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Miercoles, 19 de Agosto de 2026

Trump y el mito del tercer mandato

Por Javier Cavanilles. Cada loco con su tema. En una semana –primero en un acto electoral en Georgia, luego en la Cena de Corresponsales-, Donald Trump hizo dos veces el chiste sobre la posibilidad de un tercer mandato. Ya se sabe que, entre broma y broma, la verdad asoma. En ...
Domingo, 16 de Agosto de 2026

«‘Astronomía’ no es lo mismo que ‘astrología’», recuerda la Fundeu

Por Luis Alfonso Gámez. «Los sustantivos astronomía y astrología, así como astrónomo y astrólogo, no significan lo mismo, por lo que conviene distinguirlos en el uso», recordó la Fundación del Español Urgente (Fundeu) el 11 de agosto. Lo hizo porque, «aunque son escasos, en los medios puede verse algún artículo en el que se han confundido estos ...

«‘Astronomía’ no es lo mismo que ‘astrología’», recuerda la Fundeu

Un astrólogo lee el futuro a una mujer. Litografía (1835-1841) de J. Prat, basada en una obra de C. C. Renoux. Colección Wellcome.
Un astrólogo lee el futuro a una mujer. Litografía (1835-1841) de J. Prat, basada en una obra de C. C. Renoux. Colección Wellcome.

«Los sustantivos astronomía y astrología, así como astrónomo y astrólogo, no significan lo mismo, por lo que conviene distinguirlos en el uso», recordó la Fundación del Español Urgente (Fundeu) el 11 de agosto. Lo hizo porque, «aunque son escasos, en los medios puede verse algún artículo en el que se han confundido estos términos. Por ejemplo, al incluir el antetítulo Astronomía en una noticia titulada ‘Horóscopo: cómo influirá la Luna a cada signo del Zodíaco» o al escribir el siguiente enunciado: ‘Las personas cuyo signo del Zodíaco es Tauro suelen ser, según la astronomía occidental, perseverantes’».

De los ejemplos puestos por la Fundeu, deduzco que el uso equívoco de los términos se ha dado, sobre todo, en informaciones astrológicas y, por lo tanto, indignas de cualquier medio medianamente serio. Sin hacer una búsqueda exhaustiva y dejando a un lado errores en radios y televisiones, igual hace veinte años que los grandes medios no confunden astrología y astronomía, y también que no dan por norma pábulo a los astrólogos, aunque algunos lo hagan de vez en cuando.

En 2005, con motivo de un reportaje sobre cazadores del planetas extrasolares, El País llamó astrólogos a los astrónomos en su primera página, en la portada de su revista dominical EPS y en la publicidad de esta a toda página en el diario. Un año antes, la agencia Efe había hecho lo mismo al informar del descubrimiento de un planeta a 650 años luz del sistema solar. También en 2005, Efe nos informó de que la princesa Leonor es escorpio y, en 2007, de que su hermana Sofía es tauro.

De vez en cuando asistimos en un medio serio a la promoción de algún astrólogo, como cuando El País recurrió a Esperanza Gracia para que revelara que deparaban los astros de cara a las elecciones generales del 26 de junio de 2016. La bruja no dijo nada concreto: «Al final será el cosmos el que ponga orden en el caos. No descartemos que suceda lo inimaginable ahora mismo. Todo puede cambiar en un instante. Algo pasará que desbloqueará la situación en algún sentido». Gracia no fue tan cauta en noviembre de aquel mismo año cuando predijo en Estados Unidos la victoria de Hillary Clinton frente a Donald Trump. A toro pasado, culpó del fallo a los astros.

El 22 de agosto de 2016, El Mundo recurrió al astrólogo Vicente Cassanya, que vaticinó a doble página: «No habrá Gobierno ¡¡por Saturno!!». Ajeno a veleidades estelares, Mariano Rajoy tomó posesión del cargo de presidente del Ejecutivo el 31 de octubre de ese año.

Tuits de Esperanza Gracia prediciendo la victoria de Hillary Clinton y luego echando la culpa a los astros.
Tuits de Esperanza Gracia prediciendo la victoria de Hillary Clinton y luego echando la culpa a los astros.

