Archivos en la categoría Conspiraciones

Miercoles, 4 de Marzo de 2026

«La conspiración alienígena», el vídeo de mi charla en ‘100 enigmas y más’

Aquí tienen el vídeo de mi charla «La conspiración alienígena», que di en el Club Deportivo Bilbao el 21 de febrero de 2026 dentro de la jornada 100 enigmas y más, una celebración del centenar de charlas del ciclo Enigmas y más organizadas por el Círculo Escéptico en la capital vizcaína.

Nota publicada en Magonia el 4 de marzo de 2026.

Martes, 3 de Marzo de 2026

«La conspiración alienígena», con Luis Alfonso Gámez

Vídeo de la charla «La conspiración alienígena», que el periodista Luis Alfonso Gámez, autor del libro El anciano que murió haciendo el amor con un fantasma y de la web Magonia, dio en el Club Deportivo Bilbao el 21 de febrero de 2026 dentro de la jornada 100 enigmas y ...
Jueves, 26 de Febrero de 2026

Los ‘Enigmas’ del Círculo Escéptico llegan al centro de Madrid en marzo

La Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas, ubicada en el Madrid de los Austrias, acogerá entre marzo y junio las primeras cuatro charlas del nuevo ciclo Enigmas en la vieja biblioteca. Las conferencias correrán a cargo de los periodistas Luis Alfonso Gámez y Juanjo de la Iglesia, la psicóloga Helena Matute y la historiadora ...
Viernes, 20 de Febrero de 2026

Los presidentes de Estados Unidos y los extraterrestres

Ronald y Nacy Reagan hablan con Steven Spielberg en la Casa Blanca después de la proyección de 'ET', el 27 junio de 1982. Foto. Biblioteca Reagan.
Ronald y Nacy Reagan hablan con Steven Spielberg en la Casa Blanca después de la proyección de ‘ET’, el 27 junio de 1982. Foto. Biblioteca Reagan.

«Quiero agradecerle que haya traído ET a la Casa Blanca. Hemos disfrutado con su película. Hay gente en esta sala que sabe que todo lo que ha visto en esa pantalla es absolutamente cierto», le dijo Ronald Reagan a Steven Spielberg el 27 de junio de 1982 después de la proyección privada del largometraje en la residencia presidencial. ¿Admitió que las historias sobre cuerpos de alienígenas recuperados de platillos volantes estrellados tiene una base real? Reagan hizo ese comentario, confirmó Spielberg en 2012. «¡Y lo dijo sin sonreír! –añadió–. Sin embargo, lo dijo y todo el mundo se echó a reír. La sala entera se echó a reír porque lo hizo como una broma, aunque no sonreía mientras lo decía». 

Cuando el inquilino de la Casa Blanca habla de extraterrestres, los periodistas enloquecemos. Lo comprobamos el domingo con las declaraciones de Barack Obama en el pódcast No Lie with Brian Tyler Cohen. El diálogo que desató una cascada internacional de titulares fue el siguiente:

Brian Tyler Cohen: Quiero hacer una ronda rápida de preguntas, porque no es normal que tenga acceso al presidente de los Estados Unidos. Así que aquí van un par de preguntas. ¿Existen los extraterrestres?

Barack Obama: Son reales, pero yo no los he visto, y no están recluidos en…  ¿cómo se llama?

B. T. C.: ¿El Área 51?

B. O.: El Área 51. No hay ninguna instalación subterránea, a menos que exista una enorme conspiración y se lo hayan ocultado al presidente de los Estados Unidos.

B. T. C.: ¿Cuál fue la primera pregunta que quiso que le respondieran cuando se convirtió en presidente?

B. O.: ¿Dónde están los extraterrestres?

Los medios enloquecieron. Algunos periodistas seguro que no habían escuchado las declaraciones del expresidente y se dejaron llevar por los teletipos, las redes sociales y el ansia del clics. Y muchos medios contaron al mundo que Obama sabe que existen extraterrestres, como dando a entender que tiene pruebas de ello. Yo tampoco había escuchado al exmandatario cuando, en un chat de periodistas, un compañero me preguntó qué pensaba de lo que había dicho Obama. Yo no sabía qué había dicho porque había estado desconectado tres horas viendo una película. Visité varias webs estadounidenses y en cinco minutos me hice una idea de qué podía haber pasado. Respondí en el chat:

Me gustaría escuchar el fragmento de la entrevista. Por lo leído, me atrevo a decir que lo que Obama sostiene es que a su juicio la vida extraterrestre existe más allá de toda duda -algo que comparto, que el universo es muy grande y aquí estamos nosotros- y ya está. Luego, como tiene que ser porque siempre ha bromeado con el asunto, añade lo del Área 51, que ya lo dijo él en su día y también lo dijo Clinton, el primer presidente de Estados Unidos que anunció al mundo el hallazgo de vida extraterrestre, aunque al final el hallazgo no fue tal.

Pero, lo dicho, tengo que escuchar el audio. Hasta entonces, me parece otro ejemplo de clickbait.

Horas después y ante el revuelo montado, el expresidente aclaró que, cuando había dicho que los extraterrestres «son reales», quería decir que el universo es tan grande que es lógico pensar que no estamos solos. Y el suflé se desinfló, hasta la próxima vez que Obama hable de alienígenas y el Área 51, la base secreta de Nevada nunca citada por su nombre por un presidente de Estados Unidos hasta que él lo hizo el 8 de diciembre de 2013 durante la entrega en la Casa Blanca de los premios del Centro Kennedy para las Artes Escénicas, la más alta distinción estadounidense a un artista vivo.

Dijo ante el guitarrista Carlos Santana, la actriz Shirley MacLaine, el cantante  Billy Joel, el pianista Herbie Hancock y la soprano Martina Arroyo:

Cuando uno se convierte en presidente, una de las preguntas que le hace la gente es: ¿qué está pasando realmente en el Área 51? (Risas). Cuando quise saberlo, llamé a Shirley MacLaine. (Risas). Creo que me he convertido en el primer presidente que ha mencionado en público el Área 51. ¿Qué te parece eso, Shirley? (Risas y aplausos).

