Benedicto, Norberto y compañía, con licencia para matar

Benedicto, Norberto y compañía, con licencia para matar Es curioso que un ex nazi y un supuesto sacerdote protector de pederastas seanlas cabezas de la campaña de odio y muerte que – con pretexto de ladespenalización del aborto- el gobierno federal, el PAN, la cúpulaempresarial, la ultraderecha y la jerarquía católica y de otras religiones hanemprendido contra la Asamblea Legislativa y la administración central delDistrito Federal, por “atreverse” a ejercer sus funciones y acabar con lasimulación en que se encuentra la situación legal de aborto en la actualidad.Queda claro que Benedicto XVI, Norberto Rivera y compañía se creen con“licencia para matar” y, por ello, han decidido soltar los demonios contra losasambleístas y funcionarios capitalinos ordenando a sus hordas fanáticas que,como a las Brujas de Salem, los quemen en leña verde. La actitud de la ultraderecha es injustificable y refleja la históricaintolerancia que los jerarcas de la iglesia católica (y de casi cualquierreligión) muestran contra quienes no piensan como ellos. Lo malo del asunto esque en esta ocasión tienen el aval, el apoyo del gobierno federal y de muchosmedios deformativos, como Televisa, Azteca, Imagen, Radio Fórmula, pese a loirracional de la campaña. Me explico: en los hechos, la despenalización del aborto no hará que quienesse oponen a él lo practiquen, ni impedirá que alguien se haga cargo de un hijoproducto de una violación, con malformaciones congénitas, que haga peligrar lavida de la madre o que sea no deseado. Tampoco obligará a los médicos oclínicas particulares a hacer legrados. Al contrario, en la realidad, lo único que se conseguirá con esta reforma esevitar en el DF la muerte o daños a muchas mujeres pobres que se someten alegrados en condiciones insalubres o con verdaderos matasanos, obligadas a laclandestinidad por una ley que emite un severo tufo confesional y que noimpide los abortos, solamente los hace ilegales y, con ello, obliga a que subuena concreción sea privilegio de ricas. La despenalización es, precisamente, eso e implica que las féminas quenecesiten practicarse un legrado y que los médicos que lo hagan no estaráncometiendo un delito y, por ende, no tendrán por qué hacerlo en condicionesinsalubres, inseguras o peligrosas. Es importante subrayar que, según estudios oficiales, en los países donde elaborto es legal no se ha incrementado su número, sino que las tasas demortandad por su práctica son tres veces menores a las de las naciones que lopenalizan. En pocas palabras, la reforma no fomentará, forzará u obligará a nadie asometerse a un legrado, tampoco multiplicará el número de casos. Como en laactualidad, quienes decidan no abortar no lo harán y la única diferencia defondo es que quienes necesiten someterse a esta práctica no pondrán en riesgosu vida, si lo hacen en el DF, porque en el resto del país, incluyendo Puebla,predominan el conservadurismo y la doble moral.Ante esta realidad, ¿por qué la virulencia de los sectores conservadores?, ¿aqué se deben sus llamados a una nueva cruzada?, ¿por qué intentan reactivar laguerra cristera, la “santa” inquisición y emprenden esta cacería de “brujas”?. Ante lo difícil que es encontrar las razones de la sinrazón y del dogmatismoconfesional, he llegado a la conclusión de que la molestia de JosephRatzinger, Norberto Rivera Carrera y Rosendo Huesca Pacheco, entre otros, sedebe a dos razones principales. La jerarquía católica, la ultraderecha, el PAN y los sectores confesionalesestán molestos, porque la reforma aprobada por la ALDF y el gobierno defeñoles demostró que, contrario a lo que pensaban, todavía no tienen el controltotal del país, donde aún existen sectores sociales y gubernamentalespensantes, sensibles y capaces de oponerse a sus radicalismos e imposiciones. Es casi seguro que, después del 2 de julio, el “cura” protector de pederastasy la ultraderecha hayan pensado que era tiempo de continuar imponiendo su“imperio de Díos en la Tierra”, sobre todo por el entreguismo y la genuflexiónde los gobernadores priístas y perredistas, quienes no dudaron un segundo enaceptar un empinamiento de facto ante la imposición de Felipe Calderón. Por ello, la “insubordinación” capitalina les irrita…y mucho. También esposible que les haya molestado el hecho de comprobar que, pese a todo, inclusopese al mismo perredismo, la izquierda vive y da algunas señales claras derecuperación y de saber asumir cuál debe ser su rol social y político en elnuevo orden que prevalece en el país. Aparte de las consecuencias positivaspara las mujeres en materia de salud y de derechos femeninos, esta reformadeja muy en claro que se puede gobernar de manera muy diferente a como lo haceel PRIANAL, lo que es peligroso para quienes intentan imponer “por los siglosde los siglos amén” una dictadura confesional y neoliberal a favor de losgrupos sociales y económicos privilegiados, mediante el control de lasestructuras electorales, los medios de comunicación electrónicos y losrecursos públicos. Otro posible motivo de la molestia de Ratzinger y Norberto Rivera es quesienten que la reforma le quita a la iglesia católica el “derecho” de decidirsobre la sexualidad y natalidad de los mexicanos (y, sobre todo, mexicanas),ya que durante décadas el sistema priísta y hoy el panismo han sidoexcesivamente permisivos con los inmorales privilegios de que gozan muchoscuras, como Nicolás Aguilar, Marcial Maciel y muchos más. En esta nueva “cruzada”, es obvio que - como en la guerra cristera - lajerarquía católica mexicana se aprovecha del fanatismo e ignorancia demillones de mexicanos, para manipularlos e inducirlos a usar la violenciacontra quienes no piensan como ellos. Es obvio que, si la sangre llega al río, los prelados se deslindarán de laviolencia que ellos mismos incitaron y dejarán solos a sus feligreses, porquela cobardía también es una de sus características.

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