El eclipse total de Sol del 12 de agosto ha servido para hacer mucha y muy buena divulgación; pero algunos medios serios también han promocionado la anticiencia. Así, el diario Abc se hizo eco de cómo iba a afectar el fenómeno astronómíco a cada signo del Zodiaco, según Esperanza Gracia, y Heraldo de Aragón advirtió de que los leo iban a ser los que más acusarían los efectos del eclipse, según el profesor Carlos Bogdanich, que tiene de profesor lo que yo de astro del deporte. La astróloga Ana Lorente dijo en 20 Minutos que el eclipse podía «generar intensidad, sensibilidad o inquietud» en las mujeres. Y la prensa rosa se volcó en la estupidez astrólogica, algo habitual en un sector del cotilleo alérgico a la inteligencia.

Otro ejemplo destacado ha sido el de la Cadena SER, que publicó una información según la cual «Los bebés nacidos durante el eclipse solar, la otra cara del fenómeno astronómico: ‘Esos niños tienen un don’». ¿La fuente de tan extraordinaria revelación? Padres consultados que, ¡cómo no!, creen que sus recién nacidos son especiales. Si fuera cierto lo que muchos padres y abuelos dicen de sus descendientes -y escuchamos educada y silenciosamente mente quienes no los tenemos-, no habría en el mundo sitio para tanto genio. Andaríamos sobrados de Alberts Einstein, Margaritas Salas, Santiagos Ramón y Cajal, Marys Shelley….

Información de la cadena SER que atribuye dones especiales a los niños nacidos durante un eclipse de Sol.
Información de la cadena SER que atribuye dones especiales a los niños nacidos durante un eclipse de Sol.

Causa sonrojo que haya periodistas que no distingan entre astrónomos y astrólogos, que haya medios serios que promocionen a videntes a la menor oportunidad y que también los haya que crean que nacer cuando está ocurriendo un fenómeno astronómico otorga al bebé dones especiales.

Nota publicada en Magonia el 16 de agosto de 2026.

Sábado, 8 de Agosto de 2026

¿Y si mañana llegan los marcianos?

Por Luis Alfonso Gámez. Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de mi web, para preguntar por el impacto que tendría en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empíricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del ...
Jueves, 6 de Agosto de 2026

¿Y si mañana llegan los marcianos?

Foto: Pxhere.com.
Foto: Pxhere.com.

Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de esta web, para preguntar por el impacto que tendría en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empíricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del tiempo, seres de otras dimensiones…– o de la trascendencia de la conciencia humana más allá de la muerte». «¿Creéis que eso podría dañar gravemente al movimiento escéptico, pues estuvieron equivocados durante toda su existencia? O, más bien, ¿seguiría todo igual, partiendo de que nuestro conocimiento de la realidad habría variado, pero poco más?», preguntaba creyendo, no sé por qué, que se dirigía a varias personas.

No facilitaba ninguna forma de contacto y planteaba una duda que puede compartir mucha gente. Sobre todo, si tiene una idea equivocada de lo que es el escepticismo científico, que no equivale a negacionismo. Esta última es la etiqueta que han utilizado siempre para desacreditarnos los autoproclamados expertos en el mundo del misterio, individuos que han llenado la realidad de fantasmas, extraterrestres, monstruos, milagros y otros prodigios. Les molesta que pongamos sus afirmaciones extraordinarias en cuarentena hasta que enseñen las pruebas oportunas y, por eso, nos presentan ante el público como tipos que niegan todo por sistema, inmunes a la evidencia y enemigos del cambio.

Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 6 de agosto de 2026.

Sigue en «¿Y si mañana llegan los marcianos».

Jueves, 23 de Julio de 2026

Lego se rinde a ‘Expediente X’ y la conspiración ovni

El diseñador australiano Brent Waller creó en 2015 un espectacular kit de Lego sobre Expediente X que la firma danesa descartó por considerar el contenido de la serie «demasiado maduro para la marca», según me contó entonces el propio interesado. Once años después, Lego ha retomado la idea de Waller, y el resultado es el paquete The X-Files, de 1.478 piezas y dos escenarios: el despacho de Fox Mulder –que estaba en la propuesta de 2015- y un encuentro con un extraterrestre en un bosque.

El kit combinado, que sale a la venta el 4 de agosto por 199,99 euros, incluye ocho minifiguras y mide 30 centímetros de altura, 23 de anchura y otros tantos de profundidad. Pero los dos escenarios pueden separarse y exponerse independientemente. Además, quienes compren el paquete antes del 8 de agosto recibirán como regalo –hasta fin de existencias- The X-Files: el laboratorio de Scully, un kit de 221 piezas que recrea el lugar de trabajo de la agente del FBI y patóloga.