El guiño a Shirley MacLaine se debe a que es un creyente confesa en todas las chifladuras de la Nueva Era: la reencarnación, los extraterrestres, el poder de los cristales, el espiritismo, los viajes astrales…

Obama se convirtió en 2013 en el primer presidente estadounidense que citó en un acto público el Área 51, aunque no fue el primero que habló en público sobre las instalaciones secretas de Nevada. Sin citar el complejo por su nombre, Bill Clinton admitió en 2005  en la revista FinanceAsia que la base existía y que había gente de su equipo que creía que allí se ocultaban restos de naves extraterrestres. Dijo:

Existía también otro sitio en Nevada donde la gente creía que habíamos enterrados un ovni y quizás un alienígena profundamente bajo tierra porque no queríamos permitir que nadie fuera allí. Ahora puedo decirlo porque el secreto se ha levantado y es de dominio público. Había mucha gente en mi propia Administración que estaba convencida de que Roswell era un fraude, pero que lo de ese lugar de Nevada iba en serio, que había allí un artefacto alienígena. Así que mandé a alguien a que lo averiguara. Y se trataba realmente de una instalación de defensa en la que se hacían cosas aburridas que no queríamos que nadie más viera.

Cinco años antes, Washington se había visto obligado a admitir, en abril de 2000, la existencia de la base después de que una compañía publicó en internet fotos de satélite del complejo. «Tenemos ahí un centro de operaciones; pero el trabajo es materia clasificada», dijo entonces Gloria Gales, portavoz de la Fuerza Aérea.

El ovni de Jimmy Carter

El supuesto accidente de una nave extraterrestre en Roswell (Nuevo México) en 1947 no saltó a la fama hasta la publicación en 1980 del libro The Roswell incident, de William Moore y Charles Berlitz, el autor que había rentabilizado como nadie el también falso misterio del triángulo de las Bermudas. El inquilino de la Casa Blanca era entonces Jimmy Carter, que aseguraba haber visto un ovni en 1969. En 1973, escribió de su puño y letra un informe del avistamiento para la Oficina Internacional OVNI (IUB), una organización ufológica con sede en la ciudad de Oklahoma que sigue activa.

Carter contó en el informe que una tarde de octubre de 1969 vio, junto con otras diez personas del Club de los Leones de Leary (Georgia), un objeto, «azulado al principio, después rojizo», que parecía moverse hacia nosotros desde una cierta distancia, para después detenerse, retirarse un poco, volver y, finalmente, desaparecer». El objeto era «más o menos del mismo tamaño que la Luna, tal vez un poco más pequeño» (Sheaffer 1986, 18). Al investigar el avistamiento en los años 70, el escéptico Robert Sheaffer descubrió que Carter se había confundido de fecha, que la observación había tenido lugar a las 19.15 horas del 6 de enero –no en octubre– y que el objeto podía ser Venus, la reina de los ovnis. El ufólogo Allan Hendry, autor del imprescindible The UFO handbook (1979), coincidió en el dictamen.

Pero en 2016 el pódcast The Skeptics’ Guide to the Universe se hizo eco de una carta enviada a la familia del expresidente por Carl G. Jere Justus, físico y exprofesor del Insituto de Tecnología de Georgia (1965-1993). Justus había trabajado para la NASA en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales como especialista en investigación atmosférica entre 1993 y 2011, y en los años 60 y 70 había participado en un proyecto de la Fuerza Aérea que estudiaba la atmósfera superior mediante nubes químicas brillantes producidas por cohetes lanzados desde la base de Eglin (Florida).

Nubes artificiales para la investigación atmosférica creadas por cohetes de la NASA. Foto: NASA.
Nubes artificiales para la investigación atmosférica creadas por cohetes de la NASA. Foto: NASA.

«En 2016, al leer el informe sobre ovnis de Carter en el libro de Rhodes [se refiere Georgia myths & legends, de Don Rhodes],  me di cuenta de que la descripción de Carter encajaba muy bien con las características de una nube de bario liberada por un cohete a gran altitud», recordaba hace unos años (Justus 2020, 5). El físico descubrió que el ovni de Carter pudo ser producido por las nubes de bario creadas por un cohete de la NASA para estudiar la atmósfera superior lanzado a las 18.41 horas del 6 de enero de 1969 desde la base de Eglin. El cohete creó una nube de bario a las 18.44 horas a 202 kilómetros de altura, otra a las 18.45 horas a 208 kilómetros y una última a las 18.46 horas a 166 kilómetros, minutos antes del avistamiento. Justus mandó una carta con sus conclusiones a la Biblioteca Carter, que la reenvío a la familia del expresidente, y un nieto de este, Josh Carter, la mandó al pódcast The Skeptics’ Guide to the Universe (Justus 2020, 2).

«Puedes decirle que eso podría ser cierto», dijo Jimmy Carter a Steven Hochman, director de Investigación del Centro Carter, al conocer las conclusiones de la investigación de Justus (Oberg 2020, 106). El expresidente nunca había creído que su ovni una nave extraterrestre. Simplemente, no sabía lo que era y le intrigaba. Tampoco creyó nunca que fuera Venus; pero que fuera una nube de bario le pareció posible. Por su parte, Sheaffer admitió a finales de la pasada década, en una comunicación privada con Justus, que la descripción del ovni de Carter «encaja mejor con la nube de bario que con Venus» (Justus 2020, 5).

Cincuenta años después, el ovni del presidente Carter tuvo su explicación.

Notas

Justus, Carl G. Jere [2020]: «What Was That “UFO” Jimmy Carter Saw?». Febrero. 30 páginas.

Oberg, James E. [2020]: «Barium clouds, UFO sightings, and Jimmy Carter». 29 de agosto. 109 páginas.

Sheaffer, Robert [1981]: Veredicto OVNI. Examen de la evidencia [The UFO verdict. Examining the evidence]. Prologado por James E. Oberg. Traducción de Alberto Coscarelli. Tikal (Colección «Eleusis»). Gerona 1994. 343 páginas.

Nota publicada en Magonia el 20 de febrero de 2026.

Jueves, 19 de Febrero de 2026

La gran revelación no son más que palabras

Vista parcial del cartel promocional del documental 'The age of disclosure'.
Vista parcial del cartel promocional del documental ‘The age of disclosure’.

