«Sácame de aquí mamá. Me estoy muriendo»

Los piratas somalíes tratan con extrema crueldad a los rehenes de doce buques para acelerar el rescate

«Sácame de aquí mamá. Me estoy muriendo»

El armador y las familias de los tripulantes del «Ariana» confirmaron a La Razón que temen por la vida de los secuestrados.

29 Noviembre 09 - Esther S. Sieteiglesias

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MADRID- Olexand Lupachev vivía en Odessa, una ciudad al sur de Ucrania. Su excelente localización geográfica, la ha convertido en uno de los puertos más importantes del mar Negro. Al igual que Lupachev, la mayoría de la población tiene trabajo gracias a la intensa actividad portuaria, de hecho su hijo Sergy también es marinero. Ukrcrewing, una empresa que se dedica a facilitar tripulación para cualquier tipo de embarcación, eligió y contrató a los 24 tripulantes –entre los que están Olexand y Sergey– del «Ariana». Un buque carguero de bandera de Malta pero de pabellón griego. Entre los marineros que se subieron a bordo iban dos mujeres. Larisa Salinskaya, la cocinera, y Natalia Loss. Partieron rumbo a Brasil, donde cargaron el buque con 35.000 toneladas de soja. De camino a Irán, el 2 de mayo de 2009, se toparon con los piratas a 180 millas al norte de Madagascar. Y no con cualquier grupo de corsarios. El clan de los Habar Gidir, es uno de los más peligrosos y profesionales de las aguas somalíes. Además de ser buenos negociadores suelen caracterizarse por lo largos que son sus secuestros. Estos piratas han robado la libertad de las tripulaciones del «Alakrana», del alemán «Hansa Stavanger» y del petrolero ucraniano «Faina».


Su secuestro está siendo desesperante para quiénes les esperan en tierra. Incluso el jueves los piratas aseguraron que los habían liberado en un intento de hundir moralmente a las familias. La tripulación del «Alakrana» vio con sus propios ojos cómo los trataban, el desgaste al que habían llegado los marineros, algo que «les hundió psicológicamente». «Nos sentimos abandonados, nadie hace nada por ellos». Hace dos semanas, los piratas dejaron a la tripulación del «Ariana» hablar con sus familiares. La madre de Salinskaya, contó emocionada que «apenas pude distinguir su voz. Casi no podía hablar. Empezó a llorar y me dijo: “Madre. me siento muy mal. Por favor, sácame de aquí. Me estoy muriendo». Tenía fiebre y está sangrando desde el aborto que tuvo. Ella necesita desesperadamente ser hospitalizada».


Los marineros españoles confirmaron esta información, a la que añadieron que quedó embarazada por las violaciones de los piratas y que incluso había tenido un bebé. Sin embargo, esto ha sido imposible de contrastar. Ni el ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, ni la ONG Ecoterra, ni los familiares de la cocinera del «Ariana» han podido verificarlo. Lo único que se sabe con seguridad es que tuvo un aborto el 19 de julio y desde entonces no ha parado de sangrar.
Y es que el 2 de diciembre llevarán siete meses capturados, y aunque las familias y los medios de comunicación ucranianos han hecho presión, todas las negociaciones están muy paralizadas. «Los piratas me obligan a hablar en inglés para que entiendan lo que os digo. Nos están dando arroz podrido, muy poco. No hay suficiente agua potable, así que la mezclamos con agua de mar para cocinar. Nos bebemos este agua y nos comemos este arroz, cocinado así. Todo el mundo tiene diarrea... Por el bien de la tripulación, suplico al estado ucraniano a que nos salve. Hemos perdido la esperanza en que el dueño griego haga algo», aseguró el capitán Gennadiy Voronov a la los informativos ucranianos de «TV INTER».
«All Oceans Shipping», la compañía propietaria del barco, responde desde Atenas a las preguntas de LA RAZÓN. Al otro lado del teléfono, el capitán Spyros Minas asegura que las negociaciones iban «mejor» pero que «no es verdad que los piratas hayan liberado a los rehenes». «¿Por cuánto dice que los han soltado?» (2,3 millones). «Eso no es cierto».
En Ucrania, Exteriores tampoco confirma la noticia. El jueves los familiares viajaron desde Odesa a Atenas para presionar a Minas, esperaban expectantes su liberación. Ya se han manifestado frente a la Embajada y consulado griego, la empresa Ukcrewing y su ministerio de Asuntos Exteriores. Además han escrito cartas a todos los organismos marítimos e internacionales para pedir ayuda. «¿Hasta cuándo vamos a tener que esperar? ¿Es que la vida de nuestros marineros no importa?», reza el comunicado.
Mientras que en Malta se mantienen mudos respecto al caso, Anna Murugova, la mujer del segundo maquinista, recuerda que «mi marido me dijo que el agua la traen en los petroleros, por lo que huele mucho a petróleo. En cuanto a la comida, comen una vez al día. Mide 1,86 y ahora sólo pesa 65 kilogramos».
Mientras unos a otros se escurren la culpa, una nueva nación podría ser la clave en la negociación.
Y es que seguramente el dinero del rescate venga de la compañía aseguradora «Seven Seas» de Reino Unido.


¿Dónde está la niña del «Ariana»?
Los marineros del «Alakrana» contaron al juez Pedraz las penurias de la tripulación del «Ariana». Según Víctor Bilbao, «un pirata de 14 años, que andaba con dos pistolas intimidando a todos, violó a una niña de unos once años», que sería la hija de Natalia Loss, la camarera del carguero y, en teoría, la esposa del jefe de máquinas. Sin embargo dos allegadas a la familia aseguran que no es su mujer. «Está casado y, que sepamos, no tiene hijas, sino hijos». El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior, Mykola Malomuzh, niega categóricamente, la posibilidad de que haya un menor a bordo. Podría ser un polizón al que han intentando esconder todo este tiempo. Lo cierto es que en Ucrania nadie pregunta por la niña. En la lista de los 23 familiares «oficiales» no están los de Natalia Loss. Y también lo niega el armador del navío, el griego Spiros Minas, en conversación con La Razón: «Eso es mentira, no hay ninguna niña a bordo».

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