pidan en oración”. Si un cristiano creyente ora, “se hará por ti”, “recibirás”, “será tuyo”, “lo haré”.
No hay promesa más sólida en las Escrituras.
El dios cristiano promete responder la oración no con “Sí, No o Espera”, como afirman algunos apologistas. Él promete con un inequívoco “Sí”.
¿Responde Dios a la oración?
«¡Cuántas son las peticiones fervientes, presentadas en fe por los adoradores de Dios, que nunca se otorgan!»
–Emma Martin, 1840
«Nada falla tanto como la oración».
–Anne Gaylor, 1978
Multitudes de cristianos han estado orando fervientemente. Los jesuitas le pidieron a Jesús que “sane a los enfermos del virus”. La organización de ayuda cristiana World Vision está pidiendo a Dios Todopoderoso que “evite que este nuevo coronavirus continúe propagándose”. Los bautistas del sur están suplicando: “Señor, tú eres el gran médico, así que oramos por la curación de las víctimas de COVID-19”. La consejera espiritual del presidente Trump, Paula White, dijo: “Creo de la misma manera que si le pedimos a Dios todopoderoso que intervenga divinamente como lo hace tantas veces, que la epidemia puede ser detenida”.
Entonces, ¿por qué miles continúan sucumbiendo indiscriminadamente al coronavirus? Las muertes trágicas incluyen creyentes devotos, así como ministros, sacerdotes y obispos. Están suplicando a su Señor por protección, pero el virus insolente, que no hace excepción de personas, está retozando imprudentemente alrededor del planeta, ajeno a sus creencias.
A mediados de marzo, el presidente Trump finalmente se dio cuenta de que la pandemia era un problema. El número de muertes de COVID-19 en los Estados Unidos se acercaba a 100. Así que anunció (por tuit) un Día Nacional de Oración, “buscando la protección de Dios”.
«Es un gran honor declarar el domingo 15 de marzo como Día Nacional de Oración. Somos un país que, a lo largo de nuestra historia, ha buscado en Dios protección y fortaleza en momentos como estos… No importa dónde te encuentres, te aliento a que recurras a la oración en un acto de fe. ¡Juntos, PREVALECEREMOS fácilmente!»
En la proclamación de Trump oró «para que la mano sanadora de Dios se coloque sobre la gente de nuestra nación… Porque con Dios nada será imposible».
¿Es culpa nuestra?
El reverendo Ralph Drollinger, el pastor evangélico que lleva a cabo estudios bíblicos en la Casa Blanca para el gabinete del presidente Trump, culpa al pecado por el coronavirus: “Cada vez que un individuo o grupo corporativo de personas transgrede los preceptos inviolables de la Palabra de Dios, él, ella, ellos o la institución, sufrirán las consecuencias respectivas”, escribió. “Lo más seguro es que Estados Unidos enfrenta esta forma de juicio de Dios”.
Algunos cristianos predican que la oración es contingente. Los desastres naturales son en realidad castigos de Dios, proclaman. No responde la oración en este momento porque Estados Unidos le ha dado la espalda. Citan versículos que condicionan el favor de Dios sobre nuestra obediencia.
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” – 2 Crónicas 7: 14
Así que la plaga es culpa nuestra.
En realidad, no lo es. Tengan en cuenta que ese versículo es sólo la segunda mitad de una oración. La primera mitad dice:
“Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;” – 2 Crónicas 7: 13
Ponga esos versículos en el orden correcto, y veremos de qué es que promete Dios “curar la tierra”: ¡de él mismo!
En mi libro, “DIOS: El personaje más desagradable de toda ficción” [GOD: The Most Unpleasant Character in All Fiction], cito más de 50 pasajes que muestran que el Dios bíblico y celoso usa la peste y las plagas para castigar a su pueblo por adorar a alguien que no sea él mismo. Aquí hay algunos:
“Yo amontonaré males sobre ellos… Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga;” – Deuteronomio 32: 23-24
“Y Jehová envió la peste sobre Israel… y murieron del pueblo… setenta mil hombres.” – 2 Samuel 24: 15
“Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres.” – 1 Crónicas 21: 14
“Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.” – Jeremías 21: 6
En lugar de un Día Nacional de Oración, aquellos que obstinadamente continúan creyendo en la deidad bíblica deberían proclamar un Día Nacional de Maldecir a Dios. Su dios causó el virus y no hará nada para detenerlo.
“Dios no paró el virus”
«Nos arrastramos y adoramos y le pedimos a Dios que haga lo que nosotros mismos deberíamos haber hecho hace mil años, y podemos hacerlo ahora, tan pronto como lo elijamos.»
–Charlotte Perkins Gilman, 1923.
«Buenas obras en lugar de largas oraciones.»
–Anne Royall, activista feminista del siglo XIX.
El 14 de abril, el gobernador Cuomo de Nueva York, expresó un optimismo cauteloso de que la curva comenzaba a aplanarse en su estado. “Nuestro comportamiento ha detenido la propagación del virus”, dijo. “Dios no detuvo la propagación del virus. Y lo que hacemos, cómo actuamos, determinará cómo se propague ese virus.”
Exactamente. Lo que hacemos. Debería ser obvio, incluso para aquellos que creen en la oración (incluido Cuomo, que es católico), que los remedios efectivos no provienen de rogar a Dios. La oración puede ofrecer esperanza y consuelo a algunos, pero la ciencia hace el trabajo pesado de resolver problemas a través del esfuerzo humano. Los valientes trabajadores de la salud (incluidos los creyentes y no creyentes) y las políticas gubernamentales impuestas, como refugiarse en casa, son lo que marca la diferencia.
No hay buena evidencia para ningún dios. ¿Pero no es un alivio saber que el dios cristiano no existe? En lugar de distraernos y decepcionarnos al suplicar a una antigua deidad llena de amenazas vacías y promesas más vacías, abramos los ojos, levantémonos de nuestras rodillas, remanguémonos y trabajemos con la ciencia y la medicina para combatir esta pandemia.
Robert Ingersoll lo dijo mejor: “Las manos que ayudan son mucho mejores que los labios que oran”.
---SIN COMENTARIOS----
Jueves, 5 de Julio de 2018
EL JARDIN DEL EDÉN SUMERIO
Por guerreropirata*
Estimado lectores, encontré un artÃculo interesante en el que habla de las similitudes que existen entre el jardÃn del edén bÃblico y el de los sumerios, especialmente al relato de la costilla de Adán.
EL EDÉN SUMERIO
En el análisis del relato bÃblico referido al Edén podemos encontrar ciertos paralelismos con los textos de la cultura sumeria, los cuales hacen referencia al Dilmún (su Edén), la fruta prohibida, la costilla de Adán, entre otros temas en común.
Sobre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
En el relato de la Torá encontramos que en el Edén habÃa un árbol de la vida y un árbol del conocimiento:
La tierra paradisÃaca
El pecado original
En cuanto al pecado original, la Biblia nos dice que Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento, que les estaba prohibido, y que luego por ello, fueron expulsados del Edén, con todo lo que ello implicó:
Gén.3.6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabidurÃa; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió asà como ella.