Expediente X es la gran serie de televisión sobre lo paranormal. Protagonizada por David Duchovny y Gillian Anderson, como los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, duró nueve temporadas (202 episodios), entre 1993 a 2002, hubo dos más (16 episodios) entre 2016 y 2018, y dos películas: Expediente X: la película (1998) y X-Files: creer es la clave (2008).

El kit ‘The X-Files’ de Lego. Foto: Lego.
El kit ‘The X-Files’ de Lego. Foto: Lego.

La serie original, creada por Chris Carter, fue un fenómeno de masas. Ganó 141 premios (16 Emmy, 5 Globos de Oro, 5 Saturn…). Expediente X popularizó la idea de la conspiración ovni -siempre presente en la literatura ufológica- y de monstruos como el chupacabras, sobre el que Bruno Cardeñosa y Javier Sierra se inventaron ataques en el País Vasco en 1996. Carter estaba al tanto de la actualidad paranormal y, tras pasarla por su filtro personal, se la devolvía a los estadounidenses amplificada, pero él no creía. Tenía claro, al contrario que los citados, que lo suyo era ficción.

«No se debe confundir la serie con la realidad -decía-. Lo que hago es ficción dramática; puro entretenimiento. Nada más. Quien crea otra cosa es que no está bien informado». Hubo mucha gente que lo creyó en los años 90, cuando Javier Sierra y Enrique de Vicente, entre otros, alimentaron la conspiranoia con libros como Qué se oculta tras los expedientes X (1996). Sierra, que un año antes había vendido como auténtica la fasta autopsia de Roswell en Año Cero y el excéntrico director de esa revista y desde 2006 mano derecha de Iker Jiménez, decían:

Muchos piensan que Expediente X encabeza un plan para predisponer a la población a aceptar favorablemente que se ha establecido contacto con visitantes de otros mundos. Y es que, se crea en este postulado o no, existen indicios ahí fuera, en la vida real, que apuntan en esa dirección.

Los «muchos» que tenían la sospecha de que la serie de Chris Carter era una suerte de antesala preparatoria de la gran revelación son los mismos que sostenían en 1977 que lo era Encuentros en la tercera fase y que en 2026 lo es El día de la revelación. Ufólogos que tienen una peculiar visión de la realidad, que viven en un mundo alternativo y que saben que pueden soltar cualquier disparate sin que les pase factura.

Recuerden que, según De Vicente, el accidente de tren de Santiago de Compostela del 24 de julio de 2013, en el que murieron 79 personas, se debió a un «incremento de la radiación cósmica» y, en coincidencia con el 21 de diciembre de 2012 -el día del fin del mundo maya, ¿recuerdan?-, se iban a abrir «una serie de puertas a las estrellas» y a otras realidades»; según Sierra, «los templarios conocían América antes de Colón» y el mapa de Piri Reis demuestra «que su autor tenía unos conocimientos de América basados en mapas anteriores al Descubrimiento».; y, según Cardeñosa, el 11-S no se estrelló contra el Pentágono un avión, sino un misil estadounidense, y en la película Tres hombres y un bebé (1987) se ve un autentico fantasma.

Nota publicada en Magonia el 23 de julio de 2026.

Viernes, 3 de Julio de 2026

Spielberg y los extraterrestres

Por Luis Alfonso Gámez. Nació en Cincinnati el 18 de diciembre de 1946, medio año antes de que los platillos volantes invadieran Estados Unidos, y los extraterrestres le abdujeron en la adolescencia. Steven Spielberg se crio en un país donde los periódicos informaban habitualmente de apariciones de objetos misteriosos en el cielo, ...
Miercoles, 1 de Julio de 2026

La mirada alienígena de Steven Spielberg

Fotograma de ‘El día de la revelación’, de Steven Spielberg. Foto: Universal Pictures.
Fotograma de ‘El día de la revelación’, de Steven Spielberg. Foto: Universal Pictures.

