Aviso para navegantes electorales
La reforma electoral es un tema recurrente en el debate polÃÂtico español. Son tres las preocupaciones que parece haber detrás:
- El excesivo poder que tienen las formaciones nacionalistas.
- La diferencia de votos para conseguir un escaño en unas provincias respecto a otras.
- La infrarrepresentación de los partidos de ámbito nacional, pero minoritarios.
Vayamos punto por punto.
1. Las formaciones nacionalistas y de ámbito local tienen una proporción de escaños que es casi siempre inferior a su porcentaje de votos (la única excepción suele ser el PNV, que tiene una proporción de escaños ligeramente superior a su porcentaje de votos). El poder que tengan viene por su capacidad para colaborar con gobiernos del PSOE o del PP, no por un exceso de representantes.
La única forma de evitar que tengan poder serÃÂa cambiando a un sistema mayoritario, que permita mayorÃÂas absolutas al partido mayoritario en más circunscripciones. Algunos partidos nacionalistas serán mayoritarios en las suyas y tendrán representación, pero carecerán de poder si, efectivamente, uno de los dos partidos grandes tiene mayorÃÂa absoluta. Propuestas de sólo permitir representación de partidos con un mÃÂnimo de porcentaje a nivel estatal serán inútiles, pues habrá coaliciones entre nacionalistas como ocurre en las elecciones europeas.
La tabla que abre la entrada muestra la composición del parlamento español y recoge el poder de cada partido en varios escenarios. La columna 1 representa el poder "a priori" y las demás el poder de cada partido dentro de la coalición que agrupa a los partidos que no tienen la casilla en blanco. AsÃÂ, la columna 5 es la distribución de poder dentro de la coalición PSOE-CiU-PNV-BNG-CC. El ÃÂndice de poder se calcula como la proporción de subcoaliciones en los que el partido en cuestión es necesario para obtener la mayorÃÂa.
2. Lo barato que sale un diputado en Soria respecto a Barcelona tiene el efecto potencial de distorsionar la representación en el parlamento y hacer que no corresponda con las proporciones reales. Con todo, no ha ocurrido hasta ahora. Si hacemos una simulación del reparto de escaños haciendo proporcional el número de diputados a la población de cada provincia tendremos un reparto de escaños muy parecido a los habidos con el reparto actual. Si a esto añadimos que en España los diputados se deben a su partido y no a su provincia, las consecuencias de esta posible distorsión son bastante irrelevantes.
3. Aquàsàtenemos una caracterÃÂstica del sistema de consecuencias importantes. Un reparto proporcional darÃÂa a partidos como IU y UPyD una mayor representación de la que ahora tienen. Esos diputados de más serÃÂan diputados de menos de los dos partidos mayoritarios (recordemos que los nacionalistas en todo caso ganarÃÂan con una representación proporcional). En estas circunstancias las mayorÃÂas absolutas serÃÂan más difÃÂciles, pero habrÃÂa más partidos con los que pactar. Esto último implica más alternativas para el pacto y, por tanto, un poder algo más diluido para esos partidos.
Con todo, el reparto proporcional con lÃÂmite porcentual nacional para entrar en el parlamento incita a las coaliciones al estilo de las europeas. Ello hace más fuertes los vÃÂnculos entre varios partidos nacionalistas y podrÃÂa, de nuevo, aumentar su poder. La tabla siguiente muestra el parlamento proporcional y los ÃÂndices de poder en distintas coaliciones.
Opine ahora cada cual lo que quiera sobre si le han gustado o no las mayorÃÂas absolutas que ha habido o si prevé que le gusten las que pueda haber y opine también sobre si le han gustado o no los pactos de gobierno que se han visto en estos treinta años o si prevé que le gusten o no los que pueda haber. OpÃÂnese, pero, por favor, si se va a proponer un sistema alternativo, sépase exactamente qué es lo que se pretende y si examÃÂnese si esa propuesta hace lo que se piensa y solo lo que se piensa.