Por su lado, el poema narra una historia en la que Enki ciertamente incurre en un acto de pecado original, y luego come del fruto de unas plantas que habÃan sido concebidas como venganza de su pecado.
La historia inicia con la incestuosa relación que Enki tiene con sus hija, hija/nieta e hija/nieta/bisnieta, Ninsar, Ninkurra y Uttu, respectivamente:
Seguidamente, Ninhursag se venga sembrando ocho plantas que Enki come, causándole ocho enfermedades en su cuerpo.
Tras comer 7 plantas más Ninhursag, lo maldice y lo condena a muerte:
Mientras Enki cae fatalmente enfermo, y sin que los dioses Anunnaki puedan ayudarlo, aparece un nuevo personaje en la historia: un zorro con la habilidad de hablar (tal como la serpiente que le habla a Eva). Este le dice a Enlil que, a cambio de una recompensa conveniente, puede hacer que Ninhursag regrese a Nippur. Enlil le propone erigirle una suerte de monumento en Nippur que le dará renombre (fama), lo que el zorro acepta.
De la costilla de Adán
No se explicita en la narración anterior que le dice el zorro para convencer a Ninhursag, pero ella regresa junto a los dioses y finalmente accede a deshacer el conjuro. Ninhursag hace que Enki se siente a su lado y crea ocho deidades para sanar cada uno de sus malestares.
Y precisamente esta parte del poema bien podrÃa explicar un hecho un tanto desconcertante de la Biblia que es: porque Dios crea a la primera mujer sobre la base de una costilla de Adán?
En el poema, justamente una de las partes enfermas de Enki es una «costilla», para lo que Ninhursag crea a la diosa Ninti:
El tema con la costilla es el siguiente: el nombre sumerio de costilla es "ti".
La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio “ti†también significa «hacer vivir».
Los escribas sumerios, haciendo un juego de palabras, denominaron a la diosa “Nintiâ€, tanto por su significado como la «Dama de la costilla» como de la «Dama que hace vivir».
Este juego de palabras que funciona para el idioma sumerio, pierde todo sentido en cualquier traducción.
Sobre la manzana
Sobre la cuestión de la “manzana“, en ningún lugar de la Biblia se menciona a dicha fruta, por lo que parece haber sido un agregado folklórico. Sin embargo sà podemos encontrar este detalle en el poema que venimos analizando. Cuando Enki intenta seducir a su hija/nieta/bisnieta Uttu y se hace pasar por el jardinero:
También podemos encontrar una referencia más puntual a la manzana en el poema de Inanna y el Dios de la SabidurÃa (Enki), precisamente conectando la idea de dicha fruta con el conocimiento:
La fuente que regaba la Tierra
Otro punto del que se pueden encontrar similitudes es el del agua que brotaba de la tierra en el Edén:
En la primera parte del mismo poema de Enki y Ninhursag se relata cómo Enki hace brotar agua fresca de la tierra:
De guardar el árbol de la vida
La Biblia nos cuenta también que luego de transgredir la prohibición del fruto del conocimiento, Dios asigna querubines para resguardar el árbol de la vida (que hasta ese momento no era prohibido):
Esto nos remite a dos escenas de la Epopeya de Gilgamesh, poema de origen sumerio, versionado a través de los siglos por diversas culturas herederas de la sumeria.
En la primera, un monstruo gigante llamado Huwawa era el guardián del bosque de los cedros en la “Tierra de los Vivosâ€, el Dilmun, donde moraban los dioses. Humwawa, figura simbólica y universal del dragón, aparece casi deificado, encargado por los dioses de guardar la morada sagrada de los mismos, idea que cuadra con una de las funciones simbólicas de los dragones: la vigilancia, y su derrota equivalÃa figurativamente a pasar a la “inmortalidadâ€.
La segunda escena la podemos encontrar sobre el final del poema cuando Gilgamesh alcanza finalmente la planta de la juventud eterna pero surge una serpiente del agua que se la arrebata. En el mismo Siuzudra (Atrahasis o Utnapishtim de acuerdo a la versión), el Noé sumerio, le dice:
De esta forma, la serpiente sumeria le quita a Gilgamesh la obtención de la planta de la juventud eterna, casi como si fuera un guardián de la misma.
Y paradójicamente, de la misma forma se comporta también la serpiente bÃblica, ya que al disuadir a Eva de comer del árbol del conocimiento, evita al mismo tiempo que lo haga del árbol de la vida.
Estimado lectores, encontré un artÃculo interesante en el que habla de las similitudes que existen entre el jardÃn del edén bÃblico y el de los sumerios, especialmente al relato de la costilla de Adán.
EL EDÉN SUMERIO
En el análisis del relato bÃblico referido al Edén podemos encontrar ciertos paralelismos con los textos de la cultura sumeria, los cuales hacen referencia al Dilmún (su Edén), la fruta prohibida, la costilla de Adán, entre otros temas en común.
Sobre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
En el relato de la Torá encontramos que en el Edén habÃa un árbol de la vida y un árbol del conocimiento:
Gén.2.9. Y El Eterno Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
En el poema sumerio llamado Adapa y el viento Sur, se describe que la entrada al palacio de Anu, el dios de los “cielosâ€, está antecedida por un guardia Cultivador de la Verdad y otro Portador de Vida:
Adapa, vas a ir ante Anu, el Rey; tendrás que tomar el camino hacia el Cielo. Cuando hayas ascendido hasta el Cielo, y te hayas acercado al pórtico de Anu, el «Portador de Vida» y el «Cultivador de la Verdad» estarán de pie en el pórtico de Anu.
La tierra paradisÃaca
Hay un poema denominado “Enki y Ninhursag†en el que se describe la paradisÃaca tierra de Dilmún, que se parece bastante a nuestra imagen del Edén. El Dilmún, donde vivÃan Enki y Ninhursag, era la tierra pura, limpia y brillante de la vida, jardÃn de los Grandes Dioses y paraÃso terrenal, donde no hay ni enfermedad ni muerte:
Una tierra virginal y prÃstina,
donde los leones no matan,
los lobos no se llevan a los corderos,
los cerdos no saben que los granos son para comer.
donde los leones no matan,
los lobos no se llevan a los corderos,
los cerdos no saben que los granos son para comer.
En cuanto al pecado original, la Biblia nos dice que Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento, que les estaba prohibido, y que luego por ello, fueron expulsados del Edén, con todo lo que ello implicó:
Gén.3.6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabidurÃa; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió asà como ella.
Por su lado, el poema narra una historia en la que Enki ciertamente incurre en un acto de pecado original, y luego come del fruto de unas plantas que habÃan sido concebidas como venganza de su pecado.