«Es posible que la explicación oficial esté a punto de darse a conocer», auguró Donald Keyhoe en The flying saucers are real en 1950. Los primeros platillos volantes se habían visto en Estados Unidos tres años antes. Habían invadido sus cielos y captado la atención de los militares, que temían que fueran armas soviéticas. Y habían llegado a las salas de cine en 1949 como inventos humanos. Pero en la calle casi nadie tenía claro qué eran hasta que Keyhoe, exaviador de los marines y autor de relatos de aventuras y ciencia ficción, estableció en el libro ‘The flying saucers are real’ las bases del naciente credo ufológico: se trataba de naves de otros mundos, el Gobierno estadounidense lo sabía y lo ocultaba a la población, y la revelación era inminente.

Setenta años después, el 16 de diciembre de 2017, Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) se topó en la portada de The New York Times con una noticia que reavivó su pasión juvenil por los ovnis. Decía que, entre 2007 y 2012, el Pentágono había destinado 22 millones de dólares a un programa secreto de investigación de avistamientos protagonizados por militares. Nadie se esperaba algo así después de que la Fuerza Aérea clausuró el Proyecto Libro Azul en 1969 porque más de veinte años de estudio de los ovnis no habían supuesto ningún avance del conocimiento.

Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 27 de junio de 2026.

Sigue en «La mirada alienígena de Steven Spielberg».

Martes, 30 de Junio de 2026

La traición de Spielberg

Por Juan José Vázquez Seijas. En 1988 (aunque podría haber sido ayer y su vigencia se mantendría intacta) veía la luz un libro imprescindible: El conocimiento inútil’ de Jean-François Revel. Una denuncia de la futilidad del conocimiento cuando es sepultado por la sinrazón, patología entre cuyos primeros responsables el pensador galo ...
Domingo, 28 de Junio de 2026

Spielberg y los extraterrestres

Steven Spielberg, en el rodaje de ‘El día de la revelación’. Foto: Universal Pictures.
Steven Spielberg, en el rodaje de ‘El día de la revelación’. Foto: Universal Pictures.

Nació en Cincinnati el 18 de diciembre de 1946, medio año antes de que los platillos volantes invadieran Estados Unidos, y los extraterrestres le abdujeron en la adolescencia. Steven Spielberg se crio en un país donde los periódicos informaban habitualmente de apariciones de objetos misteriosos en el cielo, los militares las investigaban y había quienes creían que eran naves de otros mundos. «Mi tesis es que los platillos volantes son reales y que son naves espaciales de otro sistema solar», dijo en 1954 el físico alemán Hermann Oberth, uno de los padres de la astronáutica y maestro de Wernher von Braun, el diseñador del cohete que llevó al ser humano a la Luna en 1969 (Oberth 1954).

Cuando Steven Spielberg tenía año y medio, el capitán Thomas Mantell, de la Guardia Aérea Nacional de Kentucky, se estrelló con su caza mientras perseguía un gigantesco «helado de cucurucho con la parte superior de color rojo». El joven piloto, de veinticinco años, fue considerado el primer mártir de la ufología, aunque en realidad el ovni que intento dar caza hasta perder el conocimiento por falta de oxígeno era un globo del programa Skyhook, un proyecto militar, secreto en 1948, cuyo objetivo era la investigación atmosférica (Ruppelt 1956, 52-56).

Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 26 de junio de 2026.

Sigue en «Spielberg y los extraterrestres».

Jueves, 25 de Junio de 2026

El azote de los ufólogos vendehúmos vuelve a la carga

Por Diego Zúñiga. Es imposible pensar en la ufología española sin que el nombre de Vicente-Juan Ballester Olmos se cruce por la cabeza. Autor de numerosos libros (entre los que se cuentan clásicos como Los ovnis y la ciencia, Ovnis: el fenómeno aterrizaje y Enciclopedia de los encuentros cercanos con ...

Platillos volantes: el nacimiento del mito

Por Luis Alfonso Gámez. «Todo empezó una soleada mañana del año 1947: exactamente el 24 de junio», dice Antonio Ribera en su libro Treinta años de ovnis (1982). Con ligeras variaciones es lo que cuenta la mayoría de los ufólogos: que el caso de Kenneth Arnold, del que se cumplen 70 años, fue el ...
Viernes, 12 de Junio de 2026

Mis recuerdos del ‘Asombroso’ Randi (1)

Por Banachek. [Nota del editor del Skeptical Inquirer: este es el primer artículo de dos. El segundo se publicará en el número de mayo/junio de 2026 de Skeptical Inquirer. Banachek escribió originalmente este homenaje a James El Asombroso Randi para la Hermandad Internacional de Magos. Le agradecemos que nos haya ...
Jueves, 14 de Mayo de 2026

¿Tiene sentido que haya dos asociaciones escépticas en España? 

