“El celibato es disciplina, no fe”
“El celibato es disciplina, no fe”
2 Julio, 2009 - 21:24
CREDITO:
Alejandro Flores / El Economista
* Versión para impresiónVersión para impresión
La obligatoriedad del celibato sacerdotal dentro de la Iglesia católica no es una cuestión de fe o dogma religioso, sino una cuestión jurídica, disciplinaria”, advierte el reconocido historiador mexicano Jean Meyer, en una conversación sobre su nuevo libro El celibato sacerdotal (Tusquets, $279).
En enero del 2005, estando en París, cuenta Meyer que dicha aclaración sobre el celibato sacerdotal fue la respuesta que le dio a un amigo, quien después de leer la primera encíclica de Benedicto XVI “Dios es amor”, le comentó que le daba mucha tristeza que se estuviese acabando la Iglesia porque era la única institución caritativa, con preocupaciones sociales y humanitarias, y se preguntaba, ¿qué vamos a hacer cuando ya no haya esas monjitas, esos curas, que cuidan a los enfermos? Él argüía que la Iglesia se está acabando por culpa de “esa obligación estúpida del celibato sacerdotal”.
“Yo le dije que como historiador sabía que era una cuestión disciplinaria, como cualquier gremio.
Pero que hoy en día, así como cambia el mundo, cambia la sociedad, y lo que en un tiempo fue bueno y deseable, a saber el celibato sacerdotal, puede llegar el día que deje de serlo y la Iglesia puede cambiar tranquilamente su propio reglamento”. Meyer confiesa que de aquella conversación surge un compromiso amistoso que desemboca en este libro, en el cual, aclara el autor desde sus primeras páginas, se cuenta una historia a la manera clásica, con un ordenamiento cronológico sobre un tema de actualidad.
¿Sacerdotes casados?
“Creo que a la mayoría de los latinoamericanos les costaría trabajo aceptar la idea del sacerdote casado porque están acostumbrados desde siempre a ver al sacerdote como soltero y como una figura de Cristo”, dice Meyer.
“Si en México se preguntara a la gente qué opinarían de la existencia de sacerdotes casados, yo me imagino que 70% respondería algo como ‘sencillamente, no lo veo’, y habría 30% que diría ‘no se me había ocurrido pero, ¿por qué no?’. Pero 70% diría ‘no lo veo’. De la misma manera si se les preguntara, ¿por qué no ordenar mujeres? Ahí sí yo creo que 99% de los varones mexicanos diría no.
Ni lo puedo imaginar. Una minoría de mujeres diría ¿por qué no? La mayoría de los mexicanos varones tendríamos una reacción machista”, afirma el historiador nacido en Francia.
El celibato sacerdotal es un libro interesante no sólo para creyentes cristianos o católicos, sino para todo aquel que quiera conocer cuestiones centrales de la cultura judeocristiana como el papel histórico de las mujeres o la disciplina estricta como medida de organización que ha servido de modelo a las grandes instituciones modernas.
“La justificación histórica del celibato sacerdotal es tener un instrumento de organización y de control eficaz. La Iglesia descubrió que para ello no había nada mejor que un cuerpo de profesionistas formado por la misma institución, entonces la Iglesia instauró los seminarios para formar funcionarios que van a ejercer su trabajo de tiempo completo.
“He encontrado textos de Lenin y de Stalin escritos para el militante revolucionario del partido bolchevique, que corresponden exactamente con lo que la Iglesia quiso al imponer el celibato sacerdotal”.