«Esta es la campaña de desinformación más exitosa en la historia del Gobierno de Estados Unidos», dice Luis Elizondo en el documental The age of disclosure (La era de la revelación, en español), estrenado el 21 de noviembre en Amazon Prime Video. El exagente de inteligencia se refiere al encubrimiento del origen extraterrestre de los platillos volantes. Una conspiración que pretende sacar a la luz ese documental con testimonios de treinta y cuatro «altos cargos» de Washington que van desde el actual secretario de Estado, Marco Rubio, hasta el físico Harold Puthoff. 

Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 19 de febrero de 2025.

Sigue en «La gran revelación no son más que palabras».

Lunes, 2 de Febrero de 2026

Extraterrestres, brujas, médiums y divulgación científica

Fotograma de la serie ‘Cielo negro’ (1996-1997), alternativa de la NBC a ‘Expediente X’.
Fotograma de la serie ‘Cielo negro’ (1996-1997), alternativa de la NBC a ‘Expediente X’.

¿Cuántos estáis convencidos de que el hombre pisó la Luna en 1969? Cada año hago esta pregunta a un grupo de graduados universitarios. ¿Convencidos?, ¿en 1969?, me suelen preguntar. Tras aclararles que quiero saber cuántos están convencidos de que Neil Armstrong y Buzz Aldrin se pasearon por el mar de la Tranquilidad el 21 de julio de 1969, entre un tercio y la mitad no levanta la mano. En alguna ocasión, los partidarios de la conspiración lunar son mayoría.

Mi experiencia, sin ningún valor científico y que repito desde hace veinticinco años, no cuadra con los resultados del Estudio de la Fundación BBVA sobre creencias y prácticas alternativas de 2025 (1) ni con los del Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España hecho público hace unos días (2). Según el primero, un 17 % de los españoles mayores de 18 años niega la realidad de los alunizajes. Según el segundo, lo hace el 22 %. Que uno de cada cinco ciudadanos niegue los alunizajes me parece preocupante, aunque sospecho que pueden ser más. Me explico.

Sospecho que el elevado negacionismo lunar entre mis graduados se debe a que les pido que estén convencidos y sitúo la hazaña en 1969, mientras que en el estudio sociológico de la Fundación BBVA preguntan si los humanos hemos llegado a la Luna. Así, sin ninguna fecha. Sé, por experiencia, que hay quienes niegan los alunizajes entre 1969 y 1972, pero no que haya habido misiones similares exitosas después, aunque no precisen cuándo ni sean capaces de presentar una prueba de lo que dicen. Mi sondeo informal entre graduados carece de valor científico. Sin embargo, creo que estaría bien que futuras encuestas de cultura científica plantearan la pregunta sobre la llegada del hombre a la Luna en términos parecidos a los que yo uso en clase.

Según el último estudio de la Fundación BBVA, uno de cada tres españoles (28 %) cree que nos han visitado extraterrestres. El sondeo de 2025 revelaba, además, que también uno de cada tres (30 %) cree que las estrellas y los planetas influyen en nuestra vida; uno de cada cuatro (24 %), que es posible comunicarse con los muertos; uno de cada cinco (18 %), en la magia; y uno de cada siete (14 %), en las brujas. Según ese mismo trabajo, casi la mitad de los españoles (48 %) cree en la existencia de un dios; uno de cada tres, en que un dios creó el universo (33 %), en la vida después de la muerte (35 %) y en el paraíso (30 %); y uno de cada cinco, en el demonio (21 %) y el infierno (19 %). No sabemos –no se han publicado datos al respecto– cómo se solapan entre sí las creencias pseudocientíficas ni cómo lo hacen con las religiosas.

La nota de prensa de la Fundación BBVA sobre el sondeo de 2025 destacaba que «la gran mayoría de los ciudadanos» rechaza la astrología, y que la creencia en la magia y las brujas tiene «una aceptación muy baja». Es cierto, pero que uno de cada tres españoles crea en la astrología y uno de cada siete, en las brujas es como para preocuparse. La nota de prensa de este año indica que «la creencia en teorías conspirativas contrarias a la evidencia científica es globalmente minoritaria, aunque se registran porcentajes significativos a propósito de algunas cuestiones específicas». Los autores ven la botella bastante llena; yo no puedo.

El ilusionista francés Henry Robin, con un espectro. Foto de Eugène Thiébault (1863).
El ilusionista francés Henry Robin, con un espectro. Foto de Eugène Thiébault (1863).

Si damos por buenos los datos de la Fundación BBVA -no hay razones para lo contrario-, más de 12 millones de adultos españoles creen en la influencia de los astros y en las visitas extraterrestres; casi 10 millones, en el espiritismo; más de 9 millones niegan los alunizajes; y más de 7 millones creen en la magia. Este año no se ha preguntado por ello, pero, según la encuesta de 2025, el 21 % de los españoles usa productos homeopáticos, y el 19 % confía poco o nada en las vacunas. Me pregunto cómo casan estos datos con que el 93 % los encuestados otorgue «mucha o bastante importancia a la comprobación experimental», y el 72 % comprenda «los mecanismos institucionales de aceptación del conocimiento científico como conocimiento público validado a través de su publicación en revistas científicas». ¿Que consideran comprobación experimental los creyentes en la astrología, las visitas extraterrestres, el espiritismo, la magia, las brujas y la homeopatía? ¿En qué revistas científicas han visto validadas esas ideas? ¿Se guían por criterios similares a la hora de votar? 

En las elecciones generales de julio de 2023, el PP obtuvo 8.160.837 votos y el PSOE, 7.821.718. Así que respaldaron a cada partido menos votantes que los españoles que niegan los alunizajes y menos también que los que creen en la astrología, en que nos visitan extraterrestres y en el espiritismo. Hay una España sobrenatural, convencida de la realidad de cosas increíbles, y pocas veces se habla en los medios de comunicación de ello con la seriedad que el asunto merece. Es más, lo habitual es que, a la menor oportunidad, algunos grandes medios alimenten creencias disparatadas en pos de la audiencia. 