¿Crees que tiene sentido que haya dos asociaciones escépticas en España? Me han hecho esta pregunta varias veces en los últimos meses. Siempre he respondido lo mismo: el Círculo Escéptico y ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico serán lo que sus socios quieran. Como, para bien y para mal, estoy en el movimiento escéptico español desde su nacimiento, hay quien piensa que la opinión de un veterano es importante. Y no, por lo menos la mía, no. No importa lo que yo piense, sino lo que piensen los socios de esas dos entidades. Sin embargo, como me temo que de vez en cuando me volverán a preguntar por el asunto, he decidido escribir estas líneas para contar de dónde venimos y, por qué no decirlo, dejar de tener que responder a la pregunta inicial una y otra vez. Cojan, eso sí, lo que escribo con pinzas porque uno tiene sus sesgos, sus filias y sus fobias.

Este año se cumplen cincuenta de la fundación en Estados Unidos del Comité para la Investigación Escéptica (CSI) -Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) hasta 2006- y cuarenta del nacimiento del movimiento escéptico español. Al otro lado del Atlántico, el filósofo Paul Kurtz reunió en el CSICOP en 1976 a un grupo de intelectuales de gran valía, preocupados por el auge de la pseudociencia. Entre ellos, estaban Isaac Asimov, Martin Gardner, Philip Klass, James Randi y Carl Sagan. Aquí, fue un grupo de ufólogos del País Vasco, a los que no conocía nadie, el que a mediados de los años 80 creó, primero, un colectivo informal dedicado al análisis del fenómeno ovni y, luego, la primera asociación escéptica española. Lo sé porque yo estaba allí.

La década de 1970 fue la de las desapariciones del triángulo de las Bermudas, las cucharas dobladas de Uri Geller, los antiguos astronautas de Erich von Däniken, el comienzo de la desclasificación de informes oficiales sobre ovnis, la revista Mundo Desconocido, Fernando Jiménez del Oso en TVE… Una década llena de milagros que los medios de comunicación difundían con entusiasmo y que cautivaban a la opinión pública. Contra esa realidad se rebeló el CSICOP. Cuando entré en el mundillo ufológico, contacté, gracias al estudioso Vicente-Juan Ballester Olmos, con otros vascos interesados en el fenómeno ovni. Poco después, supe de la existencia del CSICOP por Luis Hernandez Franch (1908-1986), un publicista bilbaíno jubilado que estaba suscrito a The Skeptical Inquirer -la revista de esa organización estadounidense- y daba charlas sobre ovnis y parapsicología. Cuando le conocí, superaba los 70 años y estaba enfermo. El pegamento de aquel grupo de jóvenes era Félix Ares, ingeniero de telecomunicaciones, informático y entonces casi retirado de la ufología, a la que había hecho importantes aportaciones críticas como el Estudio de la oleada 1968-69 (1971), con David G. López, y el ensayo inédito OVNIS. Nuevas caras para los viejos dioses (1977).

Vinculados al colectivo de Cuadernos de Ufología, embrión de la Fundación Anomalía, los vascos decidimos en 1985 crear Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni (ARIFO) -nombre propuesto por Ares-, con el objetivo de encarar el enigma «sin apriorismos y con espíritu abierto», analizándolo «desde una perspectiva neutral» (Efe 1985). Éramos todavía ufólogos; no nos calificábamos de escépticos. Eso vino después, cuando nos fuimos a inscribir legalmente en 1986. Entonces, a propuesta mía, ARIFO se rebautizó como Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP), y los ovnis perdieron protagonismo. Ares estaba suscrito a The Skeptical Inquirer, y yo entré poco después en contacto con el CSICOP, empecé a recibir su revista y a ampliar mis campos de interés. Comenzamos a publicar La Alternativa Racional, y la asociación empezó a crecer. Poco a poco. 

Información sobre la creación de Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni (ARIFO).
Información sobre la creación de Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni (ARIFO).