La historia inicia con la incestuosa relación que Enki tiene con sus hija, hija/nieta e hija/nieta/bisnieta, Ninsar, Ninkurra y Uttu, respectivamente:
Enki defloró a Uttu (despertó sexualmente)
La abrazó contra el pecho
Tocó pervirtiendo su entrepierna
Acarició sus ingles, con sus manos
Besó e hizo el amor a la más joven
Enki vertió su semen en la matriz de Uttu
Ella concibió el semen en la matriz, el semen de Enki
Uttu, despertó y gritó “¡calamidad! Mis inglesâ€
“¡calamidad! Mi hÃgadoâ€, “¡calamidad! Mi corazónâ€
Ninhursag la vio y removió el semen de su cuerpo.
La abrazó contra el pecho
Tocó pervirtiendo su entrepierna
Acarició sus ingles, con sus manos
Besó e hizo el amor a la más joven
Enki vertió su semen en la matriz de Uttu
Ella concibió el semen en la matriz, el semen de Enki
Uttu, despertó y gritó “¡calamidad! Mis inglesâ€
“¡calamidad! Mi hÃgadoâ€, “¡calamidad! Mi corazónâ€
Ninhursag la vio y removió el semen de su cuerpo.
Enki, entre los marjales, mira a su alrededor, mira a su alrededor.
Y dice a su mensajero Isimud:
«Quiero decretar la suerte de estas plantas. Quiero conocer su “corazónâ€.
¿Cuál es, por favor, esta planta? ¿Cuál es, por favor, esta planta?»
Isimud, su mensajero, le responde:
«Rey mÃo, ésta es la planta-árbol», le dice.
Y la corta para Enki, quien se la come.
Y dice a su mensajero Isimud:
«Quiero decretar la suerte de estas plantas. Quiero conocer su “corazónâ€.
¿Cuál es, por favor, esta planta? ¿Cuál es, por favor, esta planta?»
Isimud, su mensajero, le responde:
«Rey mÃo, ésta es la planta-árbol», le dice.
Y la corta para Enki, quien se la come.
Enki decretó, pues, la suerte de estas plantas y conoció su «corazón».
Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki:
«¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás con el Ojo de la Vida!»
Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki:
«¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás con el Ojo de la Vida!»
De la costilla de Adán
No se explicita en la narración anterior que le dice el zorro para convencer a Ninhursag, pero ella regresa junto a los dioses y finalmente accede a deshacer el conjuro. Ninhursag hace que Enki se siente a su lado y crea ocho deidades para sanar cada uno de sus malestares.
Y precisamente esta parte del poema bien podrÃa explicar un hecho un tanto desconcertante de la Biblia que es: porque Dios crea a la primera mujer sobre la base de una costilla de Adán?
Gén.2.21/22. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormÃa, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
«Hermano mÃo, ¿dónde te duele?
—Mi costilla me duele.
—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»
—Mi costilla me duele.
—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»
La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio “ti†también significa «hacer vivir».
Los escribas sumerios, haciendo un juego de palabras, denominaron a la diosa “Nintiâ€, tanto por su significado como la «Dama de la costilla» como de la «Dama que hace vivir».
Este juego de palabras que funciona para el idioma sumerio, pierde todo sentido en cualquier traducción.
Sobre la manzana
Sobre la cuestión de la “manzana“, en ningún lugar de la Biblia se menciona a dicha fruta, por lo que parece haber sido un agregado folklórico. Sin embargo sà podemos encontrar este detalle en el poema que venimos analizando. Cuando Enki intenta seducir a su hija/nieta/bisnieta Uttu y se hace pasar por el jardinero:
Enki hizo su rostro atractivo y tomó un bastón en la mano. Enki se detuvo en la casa de Uttu y golpeó a su puerta (exigente): “Abre, abreâ€. (Ella le preguntó): “¿Quién eres tú?†(Él contestó) “Yo soy un jardinero. Déjeme darle pepinos, manzanas y uvas para su consentimientoâ€. Con alegrÃa Uttu abrió la puerta de su casa. Enki dio Uttu, la mujer exaltada, los pepinos en ……, dio sus manzanas con sus tallos que sobresalÃan, dio sus uvas en sus racimos.
Inanna colocó la shugurra, la corona de la llanura, sobre su cabeza.
Fue al corral, con el pastor de ovejas.
Se recargó contra un manzano.
Al recargarse contra el manzano, su vulva era maravillosa de contemplar.
Regocijándose, la joven mujer Inanna aplaudió. Se dijo:
“Yo, la Reina del Cielo, he de visitar al Dios de la SabidurÃa.
He de ir al Abzu, al lugar sagrado en Eridu.
He de honrar a Enki, el Dios de la SabidurÃa, en Eridu.
He de pronunciar una plegaria en las profundas aguas dulces.â€
Fue al corral, con el pastor de ovejas.
Se recargó contra un manzano.
Al recargarse contra el manzano, su vulva era maravillosa de contemplar.
Regocijándose, la joven mujer Inanna aplaudió. Se dijo:
“Yo, la Reina del Cielo, he de visitar al Dios de la SabidurÃa.
He de ir al Abzu, al lugar sagrado en Eridu.
He de honrar a Enki, el Dios de la SabidurÃa, en Eridu.
He de pronunciar una plegaria en las profundas aguas dulces.â€
La fuente que regaba la Tierra
Otro punto del que se pueden encontrar similitudes es el del agua que brotaba de la tierra en el Edén:
Gén.2.6. SalÃa empero de la tierra una fuente, que iba regando toda la superficie de la tierra.»
Gén.2.10. Y salÃa de Edén un rÃo para regar el huerto…
Gén.2.10. Y salÃa de Edén un rÃo para regar el huerto…
"En ese momento, en ese dÃa, y bajo ese sol, cuando Utu subió a los cielos, de los torrentes de agua en la orilla de Ezen, de alto templo radiante de Nanna, de la boca de las corrientes de aguas subterráneas, aguas frescas corrÃan por encima del suelo para ella. Las aguas se elevaron de allà en dirección a sus grandes cuencas. Su ciudad bebió agua en abundancia de ellos. Dilmun bebió agua en abundancia de ellos. Sus piscinas de agua salada realmente se convirtieron en estanques de agua dulce. Sus campos, gleba y surcos produjeron grano para ella. Su ciudad de hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. Dilmun de hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. En ese momento, en ese dÃa, y bajo ese sol, es lo que de hecho sucedió".
La Biblia nos cuenta también que luego de transgredir la prohibición del fruto del conocimiento, Dios asigna querubines para resguardar el árbol de la vida (que hasta ese momento no era prohibido):
Gén.3.24. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvÃa por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
En la primera, un monstruo gigante llamado Huwawa era el guardián del bosque de los cedros en la “Tierra de los Vivosâ€, el Dilmun, donde moraban los dioses. Humwawa, figura simbólica y universal del dragón, aparece casi deificado, encargado por los dioses de guardar la morada sagrada de los mismos, idea que cuadra con una de las funciones simbólicas de los dragones: la vigilancia, y su derrota equivalÃa figurativamente a pasar a la “inmortalidadâ€.