Una disciplina que, advierte en el texto, ha sido y será muy complicada de seguir. Sin embargo, el autor aclara que los actos condenables como pedofilia, pederastia o abuso sexual obedecen a un comportamiento que va a seguir de la misma manera que los diversos tipos de violencia, porque es parte de la naturaleza humana. No obstante, hay que combatirlo y criticarlo. Pero no tiene nada que ver con la abolición del celibato.
aflores@eleconomista.com.mx
2 Julio, 2009 - 21:24
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Alejandro Flores / El Economista
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La obligatoriedad del celibato sacerdotal dentro de la Iglesia católica no es una cuestión de fe o dogma religioso, sino una cuestión jurídica, disciplinaria”, advierte el reconocido historiador mexicano Jean Meyer, en una conversación sobre su nuevo libro El celibato sacerdotal (Tusquets, $279).
En enero del 2005, estando en París, cuenta Meyer que dicha aclaración sobre el celibato sacerdotal fue la respuesta que le dio a un amigo, quien después de leer la primera encíclica de Benedicto XVI “Dios es amor”, le comentó que le daba mucha tristeza que se estuviese acabando la Iglesia porque era la única institución caritativa, con preocupaciones sociales y humanitarias, y se preguntaba, ¿qué vamos a hacer cuando ya no haya esas monjitas, esos curas, que cuidan a los enfermos? Él argüía que la Iglesia se está acabando por culpa de “esa obligación estúpida del celibato sacerdotal”.
“Yo le dije que como historiador sabía que era una cuestión disciplinaria, como cualquier gremio.
Pero que hoy en día, así como cambia el mundo, cambia la sociedad, y lo que en un tiempo fue bueno y deseable, a saber el celibato sacerdotal, puede llegar el día que deje de serlo y la Iglesia puede cambiar tranquilamente su propio reglamento”. Meyer confiesa que de aquella conversación surge un compromiso amistoso que desemboca en este libro, en el cual, aclara el autor desde sus primeras páginas, se cuenta una historia a la manera clásica, con un ordenamiento cronológico sobre un tema de actualidad.
¿Sacerdotes casados?
“Creo que a la mayoría de los latinoamericanos les costaría trabajo aceptar la idea del sacerdote casado porque están acostumbrados desde siempre a ver al sacerdote como soltero y como una figura de Cristo”, dice Meyer.
“Si en México se preguntara a la gente qué opinarían de la existencia de sacerdotes casados, yo me imagino que 70% respondería algo como ‘sencillamente, no lo veo’, y habría 30% que diría ‘no se me había ocurrido pero, ¿por qué no?’. Pero 70% diría ‘no lo veo’. De la misma manera si se les preguntara, ¿por qué no ordenar mujeres? Ahí sí yo creo que 99% de los varones mexicanos diría no.
Ni lo puedo imaginar. Una minoría de mujeres diría ¿por qué no? La mayoría de los mexicanos varones tendríamos una reacción machista”, afirma el historiador nacido en Francia.
El celibato sacerdotal es un libro interesante no sólo para creyentes cristianos o católicos, sino para todo aquel que quiera conocer cuestiones centrales de la cultura judeocristiana como el papel histórico de las mujeres o la disciplina estricta como medida de organización que ha servido de modelo a las grandes instituciones modernas.
“La justificación histórica del celibato sacerdotal es tener un instrumento de organización y de control eficaz. La Iglesia descubrió que para ello no había nada mejor que un cuerpo de profesionistas formado por la misma institución, entonces la Iglesia instauró los seminarios para formar funcionarios que van a ejercer su trabajo de tiempo completo.
“He encontrado textos de Lenin y de Stalin escritos para el militante revolucionario del partido bolchevique, que corresponden exactamente con lo que la Iglesia quiso al imponer el celibato sacerdotal”.
Una disciplina que, advierte en el texto, ha sido y será muy complicada de seguir. Sin embargo, el autor aclara que los actos condenables como pedofilia, pederastia o abuso sexual obedecen a un comportamiento que va a seguir de la misma manera que los diversos tipos de violencia, porque es parte de la naturaleza humana. No obstante, hay que combatirlo y criticarlo. Pero no tiene nada que ver con la abolición del celibato.
aflores@eleconomista.com.mx





