A partir de 1989 y hasta mediados de la década siguiente, dejé todas mis responsabilidades en ARP para hacerme un hueco en el periodismo, mi profesión. Seguí siendo un socio activo, pero en segundo o tercer plano. Ares, presidía la asociación, que siguió creciendo, siempre poco a poco. Se incorporaron el astrofísico Javier Armentia, que luego fue presidente, y un grupo de universitarios aragoneses que asumieron la publicación de La Alternativa Racional y organizaron un par de congresos nacionales y uno europeo. Ya de vuelta a la actividad, cuando rebautizamos la entidad como ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico propuse también cambiar de nombre a la revista, que pasó a llamarse El Escéptico. La diseñé de la mejor manera que pude y la dirigí, junto con el informático Carlos Tellería, hasta el número 9 -correspondiente al verano de 2000- cuando, decepcionado por la falta de apoyo interno, dimití poco antes de darme de baja como socio.

Seguí escribiendo en la revista un tiempo, pero al final lo dejé porque pasaban muchos meses desde que mandaba un original hasta que se publicaba. Me convertí en un suscriptor más y todavía lo soy. En junio de 2003, abrí Magonia para tener un sitio donde reunir mis escritos y, dos años después, unos amigos -fundadores y miembros de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico- me dijeron que querían crear una asociación escéptica más volcada en la divulgación y me invitaron a unirme. Yo era feliz con mi blog y no tenía ninguna gana de volver a las andadas societarias; pero eran buenos amigos y cedí. Nació el Círculo Escéptico.

Pronto tuvimos oportunidad de organizar actos en Bilbao con la Universidad del País Vasco y el Ayuntamiento, como las jornadas Misterios a la luz de la ciencia y el Día de Darwin. Después, un compañero puso en marcha los encuentros Enigmas y birras (hoy, Enigmas y más) y celebramos jornadas temáticas con éxito de público. Todo lo que hemos hecho desde entonces lo tienen en la web del Círculo Escéptico, que incluye un listado de actividades realizadas desde 2006. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, por su parte, ha hecho lo propio, y las dos asociaciones han organizado cursos universitarios sobre pseudociencia. Durante todos estos años, los socios de las dos entidades han compartido foros, y cada asociación ha invitado a sus actos como expertos a miembros de la otra. No podía ser de otro modo porque compartimos objetivos y también algunos socios; pero seguimos siendo dos asociaciones. Cuando, al margen del Círculo Escéptico, he organizado alguna actividad, me ha dado igual la filiación del invitado, con tal de que sea para mí el mejor experto.

Aunque desde la fundación de la asociación hasta 2024 forme parte de varias juntas, siempre lo hice sin cargos ejecutivos, sin significarme ni imponer mis puntos de vista. Nunca me han interesado los cargos; me gusta hacer cosas. Sin embargo, hace dos años mis compañeros me pidieron que, como ya me había liberado del día a día periodístico, encabezara una candidatura de junta. Por eso soy ahora el presidente del Círculo Escéptico y por eso he redoblado mis esfuerzos por hacer la asociación más fuerte. Mis compañeros -un equipo extraordinario- están hartos de oírme decir una y otra vez que necesitamos ser más para hacer más cosas y hacer más cosas para ser más. Estoy convencido de ello. Creo que los escépticos organizados podemos ser muchos más, hacer muchas más cosas y tener mucho más influencia social. 

El pensamiento crítico es hoy más necesario que nunca. El movimiento escéptico español tiene futuro, y este depende solo de las mujeres, pocas, y los hombres que lo integran. Nadie va a venir de fuera a sacarnos las castañas del fuego. Ni desde las instituciones, ni desde la Academia, ni desde la divulgación científica. Son los escépticos comprometidos quienes tienen que decidir su futuro, incluido si tiene sentido que haya dos asociaciones en España. ¿Lo tiene? Ustedes tienen la palabra.

Efe [1985]: «Investigadores de ‘ovnis’ denuncian la comercialización del fenómeno». El Diario Vasco (San Sebastióan). 18 de febrero.

Artículo publicado en Magonia el 14 de mayo de 2026.

Domingo, 19 de Abril de 2026

Los ovnis demoniacos de J. D. Vance

Fotos: Gage Skidmore y Northrop Grumman. Montaje: Luis Alfonso Gámez.
Fotos: Gage Skidmore y Northrop Grumman. Montaje: Luis Alfonso Gámez.