¿Qué futuro nos espera si los ciudadanos se tragan cualquier cosa? Me temo que el del Brexit y el del trumpismo. El de la vuelta del sarampión –y quién sabe si la polio– y el del negacionismo del cambio climático, en nuestro país con un fuerte componente político, según el Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España. Porque, lo mismo que hay una izquierda que, frente a los antibióticos y la quimioterapia, prefiere la lejía y el reiki, hay una derecha para la cual el cambio climático es un invento de los científicos. En España, con una media de negacionistas del calentamiento global del 15 %, «el 29 % de las personas que se ubican ideológicamente en la derecha da por verdadera la tesis de que el cambio climático no existe, mientras que solo el 6 % de quienes se sitúan en la izquierda lo hace». Hay una derecha, que ya gobierna en muchas comunidades autónomas y ciudades, que se opone al descenso del uso de combustibles fósiles, a recuperar las calles para los peatones y a que el aire sea respirable y no masticable.

Estos estudios son siempre interesantes y pintan un paisaje social que no debemos ignorar, aunque no descubran nada sustancialmente nuevo. No creemos hoy en más cosas raras que ayer, aunque haya algunas que antes no existían, como el negacionismo climático, y otras que se ignoraban por su escasa implantación, como el terraplanismo. A finales de la década de 1980, uno de cada tres españoles creía en la astrología. A mediados de la década de 1990, un tercio de la población creía en los espíritus, y la mitad de los jóvenes, en que los ovnis eran naves extraterrestres. En 2005, uno de cada cinco jóvenes confiaba en poder comunicarse con los muertos y en el horóscopo, y, para uno de cada cuatro, los ovnis eran ingenios alienígenas. En los países de nuestro entorno, pasaba y pasa lo mismo.

Eduard Punset con Uri Geller, en 'Redes' en 1998.
Eduard Punset con Uri Geller, en ‘Redes’ en 1998.

Tampoco hay que considerar a quienes profesan esas creencias unos ignorantes, gente sin formación que se traga cualquier bobada. Nadie es inmune a creer cosas infundadas, incluidos los genios de la ciencia; incluido usted, incluido yo. A ninguno nos han enseñado a pensar críticamente ni a ser conscientes de nuestros sesgos. Kary Mullis, nobel de química por el invento de la PCR,  negaba el cambio climático y que el VIH cause el sida, y aseguraba que una noche se había encontrado con un mapache extraterrestre brillante y parlanchín en un bosque californiano. El naturalista Alfred Russel Wallace, codescubridor de la teoría de la evolución, era espiritista y antivacunas. Arthur Conan Doyle creía en el espiritismo y las hadasSteve Jobs y Peter Sellers murieron prematuramente por ponerse en manos de terapeutas alternativos. Y el economista Eduard Punset estaba convencido de que Uri Geller tenía poderes paranormales, creía en la acupuntura y dio bola en Redes -su programa de divulgación científica en TVE- a Deepak ChopraRupert SheldrakeMasaru Emoto y el propio Geller.

¿Vamos a hacer algo contra la pseudociencia y la superstición a escala nacional? ¿Se puede hacer algo? ¿Merece la pena?

No creo que con más divulgación científica vayamos a conseguir nada que no hayamos conseguido ya. Nunca ha habido en España tanta divulgación tan buena como ahora, y eso no ha supuesto en los últimos años un retroceso del anticonocimiento. La divulgación científica es una cosa y fomentar el espíritu crítico, otra. Un movimiento escéptico fuerte, bien organizado y con medios, podría plantar cara a la pseudociencia, el pensamiento mágico y la superstición, explicando a nuestros conciudadanos la realidad, las tergiversaciones, las mentiras y los intereses comerciales que les sirven de combustible, como hicimos en el caso de la homeopatía. No creo que sea fácil ni que pueda conseguirse sin un fuerte apoyo institucional en el que confío casi tan poco como en el horóscopo. (Ahí está el plan gubernamental contra las pseudoterapias, cuyo único fruto en ocho años han sido unos anuncios en televisión). Pero quiero creer –como Fox Mulder– que la exposición a la crítica racional puede, entre los creyentes no fanáticos, afectar al virus del anticonocimiento lo mismo que la luz solar a Drácula.

Volviendo al ejemplo de mis graduados universitarios, su respuesta a la pregunta sobre los alunizajes me lleva a darles una larga charla sobre la conspiración lunar. Es larga porque hay muchas cosas que contar y, además, el guion ha crecido año a año. Al final, vuelvo a hacerles la pregunta de marras: ¿cuántos estáis convencidos de que el hombre pisó la Luna en 1969? Se levantan más manos que la primera vez, y siento cada una de las nuevas como una pequeña victoria. No sé si algo así es el camino, pero por ahora es mi camino.

[1] Fundación BBVA [2025]: «Frente al ruido de la posverdad, el relativismo y negacionismo científico de algunas élites políticas y culturales, en la gran mayoría de la sociedad española está vigente una apreciación cultural y práctica de la ciencia y la racionalidad». 4 de febrero.

[2] Fundación BBVA [2026]: «La mayoría de los ciudadanos españoles tiene un nivel alto de interés por la ciencia y un nivel medio de conocimiento científico». 27 de enero.

Artículo publicado en Magonia el 2 de febrero de 2026.

Viernes, 8 de Mayo de 2009

¿Cuántas personas conoces?


Con esto de la influenza A/H1N1, al margen de las opiniones más o menos razonables en referencia a la forma en la que ha actuado el gobierno mexicano, han surgido muchas teorías de la conspiración. Las hay desde los que dicen que se trata de un virus creado por gobiernos en contra de la población, hasta los que dicen que es un simple simulacro, pasando los que dicen que se trata de un plan para reactivar la economía del mundo.

Me voy a centrar aquí en una pregunta que (en diferentes variantes) he encontrado en forma recurrente (por ejemplo, aquí y aquí) como respaldo a la idea de que el problema no es grave (o que de plano no existe) es la pregunta de ¿A cuantos muertos conoces?

La pregunta es válida en el contexto adecuado. Por desgracia, siempre que me he encontrado con ella ha sido como un simple recurso retórico. Hace unos años se puso de moda la postura de los negacionistas del VIH como causa del SIDA. En esa ocasión, con un compañero de trabajo platicábamos acerca de eso y él me comentó que lo que le parecía muy extraño es no conocer a nadie que tuviera SIDA.

El caso que me parece más interesante es el del autor del blog Guffo Caballero, quien publicó un post en el que empieza haciendo referencia a la teoría de los seis grados de separación, para a continuación preguntar si alguno de los lectores de ese post conocía directa o indirectamente a alguien que hubiera muerto a causa de la influenza.