La segunda escena la podemos encontrar sobre el final del poema cuando Gilgamesh alcanza finalmente la planta de la juventud eterna pero surge una serpiente del agua que se la arrebata. En el mismo Siuzudra (Atrahasis o Utnapishtim de acuerdo a la versión), el Noé sumerio, le dice:
«Gilgamesh, viniste aquÃ, penando y esforzándote. ¿Qué te entregaré para que regreses a tu tierra con honor? (Te) revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y un secreto de los dioses te diré: Hay una planta, como el cambrón es su… Sus espinas pincharán tus manos como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, serás joven de nuevo».
En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la cañerÃa, ató piedras pesadas a sus pies. Le bajaron a lo profundo y vio la planta. Cogió la planta, aunque pinchó sus manos. Cortó las piedras pesadas de sus pies y el mar lo lanzó a la orilla. Gilgamesh habló a Urshanabi, el barquero, diciendo: «Urshanabi, esta planta es una planta contra la decadencia, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. La llevaré a la amurallada Uruk, haré que un anciano la coma para probarla. El nombre de la planta es “El Hombre se hace Joven en la Senectudâ€. Entonces, yo mismo (la) comeré y asà volveré al estado de mi juventud».
Después de veinte leguas se detuvieron para comer, después de treinta leguas se prepararon para pasar la noche.
Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua.
Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió del agua y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel.
Y paradójicamente, de la misma forma se comporta también la serpiente bÃblica, ya que al disuadir a Eva de comer del árbol del conocimiento, evita al mismo tiempo que lo haga del árbol de la vida.
*Tomado de https://reydekish.com/2013/10/01/el-eden-sumerio/
EL JARDIN DEL EDÉN SUMERIO
Por guerreropirata*
Estimado lectores, encontré un artículo interesante en el que habla de las similitudes que existen entre el jardín del edén bíblico y el de los sumerios, especialmente al relato de la costilla de Adán.
EL EDÉN SUMERIO
En el análisis del relato bíblico referido al Edén podemos encontrar ciertos paralelismos con los textos de la cultura sumeria, los cuales hacen referencia al Dilmún (su Edén), la fruta prohibida, la costilla de Adán, entre otros temas en común.
Sobre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
En el relato de la Torá encontramos que en el Edén había un árbol de la vida y un árbol del conocimiento:
La tierra paradisíaca
El pecado original
En cuanto al pecado original, la Biblia nos dice que
Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento, que les
estaba prohibido, y que luego por ello, fueron expulsados del Edén, con
todo lo que ello implicó:
Gén.3.6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Por su lado, el poema narra una historia en la que Enki ciertamente incurre en un acto de pecado original, y luego come del fruto de unas plantas que habían sido concebidas como venganza de su pecado.
La historia inicia con la incestuosa relación que Enki tiene con sus hija, hija/nieta e hija/nieta/bisnieta, Ninsar, Ninkurra y Uttu, respectivamente:
Seguidamente, Ninhursag se venga sembrando ocho plantas que Enki come, causándole ocho enfermedades en su cuerpo.
Tras comer 7 plantas más Ninhursag, lo maldice y lo condena a muerte:
Mientras Enki cae fatalmente enfermo, y sin que los dioses Anunnaki puedan ayudarlo, aparece un nuevo personaje en la historia: un zorro con la habilidad de hablar (tal como la serpiente que le habla a Eva).
Este le dice a Enlil que, a cambio de una recompensa conveniente, puede
hacer que Ninhursag regrese a Nippur. Enlil le propone erigirle una
suerte de monumento en Nippur que le dará renombre (fama), lo que el
zorro acepta.
De la costilla de Adán
No se explicita en la narración anterior que le dice el zorro para convencer a Ninhursag, pero ella regresa junto a los dioses y finalmente accede a deshacer el conjuro. Ninhursag hace que Enki se siente a su lado y crea ocho deidades para sanar cada uno de sus malestares.
Y precisamente esta parte del poema bien podría explicar un hecho un tanto desconcertante de la Biblia que es: porque Dios crea a la primera mujer sobre la base de una costilla de Adán?
En el poema, justamente una de las partes enfermas de Enki es una «costilla», para lo que Ninhursag crea a la diosa Ninti:
El tema con la costilla es el siguiente: el nombre sumerio de
costilla es "ti".
La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio “ti” también significa «hacer vivir».
Los escribas sumerios, haciendo un juego de palabras,
denominaron a la diosa “Ninti”, tanto por su significado como la «Dama
de la costilla» como de la «Dama que hace vivir».
Este juego de palabras que funciona para el idioma sumerio, pierde todo sentido en cualquier traducción.
Sobre la manzana
Sobre la cuestión de la “manzana“, en ningún lugar de la Biblia se menciona a dicha fruta, por lo que parece haber sido un agregado folklórico. Sin embargo sí podemos encontrar este detalle en el poema que venimos analizando. Cuando Enki intenta seducir a su hija/nieta/bisnieta Uttu y se hace pasar por el jardinero:
También podemos encontrar una referencia más puntual a la manzana en el poema de Inanna y el Dios de la Sabiduría (Enki), precisamente conectando la idea de dicha fruta con el conocimiento:
La fuente que regaba la Tierra
Otro punto del que se pueden encontrar similitudes es el del agua que brotaba de la tierra en el Edén:
En la primera parte del mismo poema de Enki y Ninhursag se relata cómo Enki hace brotar agua fresca de la tierra:
De guardar el árbol de la vida
La Biblia nos cuenta también que luego de transgredir la prohibición del fruto del conocimiento, Dios asigna querubines para resguardar el árbol de la vida (que hasta ese momento no era prohibido):
Esto nos remite a dos escenas de la Epopeya de Gilgamesh, poema de origen sumerio, versionado a través de los siglos por diversas culturas herederas de la sumeria.
En la primera, un monstruo gigante llamado Huwawa era el guardián del bosque de los cedros en la “Tierra de los Vivos”, el Dilmun, donde moraban los dioses. Humwawa, figura simbólica y universal del dragón, aparece casi deificado, encargado por los dioses de guardar la morada sagrada de los mismos, idea que cuadra con una de las funciones simbólicas de los dragones: la vigilancia, y su derrota equivalía figurativamente a pasar a la “inmortalidad”.
La segunda escena la podemos encontrar sobre el final del poema cuando Gilgamesh alcanza finalmente la planta de la juventud eterna pero surge una serpiente del agua que se la arrebata. En el mismo Siuzudra (Atrahasis o Utnapishtim de acuerdo a la versión), el Noé sumerio, le dice:
De esta forma, la serpiente sumeria le quita a Gilgamesh la
obtención de la planta de la juventud eterna, casi como si fuera un
guardián de la misma.
Y paradójicamente, de la misma forma se comporta también la serpiente bíblica, ya que al disuadir a Eva de comer del árbol del conocimiento, evita al mismo tiempo que lo haga del árbol de la vida.
Estimado lectores, encontré un artículo interesante en el que habla de las similitudes que existen entre el jardín del edén bíblico y el de los sumerios, especialmente al relato de la costilla de Adán.
EL EDÉN SUMERIO
En el análisis del relato bíblico referido al Edén podemos encontrar ciertos paralelismos con los textos de la cultura sumeria, los cuales hacen referencia al Dilmún (su Edén), la fruta prohibida, la costilla de Adán, entre otros temas en común.
