¿El Papa contra las cuerdas?
Que la Iglesia está pasando malos momentos por los numerosos casos de pederastia no es ya nada nuevo. Si a eso le añadimos que el actual Papa pudo haber encubierto un caso de pederastia en EEUU, entonces se entiende que en el Vaticano anden cuando menos, algo nerviosos con el asunto.Independientemente de las creencias de cada cual, lo cierto es que el Papa es una persona más y si cometió algún tipo de delito éste deberÃÂa ser juzgado del mismo modo que se nos juzgarÃÂa a cualquiera de nosotros. Esto es lo que parece pensar el conocido periodista Christopher Hitchens el cual pensó en la posibilidad de aprovechar la visita del Papa a Inglaterra el próximo mes de Septiembre para intentar sentar al Papa en la banquillo de los acusados. Hitchens se puso en contacto con el conocido cientÃÂfico y divulgador Richard Dawkins, éste le mostró su apoyo y entre los dos han encontrado los abogados que pueden llevar el caso, estos son Geoffrey Robertson y Mark Stephens.
El señor Robertson, escribió un artÃÂculo en The Guardian, donde explica que al Papa se le podrÃÂa sentar en el banquillo de los acusados por crÃÂmenes contra la humanidad. Para ello se basa en que en la Corte Penal Internacional, incluye en crÃÂmenes contra la humanidad, la violación, la esclavitud sexual etc. Además, dado que el Vaticano no es realmente un estado en el derecho internacional al no estar reconocido como tal por la ONU, no tener fronteras vigiladas y además sus relaciones no son de plena naturaleza diplomática, todo esto harÃÂa que el Papa no pudiera acudir a la inmunidad diplomática para evitar sentarse en el banquillo de los acusados.
No sabemos si la iniciativa prosperará, pero de ser asà¿alguien cree que las autoridades británicas van arrestar al Papa para ponerle en el banquillo de los acusados? No lo creo, además, muy probablemente el Vaticano antes cancelarÃÂa su visita al Reino Unido, aunque esto pudiera dañar la imagen del propio Papa, ya que podrÃÂa arrogar más dudas sobre su inocencia.
Ismael Pérez Fernández.





