Antes de continuar, debo aclarar que Guffo no propone ni respalda ninguna teoría de la conspiración y que considero que la pregunta es válida y adecuada en el contexto de la epidemia. Voy incluso más allá y considero válido tener y manifestar dudas sobre la realidad de la gravedad de la epidemia, aunque no así asegurar que el virus no existe, que no es peligroso o que nos están fumigando desde el aire para simular la pandemia. Estoy usando el post de Guffo solo para ilustrar que la pregunta “¿Conoces a alguien…?” no tiene sentido a menos que se tome en el contexto de probabilidades para cada caso. En ese sentido, la pregunta tendría que ser algo así como “Si ha habido 50 decesos en la ciudad en donde vivo ¿Qué probabilidad hay de que yo no conozca a ninguno de ellos, ni directa ni indirectamente?”. Creo que esta pregunta sí se puede contestar y aunque la intuición nos dice que se trata de una probabilidad muy baja, creo que es mejor evaluarla para saber de que estamos hablando.

La herramienta que aplica para responder este tipo de preguntas es la distribución de Poisson, la cual está elaborada para analizar las probabilidades de ocurrencia de eventos en periodos de tiempo, pero como las matemáticas no distinguen entre tiempo, espacio o conjuntos, igual podemos aplicar esta distribución a la probabilidad de ocurrencia de eventos (casos de enfermedades o decesos) en una determinada población (Ver Nota 1)

La fórmula para el cálculo de probabilidades según la distribución de Poisson es:






En la cual, los símbolos tienen el siguiente significado

k es el número de ocurrencias de un evento.
La letra griega lambda es el número esperado de ocurrencias para el mismo evento.
e es la base de los logaritmos naturales (2.71828182845905…)
La f calculada es la probabilidad de que en un determinado periodo, el evento cuyo número esperado es lambda sea k.

Ahora pongámosle números:

Digamos que una persona (llamémosle María) vive en la ciudad de México, la cual tiene una población de unos 8.8 millones de personas, según el INEGI, y 673 casos de influenza, según la Secretaría de Salud ¿Cuántas personas conoce María? De acuerdo con el artículo de wikipedia sobre los 6 grados de separación, cada persona tiene contacto con otras 100 en forma aproximada. No soy el campeón de la popularidad pero creo que deben ser más. en la empresa en que trabajo hay unas 70 personas y los conozco a todos, además de que tengo unos 15 amigos, los cuales tienen pareja e hijos, con lo cual debe haber otras 70 personas, y eso sin contar a mis familiares hasta primos segundos y sus parejas e hijos, que tal vez sean otros 50, más personas de otras empresas con las que tengo contacto esporádico, algunos vecinos, de los que sólo contaría aquellos con los que he platicado en más de dos ocasiones al año. Redondeando creo que considerar a mis conocidos como unos 200 sin estar muy lejos de la realidad.

Ahora puedo contestar la pregunta ¿Si hay 673 casos de influenza A/H1N1 en la ciudad de México ¿Qué probabilidad hay de que María no conozca a ninguno de ellos, ni directa ni indirectamente?”

Los números serían:

k = 0,

Porque María no conocería a ninguno

lambda = 200 X (673 / 8 800 000) = 0.0153

La cantidad esperada de casos para una muestra de 200 si se conserva la misma proporción que la de la población.

Con esos números, la probabilidad obtenida sería de f = 98.48%, la cual lo suficientemente alta como para explicar que María no conozca a ninguno sin que parezca algo insólito.

Si considero que buena parte de la población del Estado de México interactúa con los habitantes del Distrito federal, la cantidad de casos aumenta a 780, pero la población se incrementa a unos 20 millones de habitantes, con lo que la probabilidad de no conocer a ningún enfermo aumenta a 99.22%, que para el caso es lo mismo.

Ahora bien, la pregunta de Guffo se refiere a personas fallecidas y no a enfermos, con lo que la probabilidad de no conocer a nadie andaría en el rango del 99.95%.

Lo extraño es que en un post posterior, Guffo menciona que sí tuvo respuestas afirmativas a su pregunta. Específicamente 17 personas afirmaron conocer a alguno de los fallecidos. Dados los números arriba mencionados, no es razonable pensar que eso sea cierto. Una de dos: o los que comentaron en el post mienten en su mayoría, o las cifras de la Secretaría de Salud son falsas (hacia abajo) o una combinación de ambas. Yo me inclino por la primera opción, ya que en los blogs se puede comentar en forma anónima (incluso si te das de alta y pones un nick). En ese sentido, la reacción de Guffo es correcta: no es lógico que haciendo la pregunta en un post de su blog, en el que obtiene 86 comentarios, reciba respuesta positiva sobre 17 casos. Pero también cabe la pregunta ¿Qué esperaba Guffo en primer lugar? ¿Qué hubiera tan pocos casos como para respaldar su argumento de que la realidad está manipulada y exagerada? Después de todo, lo esperado a partir de los datos del gobierno era que todos respondieran que no conocían a nadie que hubiera fallecido a causa de la influenza A H1N1. A partir de ahí se puede concluir que los números del gobierno (y de la Organización Mundial de la Salud) son razonables y que lo que puede estar siendo exagerado es el riesgo potencial, pero ese no se puede medir con la pregunta de Guffo.

Ahora vamos a lo del SIDA. Según el reporte 2008 de la OMS, en México habría al cierre de 2007, unos 200,000 casos de personas con el virus de la inmunodeficiencia humana. Aplicando la misma fórmula para una población total de 106 millones de habitantes, la probabilidad de que ninguno de mis 200 conocidos tenga el VIH es de un 68.57%, lo que me deja con una probabilidad de 31.43% de conocer a alguien con VIH. No debería ser extraño conocer a alguien que tuviera VIH, aunque es poco probable que me tenga la suficiente confianza como para decírmelo. Sin embargo, no todos estos 200,000 casos de VIH desarrollan SIDA. Según el mismo reporte, el acumulado de casos reportados de SIDA en México es de 110,000, con lo que la probabilidad de conocer a alguien con esa enfermedad se reduce a 18.74%, lo suficientemente alta como para que entre mi grupo de conocidos tenga que haber alguien que conozca a un enfermo de SIDA en forma directa (y en realidad sí, lo hay). En vista de eso, no parece exagerado tomar las precauciones recomendadas para prevenir el contagio del VIH.