Sobre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
En el relato de la Torá encontramos que en el Edén había un árbol de la vida y un árbol del conocimiento:
Gén.2.9. Y El Eterno Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
En el poema sumerio llamado Adapa y el viento Sur, se describe que la entrada al palacio de Anu, el dios de los “cielos”, está antecedida por un guardia Cultivador de la Verdad y otro Portador de Vida:
Adapa, vas a ir ante Anu, el Rey; tendrás que tomar el camino hacia el Cielo. Cuando hayas ascendido hasta el Cielo, y te hayas acercado al pórtico de Anu, el «Portador de Vida» y el «Cultivador de la Verdad» estarán de pie en el pórtico de Anu.
La tierra paradisíaca
Hay un poema denominado “Enki y Ninhursag” en el que se describe la paradisíaca tierra de Dilmún, que se parece bastante a nuestra imagen del Edén. El Dilmún, donde vivían Enki y Ninhursag, era la tierra pura, limpia y brillante de la vida, jardín de los Grandes Dioses y paraíso terrenal, donde no hay ni enfermedad ni muerte:
Una tierra virginal y prístina,
donde los leones no matan,
los lobos no se llevan a los corderos,
los cerdos no saben que los granos son para comer.
donde los leones no matan,
los lobos no se llevan a los corderos,
los cerdos no saben que los granos son para comer.
Gén.3.6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Por su lado, el poema narra una historia en la que Enki ciertamente incurre en un acto de pecado original, y luego come del fruto de unas plantas que habían sido concebidas como venganza de su pecado.
La historia inicia con la incestuosa relación que Enki tiene con sus hija, hija/nieta e hija/nieta/bisnieta, Ninsar, Ninkurra y Uttu, respectivamente:
Enki defloró a Uttu (despertó sexualmente)
La abrazó contra el pecho
Tocó pervirtiendo su entrepierna
Acarició sus ingles, con sus manos
Besó e hizo el amor a la más joven
Enki vertió su semen en la matriz de Uttu
Ella concibió el semen en la matriz, el semen de Enki
Uttu, despertó y gritó “¡calamidad! Mis ingles”
“¡calamidad! Mi hígado”, “¡calamidad! Mi corazón”
Ninhursag la vio y removió el semen de su cuerpo.
La abrazó contra el pecho
Tocó pervirtiendo su entrepierna
Acarició sus ingles, con sus manos
Besó e hizo el amor a la más joven
Enki vertió su semen en la matriz de Uttu
Ella concibió el semen en la matriz, el semen de Enki
Uttu, despertó y gritó “¡calamidad! Mis ingles”
“¡calamidad! Mi hígado”, “¡calamidad! Mi corazón”
Ninhursag la vio y removió el semen de su cuerpo.
Enki, entre los marjales, mira a su alrededor, mira a su alrededor.
Y dice a su mensajero Isimud:
«Quiero decretar la suerte de estas plantas. Quiero conocer su “corazón”.
¿Cuál es, por favor, esta planta? ¿Cuál es, por favor, esta planta?»
Isimud, su mensajero, le responde:
«Rey mío, ésta es la planta-árbol», le dice.
Y la corta para Enki, quien se la come.
Y dice a su mensajero Isimud:
«Quiero decretar la suerte de estas plantas. Quiero conocer su “corazón”.
¿Cuál es, por favor, esta planta? ¿Cuál es, por favor, esta planta?»
Isimud, su mensajero, le responde:
«Rey mío, ésta es la planta-árbol», le dice.
Y la corta para Enki, quien se la come.
Enki decretó, pues, la suerte de estas plantas y conoció su «corazón».
Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki:
«¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás con el Ojo de la Vida!»
Pero, entonces, Ninhursag maldijo el nombre de Enki:
«¡Hasta que esté muerto, no le fijaré jamás con el Ojo de la Vida!»
De la costilla de Adán
No se explicita en la narración anterior que le dice el zorro para convencer a Ninhursag, pero ella regresa junto a los dioses y finalmente accede a deshacer el conjuro. Ninhursag hace que Enki se siente a su lado y crea ocho deidades para sanar cada uno de sus malestares.
Y precisamente esta parte del poema bien podría explicar un hecho un tanto desconcertante de la Biblia que es: porque Dios crea a la primera mujer sobre la base de una costilla de Adán?
Gén.2.21/22. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
«Hermano mío, ¿dónde te duele?
—Mi costilla me duele.
—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»
—Mi costilla me duele.
—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»
La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio “ti” también significa «hacer vivir».
Este juego de palabras que funciona para el idioma sumerio, pierde todo sentido en cualquier traducción.
Sobre la manzana
Sobre la cuestión de la “manzana“, en ningún lugar de la Biblia se menciona a dicha fruta, por lo que parece haber sido un agregado folklórico. Sin embargo sí podemos encontrar este detalle en el poema que venimos analizando. Cuando Enki intenta seducir a su hija/nieta/bisnieta Uttu y se hace pasar por el jardinero:
Enki hizo su rostro atractivo y tomó
un bastón en la mano. Enki se detuvo en la casa de Uttu y golpeó a su
puerta (exigente): “Abre, abre”. (Ella le preguntó): “¿Quién eres tú?”
(Él contestó) “Yo soy un jardinero. Déjeme darle pepinos, manzanas y uvas para su consentimiento”. Con alegría Uttu abrió la puerta de su casa. Enki dio Uttu, la mujer exaltada, los pepinos en ……, dio sus manzanas con sus tallos que sobresalían, dio sus uvas en sus racimos.
Inanna colocó la shugurra, la corona de la llanura, sobre su cabeza.
Fue al corral, con el pastor de ovejas.
Se recargó contra un manzano.
Al recargarse contra el manzano, su vulva era maravillosa de contemplar.
Regocijándose, la joven mujer Inanna aplaudió. Se dijo:
“Yo, la Reina del Cielo, he de visitar al Dios de la Sabiduría.
He de ir al Abzu, al lugar sagrado en Eridu.
He de honrar a Enki, el Dios de la Sabiduría, en Eridu.
He de pronunciar una plegaria en las profundas aguas dulces.”
Fue al corral, con el pastor de ovejas.
Se recargó contra un manzano.
Al recargarse contra el manzano, su vulva era maravillosa de contemplar.
Regocijándose, la joven mujer Inanna aplaudió. Se dijo:
“Yo, la Reina del Cielo, he de visitar al Dios de la Sabiduría.
He de ir al Abzu, al lugar sagrado en Eridu.
He de honrar a Enki, el Dios de la Sabiduría, en Eridu.
He de pronunciar una plegaria en las profundas aguas dulces.”
La fuente que regaba la Tierra
Otro punto del que se pueden encontrar similitudes es el del agua que brotaba de la tierra en el Edén:
Gén.2.6. Salía empero de la tierra una fuente, que iba regando toda la superficie de la tierra.»