«No creo que sean extraterrestres, creo que son demonios», dijo J. D. Vance sobre los ovnis el 28 de marzo en el pódcast conservador The Benny Show. Tal excentricidad no chirría en el Gabinete de Donald Trump y encaja perfectamente en la mentalidad de la derecha cristiana, a la que pertenece el vicepresidente de Estados Unidos. 

Católico desde 2019, Vance nació y se crio como cristiano evangélico en Middletown (Ohio), una pequeña ciudad del Cinturón de la Biblia. Su reciente conversión a la Iglesia de Roma se debió en parte a la influencia del tecnoligarca Peter Thiel, financiador de su campaña a la vicepresidencia y que a mediados de marzo alertaba en Italia, en unas conferencias de acceso restringido, de la próxima llegada del anticristo. Los ovnis demoniacos de Vance nacieron en la confluencia de corrientes marginales de la ufología y de la teología fundamentalista. 

Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 19 de abril de 2026.

Sigue en «Los ovnis demoniacos de J. D. Vance».

Martes, 14 de Abril de 2026

Diana Walsh Pasulka descubre la religión ovni con setenta años de retraso

Diana Walsh Pasulka ha pasado la mayor parte de la vida en otro mundo. Solo así se explica que una veterana historiadora de las religiones acabe de descubrir que la creencia en los ovnis es una más. Es la tesis de American cosmic. UFOs, religion, technology (2019), ensayo publicado en castellano como Los creyentes. Su editorial española lo presenta como «la crónica en primera persona de alguien que se cuela en una universidad invisible de científicos de altísimo nivel y agentes gubernamentales que estudian con total seriedad ovnis en secreto, mientras los medios de comunicación fabrican conspiraciones y series de culto a partir de retazos de su trabajo» (Pasulka 2019).

Los creyentes es la historia de un viaje interior en el que la directora del Departamento de Filosofía y Religión de la Universidad de Carolina del Norte tiene como guías a Jacques Vallée y otros personajes que presenta como miembros de la universidad invisible. Así bautizó en 1975 el astrofísico y ufólogo Josef Allen Hynek a un grupo de científicos que, según él, para evitar ser ridiculizados, estudiaban el fenómeno ovni protegidos por el anonimato y, «a menudo, se reunían clandestinamente para intercambiar opiniones y los resultados de sus diversos experimentos» (Hynek 1975).

‘Los creyentes’, de Diana Walsh Pasulka.
‘Los creyentes’, de Diana Walsh Pasulka.

Los compañeros de aventura de Pasulka son dos supuestos científicos de primera línea que cuentan historias increíbles. Tyler, millonario y técnico del programa espacial, sostiene que «nuestro ADN funciona al mismo tiempo como receptor y transmisor» de señales con inteligencias no humanas (Pasulka 2019, 53). A James, catedrático de Biología Molecular en una prestigiosa universidad, se le aparecen entidades desde niño. La autora cree todo lo que le dicen sus dos amigos y hace con ellos un viaje al desierto de Nuevo México, donde el trío desentierra un artefacto de origen extraterrestre para Tyler y James, y misterioso para ella.

El corazón del libro son las revelaciones de Tyler, James, Vallée y otros creyentes. Son historias que es imposible no conectar con el resurgir del fenómeno tras el bulo, propagado por The New York Times en diciembre de 2017, de que el Pentágono tuvo entre 2007 y 2012 un programa secreto de investigación ovni. De hecho, muchas veces recuerdan a las fantasías que el exagente de inteligencia estadounidense Luis Elizondo, autoproclamado director de ese proyecto secreto de Defensa que nunca existió, cuenta en su libro Inminente (2024). Los creyentes forma parte del mismo universo. Orbita en torno a la ufología más querida por los conspiranoicos, según la cual hay grandes científicos trabajando en la sombra para los gobiernos sobre algo que no es de este mundo, algo de lo que hay pruebas concluyentes que, lamentablemente, nunca nos enseñan.

Por su propensión al asombro, Pasulka parece uno de esos académicos que hasta hace cuatro días huía de los ovnis para no arriesgar su reputación profesional y, como en los últimos años hasta la NASA y el Congreso de Estados Unidos hablan de fenómenos anómalos no identificados (UAP), ahora considera el fenómeno digno de estudio y cree que hay algo misterioso ahí fuera. Como si la realidad ovni de 2020 fuera diferente a la de 1950. Quizá lo más sorprendente, y algo de lo que de ser ella yo nunca hubiera hecho gala, es que, setenta años después de la invasión de los platillos volantes en el verano de 1947, una estudiosa de la religiones descubra lo que mucha gente sabe desde mediados del siglo XX. 