La pregunta “¿Cuántos casos conoces…?” es válida como origen de un planteamiento a partir del cual se exploren los resultados obtenidos contra los esperados. No es válida si se usa como un recurso retórico por sí misma, como si estoy en una reunión con algunos amigos y, para pretender demostrar que el SIDA es una leyenda, decimos “¿Conoce alguno de ustedes a algún enfermo de SIDA?”, para saltar de la respuesta negativa de todos a la conclusión de que existe una conspiración de los illuminati para mantenernos aterrorizados.

* * *

Nota 1: En realidad yo no estaba tan seguro de poder aplicar la distribución de Poisson en este caso, por lo que hice una comparación utilizando combinaciones, observando que conforme aumenta el tamaño de la población considerada, la probabilidad calculada se aproxima a la obtenida con la fórmula de Poisson. Por desgracia, los sistemas de hoja de cálculo de que dispongo no permiten hacer cálculos para poblaciones grandes, y no soy tan masoquista como para intentar hacer los cálculos a mano. Si alguien quiere el archivo de Excel en el que hice la comparación, con gusto se lo enviaré por correo electrónico.

Nota 2: Este post no pretende tratar en forma exhaustiva el tema de la influenza A/H1N1. Pero entre los blogueros amigos recomiendo el post de Pereque titulado “Influenza Porcina”, y la serie de Lord Eggs (el primo de Jack Maybrick) referente a la Influenza A H1N1.

Nota 3: Los que todavía no conocen de qué va eso de las peleas de brutos, pueden hacerse alumnos de mi hijo mayor en http://tecolido.elbruto.es/


Referencias:

Estadísticas de la Secretaría de Salud referentes a la influenza A H1N1 en México:
http://portal.salud.gob.mx/contenidos/noticias/influenza/estadisticas.html

Datos del INEGI sobre población en México:
http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/proyectos/conteos/conteo2005/bd/consulta2005/pt.asp?s=est&c=10401

Reporte de la Organización Mundial de la Salud sobre el VIH y el SIDA en México.
http://apps.who.int/globalatlas/predefinedReports/EFS2008/full/EFS2008_MX.pdf
Sábado, 18 de Octubre de 2008

Mitos sobre H.A.A.R.P.

Antonio

Recibí por correo electrónico con el título “FW: Lo que se puede ser capaz de hacer la ambición”, de una persona muy cercana a mí, la liga a un video de YouTube:

http://www.youtube.com/v/t2RjAC6wkMk&hl=es

La liga anterior ya no funciona, pero el mismo video puede verse aquí:

Me pareció interesante buscar información sobre esto. Sobre todo porque el tamaño de la afirmación es enorme en comparación con las evidencias: presume la existencia de un arma superpoderosa en manos de personas que no vacilan en usarla para extorsionar a gobiernos de otros países, y muestra como única evidencia el video de unas nubes, además de una serie de conjeturas inconexas.

Pero lo que me motivó a indagar un poco sobre esto fue el hecho de que yo, al igual que la persona que me envió el correo, sentía un fuerte impulso a esperar que lo que el video afirma era cierto: a mí tampoco me agrada el grupo que actualmente gobierna a los Estados Unidos. En los últimos años he colocado en algún lugar de mi mente una alarma que dispara mi escepticismo en cuando me encuentro con una versión que respalda fuertemente mis ideas preconcebidas.

Es claro que no puedo dejar de notar que la frase anterior no es más que un vulgar baño de pureza escéptica, pero creo que ese tipo de crítica extrema debería usarse siempre, para evitar caer en ridículos como el de creer en la cadena del centavito de Cárdenas, en el fraude electoral del 2006, en que Calderón ganó limpiamente ó en que un funcionario panista le dijo a Zen Li Ye Gon “copelas o cuello“, afirmaciones todas apoyadas en nubes tan sólidas como las del video de la conspiración HAARP.

Aun así, lo único que hice fue buscar un poco en Google, encontrando que sí existe una instalación llamada HAARP en Alaska (http://www.haarp.alaska.edu/), pero no mucho más, por falta de tiempo.

Unos días después, escuchando el podcast Skeptoid, (el cual es uno de mis favoritos) me encontré con una entrada sobre el tema, misma que a continuación me permito traducir al español (sin solicitar permiso al autor, en base a los términos de la licencia Creative Commons del sitio en que está publicado).

Lo que sigue es mi traducción, tan exacta como me fue posible.

* * *

Mitos sobre HAARP

Publicado originalmente en el podcast Skeptoid #122 (http://skeptoid.com/episodes/4122) el 7 de Octubre de 2008.

Agárrese de donde pueda, porque el Gobierno de los EE.UU. está utilizando HAARP, un programa de investigación de alta frecuencia de aurora activa en Alaska. Hay quienes afirman que este proyecto secreto del gobierno es capaz de modificar el clima, crear huracanes y tifones, provocar terremotos y sobrecalentar la atmósfera, o incluso que puede destruir aviones en cualquier parte del mundo, así como controlar la mente de sus víctimas. ¿Qué es lo que siempre decimos en Skeptoid cuando escuchamos historias así de descabelladas o inverosímiles? Sea escéptico.

eclair2_300.jpeg Revisemos las afirmaciones que se hacen acerca del HAARP, sí, pero primero hablemos de lo que realmente es HAARP y de lo que en realidad es capaz de hacer. En primer lugar, no hay nada remotamente secreto o ni siquiera clasificado sobre HAARP. No se necesita ni siquiera un permiso de seguridad para visitar y recorrer el sitio, y el HAARP tiene por lo general una jornada de puertas abiertas cada verano durante el cual cualquier persona puede ver todo lo que ahí existe. Durante el resto del año, se llevan a cabo trabajos de investigación. Entre las universidades que han participado en la investigación HAARP están las Universidades de Alaska, Stanford, Penn State, Boston College, Dartmouth, Cornell, Universidad de Maryland, Universidad de Massachusetts, MIT, Universidad Politécnica, UCLA, Clemson y la Universidad de Tulsa. Hay varias otras estaciones de investigación similares en todo el mundo, a saber, la instalación Sura en Rusia, el EISCAT en Noruega, el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, y el observatorio HIPAS cerca de Fairbanks, operado por la UCLA. Si nos fijamos en HAARP en Google Earth, se puede ver no hay mucho allí, y la vista actual muestra sólo cuatro coches en el pequeño estacionamiento.