Gén.2.10. Y salía de Edén un río para regar el huerto…
Gén.2.10. Y salía de Edén un río para regar el huerto…
"En ese momento, en ese día, y bajo ese sol, cuando Utu subió a los cielos, de los torrentes de agua en la orilla de Ezen, de alto templo radiante de Nanna, de la boca de las corrientes de aguas subterráneas, aguas frescas corrían por encima del suelo para ella. Las aguas se elevaron de allí en dirección a sus grandes cuencas. Su ciudad bebió agua en abundancia de ellos. Dilmun bebió agua en abundancia de ellos. Sus piscinas de agua salada realmente se convirtieron en estanques de agua dulce.
Sus campos, gleba y surcos produjeron grano para ella. Su ciudad de
hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. Dilmun de
hecho se convirtió en un emporio en el muelle sobre la Tierra. En ese
momento, en ese día, y bajo ese sol, es lo que de hecho sucedió".
La Biblia nos cuenta también que luego de transgredir la prohibición del fruto del conocimiento, Dios asigna querubines para resguardar el árbol de la vida (que hasta ese momento no era prohibido):
Gén.3.24. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
En la primera, un monstruo gigante llamado Huwawa era el guardián del bosque de los cedros en la “Tierra de los Vivos”, el Dilmun, donde moraban los dioses. Humwawa, figura simbólica y universal del dragón, aparece casi deificado, encargado por los dioses de guardar la morada sagrada de los mismos, idea que cuadra con una de las funciones simbólicas de los dragones: la vigilancia, y su derrota equivalía figurativamente a pasar a la “inmortalidad”.
La segunda escena la podemos encontrar sobre el final del poema cuando Gilgamesh alcanza finalmente la planta de la juventud eterna pero surge una serpiente del agua que se la arrebata. En el mismo Siuzudra (Atrahasis o Utnapishtim de acuerdo a la versión), el Noé sumerio, le dice:
«Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote. ¿Qué te entregaré para que regreses a tu tierra con honor? (Te)
revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y un secreto de los dioses te
diré: Hay una planta, como el cambrón es su… Sus espinas pincharán tus
manos como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, serás joven de
nuevo».
En cuanto Gilgamesh oyó esto,
abrió la cañería, ató piedras pesadas a sus pies. Le bajaron a lo
profundo y vio la planta. Cogió la planta, aunque pinchó sus
manos. Cortó las piedras pesadas de sus pies y el mar lo lanzó a la
orilla. Gilgamesh habló a Urshanabi, el barquero, diciendo: «Urshanabi, esta planta es una planta contra la decadencia, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida.
La llevaré a la amurallada Uruk, haré que un anciano la coma para
probarla. El nombre de la planta es “El Hombre se hace Joven en la
Senectud”. Entonces, yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi
juventud».
Después de veinte leguas se detuvieron para comer, después de treinta leguas se prepararon para pasar la noche.
Gilgamesh
vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua.
Una
serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió del agua y arrebató
la planta. Al retirarse mudó de piel.
Y paradójicamente, de la misma forma se comporta también la serpiente bíblica, ya que al disuadir a Eva de comer del árbol del conocimiento, evita al mismo tiempo que lo haga del árbol de la vida.
*Tomado de https://reydekish.com/2013/10/01/el-eden-sumerio/
Lunes, 23 de Octubre de 2017
QUIEN O QUE CREO A DIOS? I
Por guerreropirata
Recibà un comentario muy intrigante, mas bien era una pregunta de uno de ustedes; me pregunto: QUIEN O QUE CREO A DIOS? esbocé una sonrisa ya que esa es la pregunta que desde niño me la he hecho ya que fui criado bajo la religión católica (sin mi consentimiento claro está) y siempre me decÃan que "dios" habÃa creado todo lo que vemos, y yo decÃa y quién lo creo a él.
Asà que buscando en mis archivos encontré un reportaje que salio del diario en linea el pais.com en mayo del 2008
Lo resumo para ustedes amigos lectores:
Los fÃsicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partÃculas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partÃcula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partÃcula de Dios.
Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios.
Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sà que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.
No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientÃficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteologÃa, o neurociencia de la espiritualidad.
Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la AntropologÃa y la Mente de la Universidad de Oxford.
Meter mano cientÃficamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difÃcil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.
¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sà pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. AsÃ, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habrÃa tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Por qué esto es asÃ? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biologÃa, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, serÃa un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofÃa pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.
Asà que hagamos filosofÃa. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquà es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homÃnido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empÃricas. La religión vendrÃa a tapar ese hueco".
Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sÃ, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sà hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.
También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.
Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y fÃsico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas".
La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.
Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por asà decir. "Son experimentos difÃciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña.
Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sà se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.
En uno de los trabajos se pedÃa a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometÃa a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.
La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquÃmicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función especÃfica". O sea que la religión bien podrÃa ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.
Otros estudios de neuroteologÃa han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mÃstica de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podrÃamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.
Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateÃsmo.
Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? .
"El ateÃsmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sÃ", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas?.
Varios estudios indican que, en efecto, los cientÃficos son menos religiosos que la media.
Pero hay excepciones; los matemáticos y los fÃsicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso.
"El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.
Recibà un comentario muy intrigante, mas bien era una pregunta de uno de ustedes; me pregunto: QUIEN O QUE CREO A DIOS? esbocé una sonrisa ya que esa es la pregunta que desde niño me la he hecho ya que fui criado bajo la religión católica (sin mi consentimiento claro está) y siempre me decÃan que "dios" habÃa creado todo lo que vemos, y yo decÃa y quién lo creo a él.
Asà que buscando en mis archivos encontré un reportaje que salio del diario en linea el pais.com en mayo del 2008
Lo resumo para ustedes amigos lectores:
¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?
CientÃficos de Oxford investigan la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa - Y Einstein aviva el debate desde la tumba.
Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente mÃstico, sepa que la inmensa mayorÃa de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadÃsticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estarÃa clara. No es asÃ, aunque en lo que respecta a este artÃculo eso es, en realidad, lo de menos. Creyentes y no creyentes están divididos por la misma pregunta: ¿Cómo pueden ellos no creer/creer (táchese lo que no corresponda)? Este texto pretende resumir las respuestas que la ciencia da a ambas preguntas.Los fÃsicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partÃculas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partÃcula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partÃcula de Dios.
Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios.
Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sà que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.
No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientÃficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteologÃa, o neurociencia de la espiritualidad.
Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la AntropologÃa y la Mente de la Universidad de Oxford.
Meter mano cientÃficamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difÃcil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.
¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sà pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. AsÃ, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habrÃa tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Por qué esto es asÃ? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biologÃa, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, serÃa un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofÃa pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.
Asà que hagamos filosofÃa. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquà es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homÃnido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empÃricas. La religión vendrÃa a tapar ese hueco".
Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sÃ, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sà hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.
También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.
Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y fÃsico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas".
La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.
Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por asà decir. "Son experimentos difÃciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña.
Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sà se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.
En uno de los trabajos se pedÃa a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometÃa a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.
La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquÃmicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función especÃfica". O sea que la religión bien podrÃa ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.
Otros estudios de neuroteologÃa han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mÃstica de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podrÃamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.
Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateÃsmo.
Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? .
"El ateÃsmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sÃ", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas?.
Varios estudios indican que, en efecto, los cientÃficos son menos religiosos que la media.
Pero hay excepciones; los matemáticos y los fÃsicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso.
"El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.
QUIEN O QUE CREO A DIOS? I
Por guerreropirata
Recibí un comentario muy intrigante, mas bien era una pregunta de uno de ustedes; me pregunto: QUIEN O QUE CREO A DIOS? esbocé una sonrisa ya que esa es la pregunta que desde niño me la he hecho ya que fui criado bajo la religión católica (sin mi consentimiento claro está) y siempre me decían que "dios" había creado todo lo que vemos, y yo decía y quién lo creo a él.
Así que buscando en mis archivos encontré un reportaje que salio del diario en linea el pais.com en mayo del 2008
Lo resumo para ustedes amigos lectores:
Los físicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partículas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partícula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partícula de Dios.
Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios.
Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sí que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.
No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientíficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteología, o neurociencia de la espiritualidad.
Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad de Oxford.
Meter mano científicamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difícil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.
¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sí pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. Así, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habría tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Por qué esto es así? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biología, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, sería un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofía pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.
Así que hagamos filosofía. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquí es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homínido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empíricas. La religión vendría a tapar ese hueco".
Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sí, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sí hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.
También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.
Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y físico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas".
La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.
Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por así decir. "Son experimentos difíciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña.
Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sí se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.
En uno de los trabajos se pedía a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometía a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.
La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquímicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función específica". O sea que la religión bien podría ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.
Otros estudios de neuroteología han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mística de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podríamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.
Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateísmo.
Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? .
"El ateísmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sí", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas?.
Varios estudios indican que, en efecto, los científicos son menos religiosos que la media.
Pero hay excepciones; los matemáticos y los físicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso.
"El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.
Recibí un comentario muy intrigante, mas bien era una pregunta de uno de ustedes; me pregunto: QUIEN O QUE CREO A DIOS? esbocé una sonrisa ya que esa es la pregunta que desde niño me la he hecho ya que fui criado bajo la religión católica (sin mi consentimiento claro está) y siempre me decían que "dios" había creado todo lo que vemos, y yo decía y quién lo creo a él.
Así que buscando en mis archivos encontré un reportaje que salio del diario en linea el pais.com en mayo del 2008
Lo resumo para ustedes amigos lectores:
¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?
Científicos de Oxford investigan la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa - Y Einstein aviva el debate desde la tumba.
Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente místico, sepa que la inmensa mayoría de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadísticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estaría clara. No es así, aunque en lo que respecta a este artículo eso es, en realidad, lo de menos. Creyentes y no creyentes están divididos por la misma pregunta: ¿Cómo pueden ellos no creer/creer (táchese lo que no corresponda)? Este texto pretende resumir las respuestas que la ciencia da a ambas preguntas.Los físicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partículas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partícula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partícula de Dios.
Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios.
Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sí que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.
No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientíficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteología, o neurociencia de la espiritualidad.
Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad de Oxford.
Meter mano científicamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difícil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.
¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sí pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. Así, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habría tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Por qué esto es así? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biología, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, sería un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofía pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.
Así que hagamos filosofía. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquí es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homínido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empíricas. La religión vendría a tapar ese hueco".
Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sí, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sí hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.
También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.
Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y físico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas".
La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.
Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por así decir. "Son experimentos difíciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña.
Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sí se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.
En uno de los trabajos se pedía a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometía a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.
La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquímicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función específica". O sea que la religión bien podría ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.
Otros estudios de neuroteología han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mística de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podríamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.
Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateísmo.
Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? .
"El ateísmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sí", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas?.
Varios estudios indican que, en efecto, los científicos son menos religiosos que la media.
Pero hay excepciones; los matemáticos y los físicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso.
"El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.
Domingo, 4 de Diciembre de 2016
¿DONDE Y CUANDO NACIO SATANAS?
Por guerreropirata*
¿Cuál es el origen de Satanás, el enemigo declarado del Dios cristiano?
Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad: enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales... siempre han sido causadas por espíritus que podríamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categoría de encarnación del mal puro: las religiones griega y romana no conocían al Diablo, entre los 400 dioses celtas no había sitio para el Maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros, en los Indios de América del Norte, ni siquiera en el sintoísmo, budismo, taoísmo...
¿Cuál es el origen de Satanás, el enemigo declarado del Dios cristiano?
Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad: enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales... siempre han sido causadas por espíritus que podríamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categoría de encarnación del mal puro: las religiones griega y romana no conocían al Diablo, entre los 400 dioses celtas no había sitio para el Maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros, en los Indios de América del Norte, ni siquiera en el sintoísmo, budismo, taoísmo...
En los libros sagrados hebreos Satán nunca aparece como líder de un imperio del mal que ha declarado la guerra a Dios y a la humanidad: esto sólo ocurre en el cristianismo.
Quien sentó las bases de la satanología cristiana fue el autor del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis. Es Juan quien lo nombra señor del mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico.
Curiosamente, una de las más terribles sentencias de su Evangelio es la afirmación de que los judíos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús de Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre” dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos. El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judías del siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increíbles. Ahora bien, ¿de dónde vino este dualismo?.
La demonología judía bebió profusamente de la visión irania del mundo: demonios, ángeles y arcángeles nacen en Irán en 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ése es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco pero que cambió el politeísmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único: he aquí el comienzo del monoteísmo.
Para no eliminar a los viejos dioses los convierte en emanaciones de Ahura Mazda, los ángeles.
Entre ellos, los dos más poderosos: el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio ambos eran la cara y la cruz de la moneda pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda. Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C.
Quien sentó las bases de la satanología cristiana fue el autor del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis. Es Juan quien lo nombra señor del mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico.
Curiosamente, una de las más terribles sentencias de su Evangelio es la afirmación de que los judíos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús de Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre” dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos. El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judías del siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increíbles. Ahora bien, ¿de dónde vino este dualismo?.
La demonología judía bebió profusamente de la visión irania del mundo: demonios, ángeles y arcángeles nacen en Irán en 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ése es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco pero que cambió el politeísmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único: he aquí el comienzo del monoteísmo.
Para no eliminar a los viejos dioses los convierte en emanaciones de Ahura Mazda, los ángeles.
Entre ellos, los dos más poderosos: el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio ambos eran la cara y la cruz de la moneda pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda. Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C.
*Tomado de http://www.muyinteresante.es
¿DONDE Y CUANDO NACIO SATANAS?
Por guerreropirata*
¿Cuál es el origen de Satanás, el enemigo declarado del Dios cristiano?
Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad: enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales... siempre han sido causadas por espÃritus que podrÃamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categorÃa de encarnación del mal puro: las religiones griega y romana no conocÃan al Diablo, entre los 400 dioses celtas no habÃa sitio para el Maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros, en los Indios de América del Norte, ni siquiera en el sintoÃsmo, budismo, taoÃsmo...
¿Cuál es el origen de Satanás, el enemigo declarado del Dios cristiano?
Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad: enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales... siempre han sido causadas por espÃritus que podrÃamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categorÃa de encarnación del mal puro: las religiones griega y romana no conocÃan al Diablo, entre los 400 dioses celtas no habÃa sitio para el Maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros, en los Indios de América del Norte, ni siquiera en el sintoÃsmo, budismo, taoÃsmo...
En los libros sagrados hebreos Satán nunca aparece como lÃder de un imperio del mal que ha declarado la guerra a Dios y a la humanidad: esto sólo ocurre en el cristianismo.
Quien sentó las bases de la satanologÃa cristiana fue el autor del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis. Es Juan quien lo nombra señor del mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico.
Curiosamente, una de las más terribles sentencias de su Evangelio es la afirmación de que los judÃos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús de Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre†dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos. El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judÃas del siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increÃbles. Ahora bien, ¿de dónde vino este dualismo?.
La demonologÃa judÃa bebió profusamente de la visión irania del mundo: demonios, ángeles y arcángeles nacen en Irán en 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ése es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco pero que cambió el politeÃsmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único: he aquà el comienzo del monoteÃsmo.
Para no eliminar a los viejos dioses los convierte en emanaciones de Ahura Mazda, los ángeles.
Entre ellos, los dos más poderosos: el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio ambos eran la cara y la cruz de la moneda pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda. Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C.
Quien sentó las bases de la satanologÃa cristiana fue el autor del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis. Es Juan quien lo nombra señor del mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico.
Curiosamente, una de las más terribles sentencias de su Evangelio es la afirmación de que los judÃos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús de Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre†dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos. El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judÃas del siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increÃbles. Ahora bien, ¿de dónde vino este dualismo?.
La demonologÃa judÃa bebió profusamente de la visión irania del mundo: demonios, ángeles y arcángeles nacen en Irán en 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ése es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco pero que cambió el politeÃsmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único: he aquà el comienzo del monoteÃsmo.
Para no eliminar a los viejos dioses los convierte en emanaciones de Ahura Mazda, los ángeles.
Entre ellos, los dos más poderosos: el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio ambos eran la cara y la cruz de la moneda pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda. Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C.
*Tomado de http://www.muyinteresante.es
Viernes, 19 de Febrero de 2016
LA RAIZ DE TODO MAL??: EL VIRUS DE LA FÉ..
Por guerreropirata
Segunda parte del documental de Richard Dawkins: La Raíz de Todo Mal; en donde se hace un análisis de como la religión y la fé ciega es el principio de todos los males.
Les comparto el video en un solo link... Disfrútenlo...y comenten...
Segunda parte del documental de Richard Dawkins: La Raíz de Todo Mal; en donde se hace un análisis de como la religión y la fé ciega es el principio de todos los males.
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LA RAIZ DE TODO MAL??: EL VIRUS DE LA FÉ..
Por guerreropirata
Segunda parte del documental de Richard Dawkins: La RaÃz de Todo Mal; en donde se hace un análisis de como la religión y la fé ciega es el principio de todos los males.
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Segunda parte del documental de Richard Dawkins: La RaÃz de Todo Mal; en donde se hace un análisis de como la religión y la fé ciega es el principio de todos los males.
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LA RAIZ DE TODO MAL??: LA ILUSIÓN DE DIOS..
Por guerreropirata
Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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LA RAIZ DE TODO MAL??: LA ILUSIÓN DE DIOS..
Por guerreropirata
Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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LA RAIZ DE TODO MAL??: LA ILUSIÓN DE DIOS..
Por guerreropirata
Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.
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PASTOR QUE ASEGURABA LEVITAR(!!)..AL DESCUBIERTO…
Por guerreropirata
Descubren el engaño del pastor africano que aseguraba podía levitar(!!)...
Les comparto el video.
Descubren el engaño del pastor africano que aseguraba podía levitar(!!)...
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PASTOR QUE ASEGURABA LEVITAR(!!)..AL DESCUBIERTO…
Por guerreropirata
Descubren el engaño del pastor africano que aseguraba podÃa levitar(!!)...
Les comparto el video.
Descubren el engaño del pastor africano que aseguraba podÃa levitar(!!)...
Les comparto el video.
Viernes, 5 de Febrero de 2016
LA VERDADERA HISTORIA DEL CARNAVAL
Por guerreropirata
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquÃsimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta dÃas (de ahà el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres dÃas previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimologÃa proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latÃn ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Según algunos historiadores, los orÃgenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traÃdo a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los paÃses que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres dÃas, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres dÃas anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el dÃa en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latÃn medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se referÃa a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta dÃas que dura la cuaresma.
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquÃsimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta dÃas (de ahà el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres dÃas previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimologÃa proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latÃn ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Representación del paganismo
Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardÃan las hogueras y se sacrificaban animales para atraer la fortuna. Era un perÃodo de permisividad, de crÃtica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa. Esta festividad pagana probablemente hunde sus raÃces en las antiguas Saturnales romanas y en las celebraciones orgiásticas en honor a Baco, tan relacionadas a su vez con la finalización de la siembra de invierno, la entrada del equinoccio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo.Según algunos historiadores, los orÃgenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traÃdo a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los paÃses que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres dÃas, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres dÃas anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el dÃa en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latÃn medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se referÃa a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta dÃas que dura la cuaresma.
LA VERDADERA HISTORIA DEL CARNAVAL
Por guerreropirata
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquÃsimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta dÃas (de ahà el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres dÃas previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimologÃa proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latÃn ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Según algunos historiadores, los orÃgenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traÃdo a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los paÃses que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres dÃas, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres dÃas anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el dÃa en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latÃn medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se referÃa a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta dÃas que dura la cuaresma.
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquÃsimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta dÃas (de ahà el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres dÃas previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimologÃa proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latÃn ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Representación del paganismo
Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardÃan las hogueras y se sacrificaban animales para atraer la fortuna. Era un perÃodo de permisividad, de crÃtica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa. Esta festividad pagana probablemente hunde sus raÃces en las antiguas Saturnales romanas y en las celebraciones orgiásticas en honor a Baco, tan relacionadas a su vez con la finalización de la siembra de invierno, la entrada del equinoccio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo.Según algunos historiadores, los orÃgenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traÃdo a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los paÃses que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres dÃas, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres dÃas anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el dÃa en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latÃn medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se referÃa a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta dÃas que dura la cuaresma.
LA VERDADERA HISTORIA DEL CARNAVAL
Por guerreropirata
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquísimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta días (de ahí el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres días previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimología proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquísimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta días (de ahí el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).
Y es que los tres días previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimología proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).
Representación del paganismo
Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardían las hogueras y se sacrificaban animales para atraer la fortuna. Era un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa. Esta festividad pagana probablemente hunde sus raíces en las antiguas Saturnales romanas y en las celebraciones orgiásticas en honor a Baco, tan relacionadas a su vez con la finalización de la siembra de invierno, la entrada del equinoccio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo.Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval, se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.












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