Cinco años después del avistamiento de Kenneth Arnold con el que empezó la era de los platillos volantes, estalló el fenómeno de los contactados, individuos que dicen estar en contacto con extraterrestres que descienden de los cielos en sus naves con mensajes mesiánicos. A partir de ese momento, nunca ha habido dudas de que al menos una parte de la ufología es una religión. Grupos como la Puerta del Cielo -el del suicidio colectivo de marzo de 1997-, el Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias y la Fraternidad Cósmica de Eugenio Siragusa son fruto de esa religiosidad ovni que la autora al parecer desconoce. 

Los creyentes es una obra adanista, con un sustrato documental muy pobre, que ignora décadas de aportaciones a la comprensión del mito ovni. Aunque su editorial española lo presenta como el trabajo de una «especialista en las relaciones entre espiritualidad, tecnología y cultura popular», la autora pasa por alto las influencias de los avances científicos, de la ciencia ficción y de la cultura popular desde el siglo XIX para centrarse en las obsesiones y extravagancias de individuos relacionados con las nuevas tecnologías y el sector aeroespacial. Una obra para aprovechar el tirón de la histeria de los UAP en Washington que confundirá al lego y decepcionará al estudioso serio. 

Referencias

Elizondo, Luis [2024]: Inminente. La caza de ovnis del Pentágono desde dentro [Imminent. Inside the Pentagon’s hunt for UFOs]. Traducción de José Antonio Álvaro Garrido. Edaf (Colección «Mundo mágico y heterodoxo»). Madrid, 2025. 376 páginas.

Hynek, Josef Allen [1975]: «The UFO mystery». FBI Law Enforcement Bulletin (Washington). Vol. 44, núm. 2 (febrero). Págs. 16-20.

Pasulka, Diana Walsh [2019]: Los creyentes. Un ensayo sobre ovnis, tecnología desconocida y el inesperado origen de una nueva religión [American cosmic. UFOs, religion, technology]. Traducción de Elena Pérez San Miguel. Errata Naturae (Colección «La muchacha de dos cabezas»). Madrid, 2026. 259 páginas.

Reseña publicada en Magonia el 14 de abril de 2026.

Viernes, 20 de Marzo de 2026

Las tomas falsas del bigfoot

El bigfoot filmado por el vaquero Roger Patterson en Bluff Creek el 20 de octubre de 1967.
El bigfoot filmado por el vaquero Roger Patterson en Bluff Creek el 20 de octubre de 1967.

Seguro que ha visto la escena. Un ser de aspecto simiesco camina entre ramas y rocas de izquierda a derecha de la pantalla. Al fondo, un bosque. Sin interrumpir la marcha, gira la cabeza y mira a la cámara antes de desaparecer entre la vegetación. Dura 59 segundos y se considera la mejor prueba de la existencia del bigfoot o pie grande, el homínido que, según algunos, vive en los bosques de Norteamérica. Se conoce como la película Patterson-Gimlin, por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin, testigos de ese avistamiento en Bluff Creek (California) en 1967. Casi sesenta años después, un documental, estrenado el lunes en el festival de cine y música SXSW de Austin (Texas), demuestra definitivamente que esa filmación es un montaje.

Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 20 de marzo de 2026.

Sigue en «Las tomas falsas del bigfoot».

Jueves, 5 de Marzo de 2026

Pseudoterapias y anti-5G en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid

Por Alberto Nájera. Hay cosas que no deberían ocurrir en una facultad de medicina, y menos en una facultad de medicina de una universidad pública. Y una de ellas es albergar un congreso que, a la vista de su programa y de sus patrocinadores, mezcla activismo, afirmaciones sanitarias controvertidas y ...
Miercoles, 4 de Marzo de 2026

«La conspiración alienígena», el vídeo de mi charla en ‘100 enigmas y más’

Aquí tienen el vídeo de mi charla «La conspiración alienígena», que di en el Club Deportivo Bilbao el 21 de febrero de 2026 dentro de la jornada 100 enigmas y más, una celebración del centenar de charlas del ciclo Enigmas y más organizadas por el Círculo Escéptico en la capital vizcaína.

Nota publicada en Magonia el 4 de marzo de 2026.