HAARP consta de un observatorio y un patio adyacente de 28 acres con 180 antenas HF (de alta frecuencia), cada una de 72 pies de altura, con una potencia de transmisión máxima de 3.600 kilovatios, alrededor de 75 veces la potencia de una estación de radio comercial, pero sólo una pequeña fracción de la fuerza de la radiación solar natural que alcanza la misma parte de la ionosfera hacia la que HAARP está dirigido.

Desafortunadamente, para los teóricos de la conspiración, HAARP no tiene potencial de afectar el clima. La frecuencia de la energía que transmite HAARP no puede ser absorbida por la troposfera y la estratosfera, sólo por la ionosfera, la cual se encuentra muchos kilómetros por encima de los sistemas meteorológico atmosféricos de mayor altitud.

La ionosfera se crea y se repone diariamente por efecto de la radiación solar. Por la noche, el nivel de ionización desciende dramáticamente hasta niveles muy bajos en altitudes por debajo de las 50 a 100 millas; pero a mayores altitudes, de más de 200 millas, la ionización requiere de la mayor parte de la noche para dispersarse. Durante la noche, que es cuando la ionosfera natural es mínima, HAARP es capaz de crear una débil aurora artificial que puede ser observada por cámaras de alta sensibilidad en el observatorio, aunque son demasiado débiles para ser observadas a simple vista. Durante el día, la radiación solar ioniza la ionosfera en forma tan poderosa que la débil ionización artificial provocada por HAARP tiene el efecto proporcionalmente equivalente al de una gota de agua en una cubeta llena, y sus efectos desaparecen tan pronto como el transmisor es apagado.

Usted podría preguntarse “¿Cuál es el objetivo de HAARP?” Si no es para causar la destrucción mundial, ¿Para qué sirve entonces? La comunicación y las señales de navegación se envían a través de la atmósfera para una amplia gama de propósitos tanto civiles como militares. Los misiles teledirigidos funcionan gracias a transmisiones digitales que pueden ser afectadas u obstaculizadas por una gran variedad de causas tanto naturales como artificiales. Los sistemas de posicionamiento global y las comunicaciones cifradas tienen que ser capaces de llegar a sus destinatarios en tiempo de guerra, independientemente de la atmósfera y sus condiciones electromagnéticas. El estudio de todos estos efectos es la principal razón por la que la DARPA (Agencia de investigación de proyectos avanzados de defensa, por sus siglas en inglés), la Fuerza Aérea y la armada de los Estados Unidos contribuyen a financiar el proyecto HAARP. Además, al hacer rebotar señales en la ionosfera en altitudes de 100 kilometros, HAARP ha sido capaz de crear ondas ELF (ondas de frecuencia extremadamente baja), de frecuencias tan bajas como 1 Hertz, que pueden potencialmente ser utilizadas para aplicaciones de comunicación en todo el mundo y que podrían incluso llegar a los submarinos, aunque en una casi inútilmente lenta velocidad de transmisión de datos. Pero antes de saltar a la conclusión de que estas ondas ELF puedan utilizarse para provocar terremotos, tenga en cuenta que la máxima amplitud de la señal ELF producida por HAARP es menor a una diezmillonésima de la amplitud natural de vibración terrestre.

Pero, si la actividad de HAARP es tan anticlimáticamente mundana ¿Qué justifica la conspiranoia?

El programa HAARP es operado por MarshCreek, LLC, una corporación local de Alaska, en base a un contrato con la Oficina de Investigaciones Navales. Siempre que la ONR, la DARPA o los militares aparecen como relacionados con algo, los conspiranoicos no tardan en asomarse del closet y hacer todas las acusaciones imaginables. Por lo tanto, sin importar si lo que está investigando HAARP son fenómenos atmosféricos o patitos de goma, se les puede condenar como conspiradores de origen.

Pero también hay un segundo motivo por el que HAARP ha sido blanco de las más terribles sospechas, y tiene que ver con su fundación. El contratista ganador para construir las instalaciones de HAARP fue la empresa ARCO Power Tecnologies (APTI). ARCO, quien ha sido históricamente uno de los mayores empleadores de Alaska, fundó a APTI como una empresa filial para la construcción de plantas de energía, utilizando la vastas reservas de gas natural que posee Alaska. Uno de los científicos que trabajaba en APTI era el Dr. Bernard Eastlund, quien es un físico de cierto renombre. Entre los logros del Dr. Eastlund se cuenta la co-invención de la antorcha de fusión (fusion torch) y la propiedad original de una patente norteamericana de 1985 sobre un “Método y dispositivos para alterar una región de la atmósfera terrestre, la ionosfera, y la magnetosfera”. El método del Dr. Eastlund requiere, para funcionar, estar ubicado cerca de alguno de los polos terrestres, donde las líneas del campo magnético estén más o menos perpendiculares a la superficie, tal y como ocurre en Alaska, además de una fuente de energía a ser obtenida de las reservas de gas natural. Unos años después de esta patente, el programa HAARP comenzó ¿Coincidencia? Claro que no, es lo que dicen los conspiranoicos.

A mí me parece lógico que cuando ARCO buscaba firmar un jugoso contrato con el gobierno y capitalizar sus reservas de gas natural, lo que haría sería crear una filial que incluyera a uno de los principales expertos del mundo en la especialidad. Para mí, ésta parecería una inteligente estrategia de negocios tanto desde el punto de vista de ARCO como del del gobierno. La forma en que este esquema sugiere una malévola conspiración destinada a destruir el mundo, ya no me parece tan obvia.

La patente del Dr. Eastlund, que desde entonces ha sido ampliamente conocida (aunque en forma equivocada) como la “patente HAARP”, ha sido citada en sitios de Internet en múltiples ocasiones, a menudo con comentarios que reflejan las interpretaciones de los autores de esos sitios sobre la forma en que dicho invento podría ser utilizado. Concretamente, la patente implica el uso de gas natural para generar electricidad que se usa para emitir la radiación electromagnética necesaria para excitar una pequeña sección de la ionosfera a rangos de alrededor de 2 electrónvoltios, que se desplaza hacia arriba siguiendo las líneas del campo magnético. Los teóricos de la conspiración, una vez más, ignoran completamente el hecho de que esto sólo puede ocurrir en la ionosfera, y lo interpretan como un sistema de control del tiempo atmosférico o de generación de terremotos. Estas extrapolaciones se hacen sin ningún tipo de fundamento verosímil.

