28-Noviembre-2009
Estudian escenarios de guerra en Sudamérica
AFP, Reuters y AP
La Defensa de Colombia admite que por primera vez en años analiza un contraataque si Venezuela iniciara la confrontación
BOGOTÁ.— El ministro de Defensa, Gabriel Silva, admitió ayer que por primera vez en décadas al titular de esa cartera le toca pensar en una amenaza externa, en referencia a Venezuela, país con el que no obstante quiere “evitar una confrontación militar”.
“Por primera vez en décadas al ministro de Defensa le toca pensar cómo enfrentar, cómo prepararse para una situación de amenaza externa”, precisó Silva a radio Caracol de Bogotá.
El funcionario advirtió, sin embargo, que lo que no quiere Colombia es “desviarnos del objetivo estratégico central que es derrotar al narcoterrorismo” y por ello, añadió, “no podemos dedicar energías, recursos y gente a veleidades creadas por una retórica inaceptable”.
Más adelante, fue enfático al señalar que “los vecinos están condenados a entenderse” y recordó que el presidente Álvaro Uribe manifestó recientemente que “jamás usaría la palabra guerra o confrontación con Venezuela, y ésa es también la obligación de nosotros”, agregó.
Al respecto, explicó: “La obligación número uno de un ministro de Defensa es evitar la guerra. Y la segunda, que si alguien se la hace, debe enfrentarla. Pero estamos en la primera, y es evitarla a toda costa”. En cuanto a la presencia de jefes guerrilleros de las FARC y del ELN en Venezuela, Silva reiteró que “es una verdad de a puño que conocen las autoridades de ese país y conocemos los colombianos”.
“Sabemos que (el jefe rebelde de las FARC) Iván Márquez está en Venezuela, que cabecillas de varios frentes derrotados en la costa Atlántica se refugiaron en ese país. Entonces, la línea con Venezuela es un muro infranqueable para la justicia colombiana”, afirmó el ministro.
Sin embargo, aseguró que “Colombia no está pensando en alguna operación militar fuera del territorio”, como ocurrió en marzo de 2008, cuando tropas de Bogotá atacaron un campamento de las FARC en Ecuador, dando muerte a Raúl Reyes, número dos de esa organización.
Mientras tanto, el gobierno del presidente Álvaro Uribe activó desde ayer una nueva división de su ejército que tendrá la misión de combatir a la guerrilla izquierdista, a los grupos armados ilegales vinculados con el narcotráfico y garantizar la seguridad en una amplia región de la frontera con Venezuela.
La octava división comenzó a funcionar en medio de la crisis en las relaciones diplomáticas que enfrentan Bogotá y Caracas.
Por órdenes de un juez colombiano fueron capturados dos efectivos de la policía y uno de la Fiscalía porque habrían interceptado ilegalmente el teléfono de un importante magistrado de la Corte Suprema, aseguraron fuentes oficiales.
Los detenidos serán enjuiciados por el delito de fraude procesal, entre otros.
La Defensa de Colombia admite que por primera vez en años analiza un contraataque si Venezuela iniciara la confrontación
BOGOTÁ.— El ministro de Defensa, Gabriel Silva, admitió ayer que por primera vez en décadas al titular de esa cartera le toca pensar en una amenaza externa, en referencia a Venezuela, país con el que no obstante quiere “evitar una confrontación militar”.
“Por primera vez en décadas al ministro de Defensa le toca pensar cómo enfrentar, cómo prepararse para una situación de amenaza externa”, precisó Silva a radio Caracol de Bogotá.
El funcionario advirtió, sin embargo, que lo que no quiere Colombia es “desviarnos del objetivo estratégico central que es derrotar al narcoterrorismo” y por ello, añadió, “no podemos dedicar energías, recursos y gente a veleidades creadas por una retórica inaceptable”.
Más adelante, fue enfático al señalar que “los vecinos están condenados a entenderse” y recordó que el presidente Álvaro Uribe manifestó recientemente que “jamás usaría la palabra guerra o confrontación con Venezuela, y ésa es también la obligación de nosotros”, agregó.
Al respecto, explicó: “La obligación número uno de un ministro de Defensa es evitar la guerra. Y la segunda, que si alguien se la hace, debe enfrentarla. Pero estamos en la primera, y es evitarla a toda costa”. En cuanto a la presencia de jefes guerrilleros de las FARC y del ELN en Venezuela, Silva reiteró que “es una verdad de a puño que conocen las autoridades de ese país y conocemos los colombianos”.
“Sabemos que (el jefe rebelde de las FARC) Iván Márquez está en Venezuela, que cabecillas de varios frentes derrotados en la costa Atlántica se refugiaron en ese país. Entonces, la línea con Venezuela es un muro infranqueable para la justicia colombiana”, afirmó el ministro.
Sin embargo, aseguró que “Colombia no está pensando en alguna operación militar fuera del territorio”, como ocurrió en marzo de 2008, cuando tropas de Bogotá atacaron un campamento de las FARC en Ecuador, dando muerte a Raúl Reyes, número dos de esa organización.
Mientras tanto, el gobierno del presidente Álvaro Uribe activó desde ayer una nueva división de su ejército que tendrá la misión de combatir a la guerrilla izquierdista, a los grupos armados ilegales vinculados con el narcotráfico y garantizar la seguridad en una amplia región de la frontera con Venezuela.
La octava división comenzó a funcionar en medio de la crisis en las relaciones diplomáticas que enfrentan Bogotá y Caracas.
Por órdenes de un juez colombiano fueron capturados dos efectivos de la policía y uno de la Fiscalía porque habrían interceptado ilegalmente el teléfono de un importante magistrado de la Corte Suprema, aseguraron fuentes oficiales.
Los detenidos serán enjuiciados por el delito de fraude procesal, entre otros.