Otro punto débil esta afirmación de los conspiranóicos consiste en que la patente del Dr. Eastlund describía un dispositivo especulativo y no probado, que requería ser aproximadamente un millón de veces más potente que el de HAARP. La patente no menciona lo que hay en HAARP, y ninguno de sus esquemas se parece, ni siquiera remotamente, a nada de lo construido en HAARP. Para poner las cosas en perspectiva, el sistema de antenas de HAARP mide aproximadamente 1000 pies por lado, mientras que un dispositivo como el imaginado por el Dr. Eastlund habría debido ser de cerca de 14 millas por lado, con un millon de antenas, en comparación con las 180 que hay en HAARP. Por otro lado, el Dr. Eastlund dejó de trabajar en APTI para crear su propia empresa antes de que el programa HAARP iniciara, y nunca estuvo relacionado con el programa.

Uno de los mayores críticos del programa HAARP es Nick Begich, hijo del difunto congresista de Alaska del mismo nombre, y que firma sus escritos como el Dr. Nick Begich, pero su especialización doctoral es en medicina tradicional y fue adquirida por correo electrónico en la no acreditada Open International University de la India, que no incluye cursos ni plan de estudios. Begich es proponente de varias técnicas de la nueva era curación por energía, de su propia invención. En 1995 publicó el libro “Angels Don’t Play This HAARP” (Los Ángeles no tocan esta HAARPa, haciendo un juego de palabras con las siglas del programa HAARP y el nombre del arpa como instrumento musical. N del T), libro con el que puso en circulación muchos de los rumores populares acerca del programa HAARP, incluido el del control mental masivo como uno de sus objetivos.

Un teórico de la conspiración llamado Benjamin Fulford ha publicado algunos vídeos en YouTube afirmando que el programa HAARP es el responsable de la mayoría de los terremotos en todo el mundo, y que Estados Unidos amenaza a naciones como Japón con enviarle terremotos si no “hacen lo que EEUU les ordena”. Fulford cree que HAARP logra esto calentando el agua presente en la atmósfera de la misma manera en que opera un horno de microondas, aunque no aclara como es posible que calentando el aire sobre una pequeña región de la atmósfera superior en Alaska pueda provocarse un terremoto en una región tan específicamente acotada de Asia. Por el momento no se conoce ninguna correlación entre la temperatura y los terremotos. La teoría de las microondas de Fulford es también excesiva en rango. La máxima frecuencia que emite HAARP es de 10 MHz, mientras que el efecto de calentamiento dieléctrico en un horno de microondas requiere de 2.5 GHz, lo que es 250 veces superior a lo manejado en HAARP. El calentamiento dieléctrico requiere, además, una inversión en la polaridad del campo producido, de más de un millón de ciclos por segundo, lo cual supera en unas mil veces a la frecuencia de HAARP. Me permito sugerir algo a los teóricos de la conspiración: Por lo menos pretendan saber de lo están hablando.

Fulford refuerza su afirmación con algunos bellos vídeos de nubes espectacularmente iluminadas a las que se refiere como “luces de terremoto” y considera que constituye la prueba de que HAARP causó el terremoto de Sichuan en China en 2008. De hecho, lo que muestra el video son simples nubes iluminadas por el sol después de éste ha descendido por debajo del horizonte, y son bastante comunes.

Una de las más folklóricas teóricas de la conspiración HAARP es una mujer que publica en YouTube y que usa el nombre de “dbootsthediva” ahora más conocida como “la dama loca de los aspersores”. Su canal de YouTube contiene cerca de 50 videos que ha hecho en su casa y en su patio, y que la muestran haciendo comentarios acerca de cómo HAARP es culpable de prácticamente todos los pequeños detalles que ella ve – desde el arcoiris provocado por la luz del sol atravesando el chorro de agua lanzado por los rociadores de su jardín, hasta un patrón de moiré que encuentra en el las losetas que embaldosan el piso de su casa al mover el suelo bajo sus pies provocando que la imagen se agite. Esta dama se las arregla para encontrar la relación el programa HAARP y todo lo que ella observa, sin tomar en cuenta que el equipo de HAARP en realidad rara vez transmite.

Podría llenar enciclopedias enteras con sólo mencionar una parte de los absurdos temores que circulan acerca del programa HAARP en Internet. Hasta ahora, lo que he aprendido es que no hay mucha esperanza de cambiar la mente de algunas personas que la tienen anclada en la idea de que dominar al mundo es tan fácil como construir el equivalente a poco más de 180 torres de telefonía celular. Si la destrucción de un país fuera algo tan sencillo ¿No suena lógico pensar que los enemigos de Estados Unidos hace muchos años que nos hubieran borrado del mapa? La DARPA participa en muchos proyectos de investigación, entre los cuales los hay de robótica y la carrera del Gran Desafío de vehículos autónomos, todos los que tienen aplicaciones tanto civiles como militares y todos los cuales representan buena ciencia. Cuando oiga el argumento de que por el sólo hecho de que la DARPA esté financiando algo entonces debe tratarse de una superarma maligna, tiene usted una razón para ser escéptico.

Agradezco la amabilidad de la gente de la Oficina de Relaciones Públicas 377a de la Base Aérea de Wing, Kirtland AFB, Nuevo México, por su ayuda en comprobar los detalles del programa HAARP mencionados en este episodio.

* * *

Otros enlaces sobre el tema:

http://www.malaciencia.info/2005/12/haarp-y-la-conspiranoia.html

http://mamanga.blogspot.com/2007/08/haarp-en-peru.html

http://www.elbloglibre.com/el-proyecto-haarp/

http://www.novaciencia.com/2005/12/02/el-proyecto-haarp-la-tierra-en-peligro/

http://www.cambio-climatico.com/el-proyecto-haarp-se-puede-controlar-el-clima

http://www.advancedinvention.com/es/2008/06/the-militarys-mystery-machine-haarp/

http://conspiration.ca/haarp/arme_ultime.html